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Baleares y los rastreadores militares

miércoles 26 de agosto de 2020, 04:00h

Un fallo de comunicación de la conselleria de Salut activaba este martes todas las alarmas. Según el comunicado oficial, los nuevos casos registrados en Baleares durante la última jornada ascendían a 908 positivos, el mayor despunte en las islas incluso respecto al estado de alarma. Minutos después, no obstante, corregían el mensaje y puntualizaban que dicha cifra obedecía a una actualización de datos y que la cifra real del martes mantenía la misma tendencia que hasta el momento.

En cualquier caso, el escenario que se maneja actualmente en las islas -reconocido por el propio Govern- es el de segunda oleada de contagios a la que hay que sumar una economía en caída libre, lo cual augura un otoño social muy tenso. Por no hablar del más que previsible caos que se vivirá con la vuelta al cole y que calentará, aún más si cabe, los ánimos de todos.

Por todo ello, resulta evidente la necesidad de implementar nuevas y contundentes medidas que minimicen la expansión del virus y que eviten el último recurso posible como es el del estado de alarma. Una herramienta que, como ya avisa el Banco de España, es del todo inasumible ya que daría la estocada final a la famélica economía del país.

Toca reforzar las medidas ya existentes, como la del rastreo de casos. La titánica labor de localización de contactos estrechos y el efectivo aislamiento de los positivos es, sin lugar a dudas, la clave de bóveda de una estrategia eficiente ante el virus. Cabe resaltar que Baleares ha apostado desde el primer momento por dicha opción pero, dada la movilidad interterritorial y la falta de rastreo de otras comunidades, la capacidad de seguimiento por parte de estos profesionales se ha visto desbordada.

Por ello, resulta incomprensible que Baleares haya descartado automáticamente la opción anunciada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de emplear a los militares del Ejército como rastreadores. Aseguran desde el Ejecutivo de Francina Armengol que cuentan con las herramientas suficientes para desarrollar las resoluciones aprobadas por la consellera de Salut. Sin embargo, estando en un escenario de segunda oleada no parece razonable desdeñar una ayuda tan valiosa. No son tiempos de tacticismos políticos y clichés anacrónicos: contra el coronavirus siempre es mejor que sobre a que falte.

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