El Partido Popular ha vuelto a ganar las elecciones autonómicas en Aragón, pero lo ha hecho sin el impulso que buscaba con el adelanto electoral. Con las urnas ya cerradas, los populares se mantienen como primera fuerza, aunque pierden dos escaños respecto a 2023, quedan lejos de la mayoría absoluta y continúan dependiendo de un Vox reforzado, que duplica su representación y emerge como el principal beneficiado de la jornada.

La participación se ha situado en el 67,5%, una cifra superior a la de los anteriores comicios autonómicos, pese a celebrarse por primera vez de forma independiente, sin coincidir con elecciones municipales.
UN TRIUNFO DEL PP SIN PREMIO POLÍTICO
El PP obtiene 26 escaños y el 34,1% de los votos, frente a los 28 diputados logrados en 2023. Aunque conserva la victoria, el resultado no cumple el objetivo estratégico con el que el presidente autonómico y candidato a la reelección, Jorge Azcón, decidió adelantar las elecciones: gobernar con mayor autonomía y reducir la dependencia de Vox.
La mayoría absoluta en las Cortes de Aragón se sitúa en 34 escaños, una barrera que los populares no alcanzan ni siquiera sumando en solitario los apoyos de formaciones afines. El escenario que se dibuja, por tanto, repite el esquema de la legislatura anterior, con Vox como socio imprescindible para garantizar la investidura y la estabilidad parlamentaria.
VOX DUPLICA ESCAÑOS Y ROZA SU TECHO HISTÓRICO
El gran vencedor de la convocatoria es Vox, que pasa de siete a 14 escaños y alcanza el 17,9% del voto. El partido de Santiago Abascal firma así uno de sus mejores resultados en Aragón y se consolida como tercera fuerza política, con una capacidad de influencia decisiva en la próxima legislatura.
Gracias, Aragón, por esta inolvidable jornada.
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— VOX Aragón (@aragonvox) February 8, 2026
El crecimiento de Vox se produce, en buena medida, a costa del hundimiento del PSOE, pero también refleja una reconfiguración del voto conservador, en la que el PP apenas logra absorber el retroceso socialista. De hecho, los populares solo mejoran marginalmente su porcentaje respecto a 2023, mientras Vox capitaliza el malestar y la desmovilización en la izquierda.
EL PSOE MARCA SU MÍNIMO HISTÓRICO
El PSOE sufre un desplome sin precedentes en la comunidad. Con 18 escaños y el 24,4% de los votos, pierde cinco diputados respecto a la anterior cita electoral y registra su peor resultado histórico en Aragón. La caída es especialmente significativa en las tres provincias, donde los socialistas se quedan a pocos miles de votos de conservar algunos escaños clave.
El retroceso socialista explica buena parte del nuevo equilibrio parlamentario y agrava la fragmentación de la Cámara, en un contexto en el que la izquierda queda numéricamente debilitada y sin capacidad de articular una alternativa de gobierno.
CHA CONSOLIDA SU SUBIDA Y RESISTEN LAS FUERZAS MENORES
Otro de los datos destacados de la jornada es el avance de Chunta Aragonesista (CHA), que dobla su representación y pasa de tres a seis escaños, con el 9,7% del voto. El resultado refuerza su papel como actor relevante en el espacio de la izquierda aragonesista.
Por su parte, la coalición Teruel Existe–Aragón Existe pierde un diputado y se queda con dos escaños, mientras que Izquierda Unida–Movimiento Sumar logra mantener el único acta que ya tenía en la anterior legislatura.
PAR Y PODEMOS, FUERA DE LAS CORTES
En el lado opuesto, el Partido Aragonés (PAR) y Podemos–Alianza Verde desaparecen del Parlamento autonómico, al perder el único escaño con el que contaban hasta ahora. Su salida acentúa la reordenación del mapa político aragonés y reduce la pluralidad de siglas, aunque no evita una Cámara altamente fragmentada.
UNA CONSTANTE HISTÓRICA: SIN MAYORÍAS ABSOLUTAS
El resultado vuelve a confirmar una tendencia histórica: ningún partido ha logrado la mayoría absoluta en Aragón desde la llegada de la democracia. Las Cortes continúan siendo un espacio de pactos obligados y equilibrios complejos, en el que las fuerzas medias y pequeñas pueden resultar determinantes.
La participación, más alta que en anteriores autonómicas, añade un elemento de lectura política adicional y refuerza la legitimidad de un resultado que reordena las fuerzas sin alterar el bloqueo estructural del sistema aragonés.








