Un informe elaborado por el catedrático de Derecho civil Sergio Nasarre y el profesor Santiago Ariste, analistas de la Cátedra Unesco de Vivienda de la Universidad Rovira i Virgili, concluye que declarar zonas tensionadas para topar los precios del alquiler residencial en Baleares sería una medida “ineficaz y contraproducente”, con efectos negativos sobre la oferta, los precios y la seguridad jurídica.
El informe concluye de forma clara que no recomienda aplicar un sistema de control o limitación de precios del alquiler en Baleares, al considerar que esta medida genera efectos contraproducentes y distorsiona el mercado. El documento se apoya en la experiencia reciente de Cataluña, primera comunidad que ha aplicado esta fórmula a través de la Ley estatal de Vivienda.
Según el análisis, los datos catalanes evidencian una reducción significativa de la oferta residencial, con una caída del 20% en los contratos de alquiler durante el primer año de vigencia de la regulación. Al mismo tiempo, la competencia por cada vivienda se ha disparado: en Barcelona, el número de interesados por un piso a los diez días de publicarse una oferta ha pasado de 101 personas antes de la ley a 437 apenas un año después.
El informe subraya además que las rentas no han bajado de manera efectiva, sino que se mantienen altas e incluso aumentan. Barcelona continúa como la provincia más cara de España, con un precio medio por metro cuadrado que ha subido de 15,98 euros en 2024 a 16,56 euros en 2025. También se detecta un cambio en el perfil del parque disponible: el mercado tiende a concentrarse en pisos más pequeños, con una reducción de la superficie media alquilada en Barcelona de 75 metros cuadrados en 2024 a 71 en 2025.
Otro efecto destacado es la huida de la vivienda hacia otros usos: aumentan las compraventas (+23,1% en Cataluña), las ejecuciones hipotecarias y se paralizan nuevas promociones destinadas al alquiler, con una caída de visados del 10,8% en Barcelona, que llega incluso al 39% según datos recientes del Colegio de Arquitectos de enero de 2026. Paralelamente, se produce un fuerte crecimiento del alquiler de temporada, que ya representa el 49% del total en Barcelona, muy por encima de la media nacional del 15%.
En sus recomendaciones finales, el informe insiste en que Baleares y Cataluña comparten una misma dinámica de fondo —alta presión de demanda y oferta insuficiente— y advierte de que cualquier intervención sobre precios sin ampliar el parque disponible puede agravar aún más el problema.
Por ello, propone priorizar políticas de incremento de oferta, especialmente de vivienda asequible, y apostar por incentivos a propietarios y promotores en lugar de restricciones.








