El consumo de agua en Palma se ha incrementado un 3,2% en julio en relación a julio de 2015, y un 11,7% en la primera quincena de agosto, en relación al mismo período del año anterior. Estas cifras tienen relación con la elevada afluencia de turistas y visitantes, y la falta de lluvias que implica también más consumo para riego y otros usos. En julio de este año se produjo una punta de consumo de 114.342 m3 día 26 de julio, superior a la punta de julio de 2015: 109.038 m3, de día 7 de julio. Con respecto a agosto, la punta de la primera quincena fue día 11, con 120.206 m3, muy superior al mismo día del año anterior, con un consumo de 107.551 m3.
Con respecto a los totales mensuales, a la espera de tener las cifras una vez finalice el mes de agosto, el total del consumo de este julio ha sido de 3.538.301 m3, frente a los 3.458.865 m3 de 2015.
Esta cifra de consumo está todavía lejos de los consumos de años como el 2009 o 2011, cuando se superó el 3'5 millones de metros cúbicos, con puntas de consumo hasta los 127.300 m3 / día.
La procedencia del agua este mes de julio se ha distribuido de la siguiente manera:
Agua desalada comprada: 36% (0% 07 2015)
Potabilizadora Son Tugores: 22% (frente al 0% de julio anterior)
Embalses: 15% (28% julio 2015)
Fuentes: 0% (2% 07 2015)
Estremera y otros pozos: 19% (40% julio 2015)
Pozos salobres: 8% este año y 30% 07 2015
La dependencia del agua desalada es así pues muy elevada, con un coste que alcanzará los 8'6 millones de euros a lo largo de 2016. La extracción de los embalses hasta el 28 de agosto se sitúa en sólo 1.324.026 m3, cifra que es muy inferior a la del verano pasado (9.693.835 m3), dado que estas reservas se encuentran a día de hoy en el 33.37% de llenado. En las mismas fechas del año pasado se encontraban en el 53,64%. Las fuentes no manan este año por la falta de lluvias.
Aun así, esta situación no repercute en la calidad del agua, que sigue siendo buena y apta para el consumo por parte de la población, cumpliendo con todos los parámetros legales y sanitarios.
Nos encontramos por tanto en una situación preocupante, por estar en prealerta por sequía en un verano de afluencia récord de turistas y visitantes. Las previsiones a corto plazo no son muy optimistas.








