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'Pido a la gente que medite y vote pensando en sus hijos'
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"Pido a la gente que medite y vote pensando en sus hijos"

sábado 06 de abril de 2019, 16:00h
A lo largo de su trayectoria política en el Partido Popular, Catalina Cirer (Palma, 1963) ha ocupado cargos de gran relevancia, como el de delegada del Gobierno en Baleares o el de consejera insular de Bienestar Social, si bien de su biografía quizás quepa destacar sobre todo que fue la primera mujer que accedió a la Alcaldía de Palma, durante el mandato 2003-2007. La capacidad de trabajo de su equipo de gobierno fue siempre elogiada, pero ello no impidió que al mismo tiempo se vivieran también en su seno diversas crisis de distinto signo, que derivaron en la dimisión de varios concejales. A nivel personal, puede definirse a Cirer como una persona honesta, cercana, afable, algo temperamental y sincera. Más partidaria de viajar en los autobuses de la EMT que en los coches oficiales y socia fiel del Real Mallorca desde su adolescencia, es una de las figuras que ha dejado una mayor impronta en la política balear.

¿Cree que el PP puede volver a conseguir algún día mayorías absolutas?

A corto plazo e incluso a medio plazo, creo que las antiguas mayorías absolutas que hemos conocido se han acabado. Se tiene que hablar ahora en clave de pactos con otros partidos. Hasta no hace aún muchos años, en los mítines del PP poníamos siempre sobre la mesa el siguiente argumento: "Somos el único partido que puede gobernar en solitario. Si tenemos el apoyo mayoritario de los ciudadanos, somos el único que puede garantizar una mayoría estable y sólida, una mayoría absoluta". Frases así ya no valen en este momento, ni para el Partido Popular, ni para el Partido Socialista, pues es evidente que hoy hay en la izquierda y en la derecha una fragmentación que antes no existía. Ahora bien, mi responsabilidad como persona que cree que el PP tiene el mejor programa de gobierno y también la ideología que más puede beneficiar a los ciudadanos de Baleares y del resto de España, es luchar para obtener el mejor resultado posible. Debemos intentar convencer con palabras y con hechos de que somos una verdadera opción de gobierno. A posteriori, después de las elecciones, veremos en qué lugar nos sitúan los electores y qué hacemos.

¿Se atrevería a hacer un pronóstico sobre quién puede gobernar tras las próximas elecciones?

Creo que tras las elecciones generales del 28 de abril será posible un pacto con los partidos de centroderecha en España y que habrá una mayoría suficiente para gobernar. En mi opinión, estas últimas semanas de gobierno del PSOE con sus socios no están haciendo ningún bien a España. Me refiero a los llamados "viernes sociales", a esos consejos de ministros que son muy de propaganda y de vender actos grandilocuentes, que no son más que un despilfarro de dinero. Además, son unos compromisos que no sabemos si los socialistas podrán cumplir tras las elecciones generales. Yo creo que la gente se dará cuenta de todo ello. En cuanto a los comicios autonómicos y municipales, también creo que en esta Comunidad, en el Consell de Mallorca y en el Ayuntamiento de Palma se verá un cambio. Al menos es lo que pienso por lo que te va diciendo la gente ahora. También es verdad que los que no nos van a votar no nos dicen nada —sonríe—, pero percibo que hay ganas de cambio. Yo apostaría por ese cambio, aunque igual después me llevo un disgusto y no es así.

¿Estos comicios son tan decisivos como se está diciendo?

La verdad es que nos encontramos en un momento muy importante y crucial. Tenemos la oportunidad de poder ejercitar nuestro derecho al voto en un panorama político hoy muy complejo. A la hora de votar, yo le pediría a la gente que medite, que piense en el presente, pero sobre todo también en el futuro, en el día de mañana, para ellos y para sus hijos. Las opciones políticas son en la actualidad muy diversas, pero hemos de tener claro que hay unas opciones que garantizan mejor la estabilidad, la paz social y la prosperidad, mientras que hay otras que van por otros caminos. Yo pediría a las personas que voten con responsabilidad y conciencia, pensando en lo mejor para el conjunto de España, Baleares, Mallorca y Palma.

¿Confía en las encuestas?

La experiencia te dice que de vez en cuando es bueno mirar las encuestas. Ahora las miro más que antes. Cuando era candidata o ya alcaldesa, las miraba menos, porque a veces me ponían un poco nerviosa, tanto si iban bien como si iban mal. En el fondo, no es que desconfíe de las encuestas, lo que ocurre es que siempre he pensado que la verdadera encuesta es la de la noche de las elecciones, cuando se recuentan todos los votos que están dentro de las urnas. Las encuestas te muestran una tendencia, te ponen más nervioso o menos nervioso, más tranquilo o más intranquilo. En cualquier caso, como le acabo de indicar, creo que habrá un cambio en las principales instituciones, tanto a nivel nacional como en Baleares, al margen de lo que puedan vaticinar ahora mismo las encuestas de los diarios o el barómetro socialista del CIS —vuelve a sonreír—.

¿Cómo valora hoy el hecho de haber sido la primera mujer que fue alcaldesa de Palma?

En su momento, a mí me sorprendió que ese hecho extrañase tanto a la gente, o que la gente hiciese mucho hincapié en esto, porque desde los inicios de mi vida política la condición de mujer nunca ha sido relevante para mí. Yo me he considerado un miembro de un partido político, en este caso el Partido Popular, y me he visto como una persona más, con unas virtudes, unos defectos y unas cualidades. En ese contexto, en un momento determinado recibí la confianza del propio partido, de sus dirigentes y de los votantes con posterioridad, pero al margen de mi condición de mujer.

Aun así, es innegable que hizo historia...

Con el tiempo, acabas reflexionando sobre esa circunstancia y le das importancia. La verdad es que sobre todo me gustaría ser recordada por las cosas buenas que hice por mi ciudad, aunque siempre estará ahí el hecho de haber sido la primera mujer que fue alcaldesa de Palma. Después de mí vino otra alcaldesa también, otra mujer —la socialista Aina Calvo—, así que en ese sentido sí le diría que ha sido una satisfacción haber abierto un camino y haber normalizado una situación en una institución como es el Ayuntamiento de Palma. Es posible que ello sea también hoy un motivo de orgullo para mis hijas. Reconozco, en cualquier caso, que nunca me he sentido ni menospreciada, ni más valorada, ni más beneficiada, en el entorno político por el hecho de ser mujer.

¿Cuál cree que fue el factor determinante para no revalidar la mayoría absoluta en 2007?

En 2003 habíamos superado los 70.000 votos en Palma y cuatro años después perdimos algo más de 2.000 votos, pero aun así estuvimos muy cerca de revalidar la mayoría absoluta que teníamos, fijada en 15 concejales. En 2007 obtuvimos al final 14 ediles. El factor decisivo en los comicios de aquel año fue la irrupción de UM de nuevo en Cort, con dos representantes en total, tras un mandato previo en el que no había tenido ningún regidor. Eso fue algo determinante. En política, al igual que en el fútbol, los otros también juegan —sonríe—. Dicho esto, si UM hubiera obtenido unos 700 votos menos de los casi 9.500 que consiguió en 2007, el PP habría vuelto a lograr 15 concejales. Por otra parte, no debemos olvidar las sospechas de una presunta compra de votos por parte de UM, a pesar de que los tribunales archivaron finalmente el caso. Mi percepción y la de muchas otras personas es la de que no se jugó limpio en aquellas elecciones. Si UM hubiera jugado limpio, creo que el PP habría revalidado una nueva mayoría absoluta.

Durante su mandato, incluso la oposición llegó a reconocer la valía de su equipo...

Sí, es cierto. En ese sentido, me gustaría reivindicar hoy la gestión que se hizo entonces y también poner en valor al conjunto de personas que conformaron el equipo de gobierno entre 2003 y 2007. Fuimos un grupo de gente, joven en algunos casos y menos joven en otros, que puso todo su empeño en intentar hacer una buena gestión y en conseguir una Palma mejor. Formábamos un equipo de gente comprometida, arriesgada, trabajadora y capacitada. Añadiría, además, que pusimos en marcha muchas infraestructuras que, a día de hoy, siguen disfrutando aún todos los ciudadanos. Ellos han podido percibir los resultados de nuestra gestión, que están ahí, y han podido valorar también si dimos respuesta o no a sus necesidades. Con eso es con lo que me quedo.

Por otra parte, también es verdad que recibió críticas muy duras...

Bueno, es normal, porque reconozco que nos pasaron cosas muy gordas, dentro y fuera de mi equipo, que todavía hoy se recuerdan y que están en las hemerotecas. De esos casos, más que el desgaste político, lo que me afectó y aún me afecta es el dolor humano que sufrieron determinadas personas por malas acciones, por malos momentos o por circunstancias de la vida. Eso es lo que me entristece. Del desgaste político uno siempre puede recuperarse, pues nuestro partido tiene gente, estructura y capacidad para crear nuevos equipos. Lo que de verdad duele es lo desdichadas que han sido y siguen siendo a día de hoy determinadas personas que estuvieron muy cerca de mí, a las que he querido y he respetado, y a las que sigo queriendo. Es muy fácil dejar de querer a una persona cuando las cosas van mal, pero mi forma de ser no me lleva a odiar o a rechazar a una persona por los errores que haya podido cometer. Soy creyente y en ese sentido nunca he ido en contra de lo que me dictaba mi conciencia.

Una alcaldesa, ¿actúa como una "entrenadora" o más bien como una "capitana" de un equipo?

Cuando te toca desempeñar un cargo, por ejemplo el de alcaldesa, en este caso eres más entrenadora que capitana. Ello supone que deseas repartir los posibles éxitos entre tus "jugadores" y que asumes personalmente los fallos cuando se producen, que es algo muy de entrenador. Cuando eres alcaldesa, has de tener capacidad para conocer todas las áreas de gobierno y buscar la coordinación entre unas y otras. Si bajas al terreno de juego con el propósito de querer tocar el balón, no estás cumpliendo con tu trabajo de máxima representación y de mediar en los conflictos que pueda haber. Tienes que buscar siempre la manera de optimizar el rendimiento de tu equipo. Aun así, cuando hay algún "lesionado" o algo no va bien, tienes que quitarte el traje de entrenador, ponerte el pantalón corto y calzarte unas botas, para correr por las bandas, repartir el juego por el centro o rematar de cabeza con el resto de componentes de tu equipo. Esto último no pasa en el fútbol, pero sí en la política, ja, ja, ja. Por lo demás, es cierto que en algunas cosas el fútbol y la política son dos mundos muy parecidos.

¿Le gustaría seguir en política?

Si el PP considera que puedo serle útil en algún puesto de mayor o menor responsabilidad, me lo plantearé según lo que desee el partido. Y si el PP considera que no, regresaré a mi antigua vida profesional. Lo que tenga que ser, será. Estoy ahora en un momento de mucha tranquilidad y sin ningún objetivo predeterminado con respecto al futuro. La verdad es que ya desde mis inicios en el PP nunca me marqué una carrera política como tal. No me he movido nunca por objetivos. Aun así, la vida política y la vida en general ha sido siempre muy generosa conmigo, pues me ha posibilitado toda una serie de cargos que muy poca gente puede llegar a desempeñar. Recuerdo ahora una frase que dijo recientemente el portavoz del PI en el Consell de Mallorca, Antoni Pastor, que no formará parte de ninguna de las nuevas listas electorales de su partido. "La política me deja a mí, pero yo nunca dejaré la política", afirmó Pastor. Quienes amamos esta actividad y pensamos que con nuestra actuación podemos mejorar el mundo, compartimos esa idea, ese sentimiento. La política puede que me deje a mí, pues es evidente que no es algo vitalicio, pero el corazón te dice que tú nunca dejarás la política.

No puedo dejarla marchar sin preguntarle por el Real Mallorca... ¿cree que jugaremos el play-off de ascenso?

Yo esta temporada estoy muy tranquila. Este año me he propuesto no obsesionarme ni agobiarme con si vamos a subir o no a Primera División. Quiero disfrutar de la gran temporada que estamos haciendo. Tras varias temporadas que fueron horribles, excepto la pasada, este año lo que quiero es que mi equipo haga un buen papel y ver cómo se consolida una buena plantilla. Si suena la flauta, jugamos el play-off y subimos, estaré felicísima y lo celebraré como la primera, pero ahora mismo no me quiero poner nada ansiosa, ni nerviosa, ni preocupada. Aun así, también le reconozco que sigo con mi antigua manía de vestir de negro al día siguiente de una derrota del Mallorca, de rojo después de una victoria y de cualquier otro color si mi equipo empata. Así que cuando la gente me ve por la calle, no hace falta que lea el periódico o que me pregunte qué ha hecho el Mallorca el día anterior, pues lo deduce perfectamente, ja, ja, ja.

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