El nuevo conseller de Salut, sea el que sea, deberá enfrentarse a una herencia envenenada, la que le deja su antecesor Vicenç Thomàs, quien, durante estos cuatro años, ha gestionado de espaldas a los profesionales, con los que ha mantenido un enfrentamiento constante y a los que se ha negado a escuchar, optando por la falta de diálogo y la política de hechos consumados. La situación a la que se enfrentará el nuevo titular de Salut no es nada fácil, porque, a los problemas económicos, los más graves, sin ninguna duda, y que “se tendrán que plantear en el momento en el que se conozca la situación real de las cuentas de la Comunidad Autónoma, en general, y de la sanidad, en particular”, según afirma el presidente del Sindicato Médico de Baleares, Isidro Torres, están otros de gran calado, tanto para los facultativos como para los profesionales de enfermería, como es la carrera profesional. De hecho, Torres es contundente. “Hay que cambiarla, no podemos permitir que se mantenga tal y como está, con la exclusión de CEMSATSE (la organización que agrupa a los sindicatos médico y de enfermería) de la comisión de evaluación, porque hay profesionales que llevan más de 15 años y no tienen los niveles que les corresponden”. No obstante, un tema que no admite discusión alguna para la organización sindical es la necesidad de auditar Son Espases, porque “es una promesa electoral y como tal esperamos que se lleve a cabo, ya que es necesario saber cuál es la situación real, conocer qué es lo que nos han dejado y la deuda sanitaria a la que hay que enfrentarse”. Pero Torres va más allá, puesto que “lo que hay que hacer es poner en marcha, y de verdad, Son Espases”, un hospital que, en opinión del portavoz de hospitales. Miguel Lázaro, “todavía hay que recuperar, porque no se ha contado para nada con los médicos; es más, están sufriendo un sistema informático totalmente inadecuado”. En este contexto, ambos reclaman el fin de los institutos clínicos, “causa fundamental de confrontación y un coladero de enchufados que desvirtúan los servicios médicos tradicionales”. Pero, si hay algo también muy necesario es afrontar una profunda “remodelación de la Atención Primaria, porque se la han cargado y lo han hecho aquellos que supuestamente la iban a mejorar. Ahora es el momento de estudiar la situación y actuar con valentía”. Tanto Torres como Lázaro insisten en la necesidad de contar con la sanidad privada, como complemento de la pública, “si es que queremos disminuir de verdad las listas de espera”, al mismo tiempo que recuerdan que el conocimiento del catalán “debe ser un mérito y no un requisito”. LA HORA DE LOS BUENOS GESTORES Éste es, para ambos, la hora de los buenos gestores. “Si algo le pedimos al nuevo conseller es que no politice la gestión sanitaria, que mantenga a los buenos gestores y que se rodee de un equipo altamente cualificado, de los mejores y en los que pueda confiar, porque ésta es la única forma de sacarnos de la situación en la que estamos”. Y es que, “van a ser cuatro años muy duros, por eso es necesario invertir para que funcione lo que hay y el resto ponerlo en marcha cuando se pueda. Es el momento de utilizar la tijera en los cargos de confianza de muchas direcciones generales y poner fin al despilfarro del que ha hecho gala el conseller Thomàs en promoción personal mediática”. De todas formas, ambos tienen claro que lo primero que le piden al nuevo conseller es diálogo, “ese diálogo que no ha existido durante esta legislatura”, que cuide a los profesionales y que cuente con ellos”.




