Alexandre Havard, explicó, en esRadio Baleares, que el temperamento es innato, pero que el carácter se educa a través de las virtudes. Su planteamiento sitúa cualidades como la magnanimidad o la humildad en el centro del crecimiento personal, no como ideas abstractas, sino como hábitos que se entrenan cada día y que resultan decisivos en la educación, la familia y el trabajo.
El escritor francés añadió además una reflexión muy concreta sobre el papel de quien lidera: “Un líder quiere descubrir los talentos propios de sus hijos, de sus empleados y los suyos mismos. Ese es el punto de partida”, detalla Havard en ‘Educar, educamos’. A partir de ahí, defendió que conocer el propio temperamento ayuda a identificar fortalezas, pero no lo explica todo, porque cada persona cuenta también con otros dones y capacidades que deben ser descubiertos y desarrollados. La conversación, conducida por Vicky Ferrer y María Moreno, giró así en torno a una idea clara: educar bien pasa también por ayudar a cada persona a conocerse y crecer desde dentro.






