En los últimos tiempos está volviendo a tomar fuerza un movimiento o sentimiento anti sionista de tan horrendo recuerdo en la historia amparándose en decisiones, siempre políticamente cuestionables, adoptadas por el gobierno de Israel, siempre democrático, por cierto.
Israel, su Estado, que no tantos instan su desaparición es una democracia moderna, con una Constitución que defiende los derechos humanos así como la integridad de su territorio, como la española ciertamente; recuerden como el Reino de España defendió con el ejército y con armas su soberanía territorial cuando esta se vio comprometida en la Isla de Perejil.
Bajo la excusa del no a la guerra y de la situación de Gaza se viene desarrollando un activismo anti sionista y anti judaico que no pretende otra cosa que la desaparición del Estado de Israel. Ya les auguro que eso no pasará.
Bajo el pretexto de la situación de Gaza, y faltando clamorosamente a la verdad, grupos de izquierda extrema se movilizan, fletan barcos de crucero turístico por el Mediterraneo y se manifiestan contra la existencia de Israel. Del Estado y por ende de su pueblo como elemento integrador del concepto jurídico de Estado. No discuto que las decisiones del premier Netanyahu sean opinables, como lo son las cualquier gobierno de una democracia; se llama libertad de opinión y de eso no saben nada en naciones que los mismos izquierdistas extremos defienden como el Irán de los ayatolás o la Cuba comunista.
La realidad, según mi opinión, que este anti sionismo bebe en la mentira al no recoger que grupos terroristas como Hamás e Hizbolá atacan a Israel usando a sus poblaciones como escudos humanos y eso supone la gran mentira ab initium de esos movimientos. Si determinados países árabes y bandas terroristas no atacasen a Israel reinaría la paz en Oriente Medio.
El asunto ha llegado a nuestro pequeño país, a través del programa motxiles per Gaza en el que se intenta adoctrinar a menores de edad en ideas anti sionistas. Hace escasos días, me llegó el “projecte col.lectiu que fomenta la solidaritat, l’empatia i el compromís amb els drets humans” y lo leí con detenimiento. Como no, parte de una mentira máxima, una carta escrita por unos niños gazatíes de seis y ocho años llamados Isham y Miasha. No existe niño en el mundo de esa edad capaz de escribir un texto como ese.
Esa cara de folio es un escrito estructurado, con vocabulario amplio y contando falsedades que el redactor conoce por boca de otros. Pura propaganda y pura demagogia con una verdad sesgada, un insulto a la inteligencia.
Ese panfleto incluye lo que los suscriptores llaman propuesta didáctica, estructurada en tiempos y contenidos no referidos a los derechos humanos como anuncia el título sino como manipulación contra el pueblo judío pues en primaria (entre 6 y 12 años) sus capacidades de comprensión no están, probablemente, desarrolladas para entender la profundidad del conflicto y la naturaleza del mismo que se les está planteando. El mencionado panfleto, además viene ilustrado con fotografías desoladoras de Gaza, ninguna de Israel después de los mencionados ataques terroristas.
Asimismo, para educación secundaria (entre 12 y 16 años de edad de los alumnos) se introduce un material didáctico igualmente distribuido en tiempos lectivos, adoctrinamiento realmente, y actividades. Más de lo mismo. Adoctrinamiento, faltas groseras a la verdad y poco o nada de derechos humanos.
Cincuenta y un centros de Baleares se acogieron a dicho programa y colaboraron a esa instrucción; adoctrinaron con nuestros impuestos a niños y niñas para empezar a odiar al pueblo judío como autor de lo que sucede en Gaza.
No necesito exhibir ningún carné de demócrata a estas alturas de mi vida y mucho menos justificarme ante nadie, creo en la libertad de cátedra y en la libertad de opinión pero combato el sectarismo y el adoctrinamiento desde los medios que me dejan publicar o intervenir en debates.
Me chirría tremendamente la aquiescencia, quizás solo el silencio, de la Consellería d’Educació, entonces solo me queda hacerle un ruego al Conseller señor Vera para que a esos mismos centros, a esas mismas aulas, expertos hebreos puedan acudir a explicar la verdad, la verdad judía. Que a esos niños que se les han exhibido fotos de Gaza y la historia de destrucción de esos edificios se les exhiban fotos de Tel Aviv o Jerusalén, o mejor aún, se les exhiba un vídeo del concierto de 7 de octubre de 2023 en el que fueron tiroteados a sangre fría más de mil judíos y más de doscientos cincuenta fueron secuestrados por la banda terrorista Hamás refugiada entre la población gazatí.
¿no es justo que nuestro menores en edad colegial conozcan las dos versiones de la misma historia? Ruego, en consecuencia que también con cargo a nuestros impuestos se explique la situación de Gaza desde el punto de vista israelí y que con el mismo tiempo de explicación y el material didáctico ad hoc los niños y adolescentes entre seis y dieciséis años puedan confrontar las dos explicaciones y sacar sus conclusiones de acuerdo con su edad. Se llama democracia.



