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Carrera de obstáculos para lograr una temporada turística
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(Foto: Javier Fernández. Grupo La Siesta)

Carrera de obstáculos para lograr una temporada turística

miércoles 29 de diciembre de 2021, 06:00h

El turismo balear ha logrado mantener su actividad "casi como en un año normal, a pesar de estar en una situación de pandemia". Esta es la valoración realizada por el sector hotelero en relación al desarrollo de una temporada que, en sus mejores momentos, ha llegado alcanzar una tasa de apertura de establecimientos de alojamiento situada en torno al 88 por ciento. No era sencillo alcanzar este objetivo. Tras un año, 2020, prácticamente en blanco, 2021 se presentaba con numerosas incógnitas. ¿Habría realmente temporada? ¿Concedería la pandemia una tregua al maltrecho motor económico de la comunidad autónoma? ¿Podría recuperar la industria vacacional su condición de locomotora del mercado laboral en un territorio que presenta una dependencia casi exclusiva de su principal actividad productiva?

Al llegar al término de este accidentado ejercicio, ya pueden responderse con cierto conocimiento de causa algunas de estas preguntas, aunque, tal vez, no todas en su compleja integridad. El balance de 2021, a nivel turístico, presenta en Baleares una recuperación de la actividad que, en líneas generales, ha superado las oscuras expectativas con que se inició el año. Ahora bien, para recorrer este camino, ha sido necesario superar una gran cantidad de obstáculos y mirar de reojo el comportamiento de los mercados emisores, donde, por así decirlo, se han 'cocinado' algunas de las principales claves de la reactivación turística en Baleares.

Con las cuentas de resultados bajo mínimos después de una temporada de 2020 que, a efectos prácticos, quedó anulada a causa de la emergencia sanitaria suscitada por la pandemia de la Covid 19, el sector vacacional de las islas afrontó el comienzo del nuevo año con un primer objetivo ineludible: asegurarse el acceso a las ayudas de las diversas Administraciones para paliar las pérdidas ocasionadas por el 'parón' turístico, tal como estaba ocurriendo con otros sectores.

En este sentido, la Federación Empresarial Hotelera de Mallorca (FEHM) defendió la necesidad de que este apoyo económico se extendiera a todos los negocios deteriorados por la crisis mediante un plan de rescate que englobara a toda la oferta contenida en la denominada 'cadena de valor' del turismo.


UNA TEMPORADA EN BLANCO


Cuando este SOS se hizo efectivo, los establecimientos hoteleros de Baleares llevaban prácticamente cerrados desde el final de la temporada de 2019, con el corto intermedio que supuso el plan piloto, del que las islas fueron pioneras, y la breve temporada del verano de 2020. En enero de 2021, cuando se formuló esta petición, únicamente estaban en funcionamiento el 3,2 de las plazas hoteleras de las islas, lo que significaba la paralización prácticamente absoluta de una actividad que aporta el 42 por ciento del PIB balear.

El sector hotelero argumentó que mejoras como la aplicación de los ERTE o las nuevas disposiciones sobre los trabajadores fijos discontinuos no son exclusivas de los negocios de alojamiento. En este sentido, la presidenta de la Federación Empresarial Hotelera de Mallorca (FEHM), Maria Frontera, reivindicó medidas de apoyo fiscal, y denunció no haber encontrado en las administraciones públicas “ni un ápice de ayuda” en la reducción de estos gastos.

Aun cuando los créditos ICO, las moratorias y otras herramientas, como los ERTE, concedieron cierta flexibilidad a las empresas hoteleras "para afrontar estos momentos de espera", en palabras de Frontera, el sector tenía que lidiar con una pandemia que “nunca se creyó que iba a ser tan duradera, por lo que hay seguir trabajando para reforzar la supervivencia de las empresas".

En esos inicios de 2021, la situación de las organizaciones hoteleras de las islas respondía a una heterogeneidad y una casuística muy diversas. Algunas empresas estaban planteándose cambios profundos en sus estructuras, especialmente en la parte operativa, y otras optaban por el acercamiento marcas ya reconocidas en el mercado que pudieran constituir una tabla de salvación en este complicado contexto. Por último, algunos hoteleros se planteaban la venta de activos ante la falta de liquidez que no solo venía condicionada por los resultados nulos de la temporada, sino también por los impagos de determinados turoperadores.


INICIOS DE 2021


De hecho, a pesar de que la ola pandémica que aconteció en las semanas posteriores a la Navidad de 2020 comenzaba a remitir, los niveles de actividad en los negocios turísticos y hoteleros de Baleares continuaban siendo "muy tímidos", según la valoración expresada por la FEHM. Ciertamente, se habían incrementado las reservas de vuelos desde Alemania y Reino Unido, pero, como advirtió entonces la vicepresidenta ejecutiva de la patronal hotelera, María José Aguiló, se partía "prácticamente de cero".

En esos momentos (primer trimestre de 2021), una cincuentena de establecimientos adheridos a la FEHM habían reiniciado su actividad, a la espera de seguir incrementando la oferta en los meses siguientes. Las fechas de Semana Santa, que marcan el inicio de la demanda álgida del turismo en Baleares, se aproximaban, y Aguiló advirtió que Baleares tendría que afrontar una primera parte de la temporada “muy distinta” a otros años precedentes, y claramente condicionada por el escenario extraordinariamente cambiante de la pandemia. La directiva de la FEHM señaló que el objetivo en ese momento era “poner a prueba” las medidas sanitarias para evaluar cómo se desarrolla la temporada.


CUMPLIMIENTO ESTRICTO DE LAS MEDIDAS SANITARIAS


A este respecto, los hoteleros remarcaron su firme propósito de aplicar la máxima rigurosidad en el cumplimiento de las medidas sanitarias en sus establecimientos. "Desde el sector, tenemos muy claro que las normativas de aplicación para los residentes lo son también para los turistas", subrayó Aguiló, quien defendió también la necesidad de que en los países de origen "se proporcione una información clara" por parte de los agentes de comercialización "para que, de antemano, el cliente sepa, a la hora de realizar su viaje, cuáles son las restricciones con las que se va a encontrar a su llegada".

A esas alturas del año, la campaña de vacunación había comenzado ya su andadura y, de hecho, las primeras dosis habían empezado a inocularse el 27 de diciembre de 2020. Sin embargo, el objetivo de proteger a una amplia parte de la población se intuía todavía lejano, y la vicepresidenta de la FEHM reconoció que la dispensación de las vacunas "está siendo más lenta de lo esperado". Desde el sector, se seguía el proceso con expectación a la espera de alcanzar un grado satisfactorio de inmunización, y con la esperanza de que pronto pudieran llegar remesas suficientes de la vacuna para hacer posible una administración masiva de los sueros.


MALAS NOTICIAS DESDE ALEMANIA


Entretanto, desde Alemania, llegaban malas noticias. El Gobierno germano había decidido imponer nuevas restricciones a los turistas que regresaban al país después de sus vacaciones, concretamente la obligatoriedad de una PCR negativa, y esta circunstancia ponía en evidencia, una vez más, la fragilidad de una situación que, por así decirlo, se sostenía con alfileres. La tímida recuperación de la actividad turística que estaba empezando a darse en Mallorca pendía otra vez de un hilo.

Para la FEHM, el principal riesgo era “volver a la casilla de salida" en cuanto a la reactivación del sector, en caso de que no se garantizara la suficiencia de vacunas. Según María José Aguiló, existía el peligro real de que en los meses de junio o julio “se repita la misma situación” de la temporada anterior, "con un verano muy inestable si no hay vacunas".

Al mismo tiempo, la directiva hotelera advirtió de que la gestión y el control de la cuarta ola de la Covid llevada a cabo por parte de los mercados emisores “va a ser definitivo para Baleares. Ya vemos cómo algunos países vuelven a recomendar los viajes en clave interna para fomentar el consumo en el propio país". Aguiló se mostró tajante al afirmar que las islas “podrían perder una nueva temporada turista”, en caso de que el escenario pandémico y vacunal no mejorase.


FERIA ITB EN FORMATO VIRTUAL


Entretanto, comenzaban a desarrollarse las correspondientes ediciones de las ferias turísticas, que tuvieron que recurrir a formatos alternativos ante las restricciones impuestas por la crisis sanitaria. Así ocurrió en la feria ITB de Berlín, donde la FEHM, junto al Consell de Mallorca y el organismo municipal Palma 365 tuvieron ocasión de explicar con detalle, en un encuentro con medios informativos desarrollado por vía telemática, las mejoras aplicadas en la isla durante la pandemia, para convertirla en un destino seguro, con estrictos controles en puertos y aeropuertos, la aplicación de protocolos sanitarios, la habilitación de más agentes agentes de policía y la introducción de avances tecnológicos.

El conseller insular de Turisme i Esports, Andreu Serra, destacó, en esta edición poco convencional de la ITB, que el sector turístico y la administración han cooperado "desde el principio" para preparar a Mallorca como destino seguro en la era postcovid. Serra defendió que la isla estaba “perfectamente preparada para empezar la temporada", sobre las bases de "calidad, inteligencia turística y sostenibilidad".

Por su parte, la presidenta de la FEHM, Maria Frontera, centró su intervención, primordialmente, en la transformación del sector a partir de la incorporación de las nuevas tecnologías, con la vista puesta en un turismo “más responsable y sostenible”. Frontera explicó que se habían implementado “muchos cambios, aprovechando factores como la innovación y la digitalización”, con una inversión, en estos conceptos, superior a los dos millones de euros en los últimos siete años.

Entre las fortalezas del sector en la isla, la representante patronal destacó el empuje de los establecimientos situados en primera línea marítima, así como la eclosión de los denominados hoteles ‘boutique’ y hoteles urbanos, sin olvidar los establecimientos de interior (‘hoteles con encanto’), destinados a propiciar un mayor contacto con el patrimonio paisajístico y medioambiental de Mallorca.


SEMANA SANTA


Cuando se inició la Semana Santa de 2021, un total de 109 establecimientos hoteleros de la isla permanecían operativos, según datos de la FEHM. Esto suponía el 13 por ciento de la planta hotelera. La ocupación media rondó el 67 por ciento. En cuanto al mes de abril, la previsión era que las pernoctaciones se acercaran al 38 por ciento en los 91 hoteles que todavía continuaban abiertos en ese momento, ya que 18 de ellos habían cerrado sus puertos nada más terminar las vacaciones de Pascua. La FEHM valoró entonces que la reactivación estaba siendo "muy progresiva" y destacó, una vez más, la implicación de empresarios y trabajadores para que las estancias de los visitantes fueran seguras desde el punto de vista sanitario.

Profundizando más en la temporada de Semana Santa, el 56 por ciento de los clientes procedieron de Alemania; el 13 por ciento correspondían al mercado local y a turistas originarios de las otras islas, y el 31 por ciento restante se distribuyó entre diferentes nacionalidades. En relación a la comercialización de estas estancias, el 32 por ciento se tramitó mediante los motores de reservas de los propios hoteles y solo un 29 por ciento dependió directamente de los turoperadores.


EL ESCAPARATE DE FITUR


En el mes de mayo, llegó la nueva edición de la feria Fitur, en Madrid, otro escaparate clave para la promoción turística de las islas. Durante su visita al estand balear, la presidenta de la FEHM, Maria Frontera, destacó que la planta hotelera estaba avanzando en su reapertura de manera "lenta pero segura", hasta alcanzar, con datos actualizados el 20 de mayo, el 27 por ciento de ocupación y a la espera de una reacción favorable del mercado británico, dependiente de las continuadas puestas al día de su ‘semáforo’ covid, otro de los grandes caballos de batalla, en este año de pandemia, para el sector turístico de las islas.

En Fitur, Frontera remarcó, como elementos primordiales en la mejora de la actividad vacacional, las medidas aplicadas en los controles en puertos y aeropuertos de Baleares, la progresión en los datos de vacunación, la aprobación del denominado ‘certificado verde’ de la Unión Europea (posteriormente, más conocido como ‘certificado digital’ o ‘pasaporte Covid), el aumento de conexiones aéreas y marítimas, y los mensajes de confianza en el destino insular lanzados desde mercados como el alemán o el escandinavo.

En ese contexto, la reactivación de los negocios hoteleras alcanzaba un ritmo aproximado de un tres por ciento semanal de nuevas aperturas. De este modo, a finales de mayo, 231 hoteles asociados a la FEHM se hallaban ya abiertos, suponiendo un 25 por ciento de las plazas. La evolución era especialmente halagüeña en Platja de Palma, Cala Major, Capdepera y Sóller.


TURISTAS VACUNADOS SIN TEST NEGATIVOS


La FEHM también aplaudió la modificación propuesta por el Govern respecto a la entrada de turistas vacunados sin test negativos, así como la posibilidad de sustituir las PCR por los test de antígenos. En cualquier caso, la patronal hotelera seguía a la espera de que se concretasen las ayudas solicitadas por el sector, y, en este sentido, Maria Frontera urgió a la convocatoria inmediata de medidas de apoyo directo a las empresas para aumentar su solvencia y liquidez, y reiteró la necesidad de brindar un marco de protección a los negocios que no estuvieran todavía preparados para afrontar un proceso de reapertura.

Desde el Gobierno central, se empezó también a arbitrar un nuevo marco de actuación que permitiera la reactivación turística, especialmente la del mercado británico. Los números asociados a este segmento de clientela eran dramáticos: en 2020, habían llegado a Mallorca 150.843 turistas procedentes de Reino Unido, es decir, nada menos que un 93,7 por ciento menos que en 2019.


APERTURA DE FRONTERAS


La gran esperanza para resurgir de esta hecatombe consistía en aprovechar las ventajas de la normativa que entró en vigencia el 7 de junio y que implicaba, de facto, la apertura de las fronteras. De hecho, el Gobierno autorizó la entrada de los viajeros procedentes de cualquier país, siempre que acreditasen haber recibido la pauta completa de alguna de las vacunas reconocidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) o la Agencia Europea del Medicamento (EMA). Todo ello, en virtud de la recomendación de la Unión Europea, fechada el 20 de mayo, y de las competencias exclusivas que ejerce el Gobierno sobre sus fronteras.

En la nueva edición de Fitur, se había producido también un anuncio de gran relevancia: España iba a disponer del certificado digital a partir del 1 julio, que permitiría a los ciudadanos vacunados, con test negativo o que hayan superado la enfermedad, viajar por todo el territorio nacional y la Unión Europea.

A finales de mayo, y ya a las puertas de la temporada de verano, un total de 312 establecimientos recibían clientes y suponían el 37,5 por ciento sobre el total de la oferta de alojamientos turísticos en Mallorca. Las zonas que presentaban un nivel de aperturas hoteleras más destacable eran Palma, Platja de Palma, Sóller y Capdepera. Para el sector, la valoración de estas cifras era más bien agridulce. Por una parte, seis de cada diez hoteles continuaban cerrados en una época del año que se caracterizaba, en otros ejercicios anteriores a la pandemia, por disponer de toda la flota hotelera ya plenamente operativa.

Aun así, el contingente de hoteles abiertos no era del todo despreciable, y el sector entendió que la mejora de la afluencia turística estaba directamente relacionada con los avances en la campaña de vacunación a nivel nacional y europeo y el buen funcionamiento de los controles de vigilancia. "Tenemos que seguir esta senda para que los turistas confíen en Mallorca y nos perciban como un destino seguro y confiable", se remarcó desde la FEHM. Entretanto, gran parte de la planta hotelera seguía pendiente de la decisión que adoptase Reino Unido sobre la posibilidad de otorgar un tratamiento diferenciado a Baleares en el semáforo Covid, marcador de los requisitos de viaje por parte del Gobierno británico.


APERTURA PROGRESIVA A PARTIR DE JUNIO


Casi a mediados de junio, continuaba la apertura progresiva de establecimientos hoteleros en Mallorca, que se situaba ya en el 54,82 por ciento, con 455 negocios de alojamiento que ya habían reanudado su actividad. En una sola semana, habían abierto sus puertos 63 establecimientos, con un incremento del 10 por ciento en el número de plazas, y se había superado la frontera del 50 por ciento del techo de oferta

Al respecto, la FEHM destacó que el incremento de la demanda de conectividad “está favoreciendo nuevas aperturas en prácticamente todas las zonas turísticas, aunque con ritmos diferentes en función de los mercados predominantes”. En las zonas de influencia británica, continuaba imperando la cautela y, según la organización patronal, el volumen de reinicios de la actividad “es insignificante ".

En efecto, la posición conservadora de Reino Unido, respecto a favorecer los viajes internacionales de sus ciudadanos, estaba condicionando la planificación por parte de las empresas, que se veían obligadas a retrasar sus aperturas con la vista puesta en los sucesivos anuncios efectuados por el Ejecutivo británico.


MEDIACIÓN DEL EMBAJADOR BRITÁNICO


No obstante, desde Baleares se estaban moviendo los hilos para que Reino Unido reconsiderase su postura, al menos con relación a las islas. Ese fue el objetivo de la invitación cursada al embajador de este país en España, Hugh Elliott. El diplomático no se cansó de dedicar buenas palabras a la seguridad sanitaria de Baleares y elogiar el comportamiento del sector turístico frente a la pandemia. Aún así, los efectos prácticos de las manifestaciones de Elliott en cuanto a su influencia en el punto de vista de los gobernantes de su país fueron, cuanto menos, relativos.

Por el contrario, el mercado alemán iba viento en popa en esos inicios de la temporada alta, y así quedó reflejado en los análisis y perspectivas aportados por el responsable de la OET en Berlín. Sin embargo, los satisfactorios resultados del país germano no eran suficientes para reactivar un trasatlántico de las dimensiones del turismo balear. Era imprescindible que otros mercados emisores, y especialmente el británico, se sumaran también a la causa.


EL MEGABROTE DE LOS VIAJES DE ESTUDIOS


El 2 de julio, primer mes por excelencia de la temporada alta, siete de cada diez hoteles de Mallorca (el 74,3 por ciento de la flota) ya se hallaban abiertos. En el conjunto de la isla, sumaban 613 establecimientos, con un incremento de casi 90 negocios en apenas dos semanas.

Este repunte en positivo tuvo mucho que ver con la decisión del Gobierno británico de situar a Baleares en la lista verde de las zonas consideradas fuera de riesgo frente a la Covid 19. Eso sí, la alegría no duraría demasiado tiempo. Pronto, los contagios empezaron a resurgir nuevamente y las islas entraron en la quinta ola pandémica. Sin embargo, por el momento, la exclusión del área de riesgo por parte de Reino Unido supuso una reactivación en toda regla, especialmente en las zonas turísticas con mayoría de clientela británica.

No obstante, cuando mejor parecían funcionar las cosas, ocurrió un acontecimiento inesperado, o que nadie supo prever en su justa medida: el brote de Covid entre grupos de jóvenes que habían llegado a Mallorca en viaje de estudios. Las imágenes de los estudiantes confinados en el hotel habilitado a tal efecto por el Govern dieron la vuelta al mundo, y estropearon, en gran parte, la labor de promoción que se había efectuado en los meses anteriores para situar a la isla entre los territorios que mayor seguridad podía ofrecer frente a la pandemia.

Desde la FEHM, se reaccionó con celeridad para poner en valor que solo una parte ínfima de los establecimientos asociados a esta patronal habían participado en la campaña de estos viajes de estudios, y ello, para la entidad, suponía “un indicativo claro de la fiabilidad que ofrecen los hoteles a la hora de cumplir las normativas anti Covid que marca loa Conselleria de Salut”.


ESTANCAMIENTO DE LAS RESERVAS


El impacto mediático del brote detectado entre los estudiantes y la vigilancia estricta de la evolución de la situación pandémica por parte de mercados emisores se tradujo, muy pronto, en un estancamiento de las reservas y una ralentización en el ritmo de ventas.

Desde el sector, se intensificaron los esfuerzos para facilitar la máxima información a los clientes sobre la situación sanitaria de Mallorca y las restricciones que se hallaban vigentes. La presidenta de la FEHM advirtió al respecto que “ha costado mucho tener temporada en Mallorca”, y reclamó la necesidad de que las expectativas no se vieran frustradas a causa de los efectos del nuevo empeoramiento de la situación epidemiológica.

Frontera fue todavía más allá y lamentó “la ausencia de responsabilidad, tanto individual como colectiva, que ha propiciado este megabrote”, y defendió que esta emergencia no podía “poner en jaque lo que tanto nos ha costado alcanzar”. La dirigente patronal hacía referencia directa al macroconcierto organizado en Palma que, a juicio de los expertos, pudo constituir el foco inicial de los contagios detectados entre los alumnos en viaje de estudios. La presidenta de la FEHM insistió en que la administración “debe asegurar al máximo el cumplimiento de las restricciones, comunicar adecuadamente e intensificar el mensaje coordinado, riguroso y no sensacionalista para no provocar distorsión y confusión”.


HEGEMONÍA DEL MERCADO ALEMÁN


Por mercados, el alemán seguía consolidando la posición de hegemonía que venía manteniendo desde mediados de marzo, pero a un menor ritmo. Respecto a los visitantes británicos, las reservas habían despegado tímidamente. La distribución de la oferta en esos momentos iniciales de la temporada alta era la siguiente: los viajeros procedentes de Alemania suponían un 35 de las pernoctaciones; los británicos, un 20 por ciento; el turismo nacional, un 13 por ciento; el nórdico, un seis por ciento, y el belga, un cinco por ciento.

En este panorama de relativa incertidumbre, Baleares lideró, en julio de 2021, el ránking de ocupación de plazas turísticas y aglutinó el 42,5 por ciento de las pernoctaciones, convirtiéndose en el principal destino de la oferta española elegida por turistas extranjeros, según los datos proporcionados por la Federación Empresarial Hotelera de Mallorca.

De hecho, a finales de julio, el 87,86 por ciento de la planta hotelera asociada a la FEHM permanecía abierta, y en el caso concreto de Mallorca se superaron los cuatro millones de pernoctaciones (exactamente, 4.195.786). Los destinos con mejores números fueron Palma y Calvià. Al mismo tiempo, los establecimientos de cinco, cuatro y tres estrellas, por este orden, manifestaban un mejor comportamiento.


CERCA DEL 90 POR CIENTO DE HOTELES ABIERTOS, EN AGOSTO


En agosto, mes ‘estrella’ del verano balear, la FEHM estimó una ocupación de entre el 60 y el 65 por ciento en la primera quincena, con un volumen de hoteles abiertos cercano al 90 por ciento. De todas maneras, los hoteleras seguían inmersos en un mar de dudas, y la propia organización patronal alertó de que las previsiones podían verse “alteradas a causa de las decisiones políticas”, en una clara referencia a la permanente revisión de los semáforos Covid y de las normativas asociadas.

En este sentido, Maria Frontera advirtió de que la cadencia de las reservas “no es regular, y registra modificaciones por el constante cambio de postura de los mercados emisores e incluso por los rumores que se generan previamente y que derivan en inseguridad".

Las fluctuaciones en las reservas y las cancelaciones complicaba, en ese momento, “saber finalmente cuántas reservas son ficticias o reales hasta que el cliente llega al establecimiento, a pesar de la flexibilidad de las empresas para facilitar las cancelaciones con el fin de estimular las contrataciones”, en palabras de Frontera.

La presidenta de la FEHM se refirió también al “ingente trabajo” derivado de esta situación, "que se une a un descenso de la rentabilidad por las menores ocupaciones, y que continúa haciendo necesario el balón de oxígeno que suponen los ERTE”, cuya prolongación defendió Maria Frontera.

La cuestión es que el mes de agosto comenzó en Mallorca con 29 hoteles que habían optado por abrir sus puertas, una decisión que habían ido retrasando por la inestabilidad de la coyuntura. El periodo punta de la demanda vacacional en la isla comenzó con un 88,83 por ciento de la planta hotelera de Mallorca reactivada. Sobre los principales mercados emisores, la FEHM destacó la decisión del Gobierno alemán de aumentar de los seis a los 12 años los requisitos de entrada en este país para personas procedentes de España, lo cual supuso “un respiro al turismo familiar".


WORLD TRAVEL MARKET: EL REENCUENTRO


En cuanto a Reino Unido, el Gobierno británico mantenía la clasificación ámbar para España (riesgo medio), pero desde el 2 de agosto había eliminado la exigencia de cuarentena para las personas procedentes de Estados Unidos y la Unión Europea que hubieran completado su pauta de vacunación. Precisamente, en edición de 2021 de la feria turística World Travel Market, celebrada en Londres el pasado noviembre, se produjo el reencuentro definitivo entre el mercado británico y el destino turístico balear, cuyo liderazgo en este ámbito quedó nuevamente patente.

Para la patronal hotelera, y con vistas a 2022, las sensaciones, en palabras de la vicepresidenta de la FEHM, María José Aguiló, “en estos momentos son positivas. Partimos de una posición ventajosa, porque hemos demostrado con creces la solvencia y la profesionalidad de la cadena de valor turístico de nuestro destino".

Durante su visita a la WTM, Aguiló apuntó que en esta cita de 2021 "se ha vuelto a producir el reencuentro del sector turístico con los agentes británicos. En estos días hemos podido valorar el desarrollo de la temporada de este pasado verano, que, por parte del sector hotelero de Baleares, ha estado marcada por una fuerte apuesta favorable a los protocolos y los sistema de seguridad para garantizar la experiencia de los clientes”.


UN AÑO "CASI" NORMAL, PESE A LA PANDEMIA


En relación al 2022, Aguiló reafirmó que la gran ventaja del destino balear es que “ha demostrado con creces su solvencia y profesionalidad, hasta alcanzar una tasa de apertura del 88 por ciento”. La valoración de la dirigente hotelera es clara en el sentido de que se ha conseguido “mantener la actividad casi como en un año normal, a pesar de estar en una situación de pandemia. Estas aperturas se han caracterizado por la progresividad y han ido muy sincronizadas con la recuperación de la conectividad con los principales destinos. Hemos podido soslayar las diferentes restricciones que pesaban en los diferentes mercados y por eso se ha podido trabajar con unos más que con los otros".

Por todo ello, desde la FEHM se apuesta por el mercado británico ya que, según Aguiló "es fundamental para Mallorca y hay que seguir consolidándolo y explorar nuevas posibilidades de cara al año que viene”. Su opinión es que “si la coyuntura y la situación sanitaria sigue siendo favorables, auguramos que volveremos a contar con la confianza de los consumidores, aunque también debemos tener en cuenta que la ventaja competitiva que hemos tenido este verano, con algunos destinos que todavía no estaban operativos, va a variar en el futuro”.


NUEVAS VÍAS DE COMERCIALIZACIÓN


El futuro. Esa es la palabra clave. El turismo balear ha salvado los muebles, por así decirlo, en 2021. Pero, ¿qué ocurrirá en 2022? La incertidumbre existe, esto es innegable. La pandemia sigue desatada en Europa, en plena sexta ola, con nuevas variantes potencialmente más contagiosas, como la ómicron, y, aunque sea difícil de creer, con una parte, ciertamente minoritaria, de la población que se resiste a vacunarse.

Ahora bien, ¿cómo se presenta el 2022? Por el momento, la nueva suspensión de la feria ITB de Berlín, que otra vez deberá llevarse a cabo en formato no presencial, invita a un relativo pesimismo, si bien, al otro lado de la balanza, hay que considerar el hecho de que tanto las administraciones como los sectores ligados a la actividad vacacional en las islas ya cuentan con el bagaje de la experiencia anterior y conocen mejor las fórmulas para contrarrestar el grave hándicap de que un acontecimiento neurálgico como la ITB haya tenido que cancelarse.

Ante esta tesitura, la presidenta de la FEHM, Maria Frontera, reelegida hace pocas semanas para ocupar este cargo durante otros cuatro ejercicios, considera que 2022 será un año "muy competitivo" entre los destinos turísticos, por lo que será necesario que se armonicen medidas conjuntas en Europa en cuanto al control de la pandemia e intensificar la coordinación de la actividad promocional entre las empresas y las administraciones públicas. "La demanda hacia el destino balear está ahí”, señaló Frontera, "y si se trabaja en positivo, vamos a tener la posibilidad de contar con una buena actividad turística el verano que viene”.

A este respecto, la suspensión de la ITB exigirá, en su opinión, "utilizar los canales de comercialización de otra manera”, y siempre sin perder de vista a los destinos competidores que, previsiblemente, se reincorporarán al mercado en 2022 , tras un año de ostracismo. No obstante, Frontera no cree que, aun teniendo en cuenta la cancelación de la ITB, “se pierdan reservas en un mercado tan previsor como el alemán, porque estas preservas de ‘early booking’ o reserva temprana, características de otros años, ya casi no existen”.


OTRAS REGLAS DE JUEGO


De hecho, como se encargó de subrayar la presidenta de la FEHM, “las reglas del juego han cambiado; estamos ante una nueva manera de trabajar, a siete o 14 días vista. Ya no son los seis meses de antes, porque ni los alemanes ni el resto de turistas están tomando la decisión de ir de vacaciones con un excesivo margen de tiempo".

Con todo, Frontera es relativamente optimista: “Pienso que los turistas que han venido y los mensajes trasladados de que no ha habido contagios, la buena gestión del destino y las herramientas habilitadas, desde el seguro a los ‘hoteles puente’, han redundado en positivo”.

Desde el punto de vista laboral, Frontera recordó que existe un acuerdo con los sindicatos para mantener los actuales barremos salariales hasta el mes de febrero. Cuando llegue ese momento, la opción será constatar "si la crisis se alarga, o si ha surgido una nueva cepa o cualquier otra situación anómala. Si fuera así, tendríamos que negociar nuevamente, y confío en que el Gobierno nos respaldará, como ha hecho hasta ahora”.

Igualmente, la evolución del sector turístico en Baleares irá de la mano de la financiación emanada de los fondos europeos ‘Next generation’. El sector hotelero ha presentado proyectos en un número que Frontera considera “positivo, teniendo en cuenta el poco tiempo que tuvimos para prepararlos. Ahora hay que esperar a ver cómo se gestionan estas inversiones”.



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