El arranque dejó claro que el conjunto balear no había viajado a Santiago como mero invitado. Con un juego ordenado y acierto exterior, los isleños mandaron durante gran parte del primer cuarto (19-24), aprovechando la falta de fluidez de un Obradoiro algo incómodo en ataque.
El verdadero punto de inflexión llegó en el segundo cuarto, donde emergió con fuerza el equipo dirigido por Epi, que firmó un parcial contundente de 34-14 sustentado en el acierto exterior y en la conexión con los pívots.
A su lado, la aportación de Galán aportó intensidad, defensa y puntos en momentos clave, ayudando a abrir una brecha que parecía definitiva al descanso (53-38).
Sin embargo, los baleares no bajaron los brazos tras el paso por vestuarios. De esta manera, el tercer periodo confirmó que el partido seguía vivo (69-62) y que el desenlace no estaba ni mucho menos decidido.
El último cuarto fue un pulso de nervios. El Obradoiro, con Westermann manteniendo su eficacia desde el perímetro y Galán asumiendo responsabilidad en los momentos calientes, logró resistir los intentos de remontada visitante.
Scrubb apretó el marcador en los minutos finales, pero los santiagueses respondieron con mayor aplomo en el tramo decisivo, donde un dos más uno de Galán y la solidez defensiva en los instantes finales terminaron por inclinar la balanza a favor de los locales.







