Boysober: la pausa romántica que arrasa en TikTok y que ya llega a España — qué es, por qué se elige y cómo aplicarla

El “boysober” es una pausa intencional en las citas y el sexo para recentrar la energía en uno mismo y revisar patrones afectivos. Nacido en TikTok, se asocia a la creadora Hope Woodard y propone reglas orientativas (sin apps, sin citas, sin ex) por un periodo finito. No es celibato estricto, no es exclusivo de mujeres y su objetivo es ganar claridad emocional y redefinir límites.

Mujeres sentadas en una terraza, una revisando su teléfono móvil.
La práctica del boysober se centra en el autocuidado y la revisión de patrones afectivos.

Boysober: la pausa romántica que arrasa en TikTok y que ya llega a España — qué es, por qué se elige y cómo aplicarla

El “boysober” es una pausa intencional en las citas y el sexo para recentrar la energía en uno mismo y revisar patrones afectivos. Nacido en TikTok, se asocia a la creadora Hope Woodard y propone reglas orientativas (sin apps, sin citas, sin ex) por un periodo finito. No es celibato estricto, no es exclusivo de mujeres y su objetivo es ganar claridad emocional y redefinir límites.

La escena fue tan inesperada como reveladora: ante una pregunta directa de Broncano sobre sexo, Paula Vázquez eligió delegar la respuesta en el audio de una amiga anónima. Entre líneas, aparecía un término que está ganando peso en la conversación pública: “boysober”. ¿De qué hablamos exactamente cuando hablamos de “pausa romántica”? ¿Es una moda, un rebranding de lo conocido o una herramienta útil para navegar el cansancio del mercado de las citas? Vamos por partes.

 

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¿QUÉ ES “BOYSOBER”?

“Boysober” nombra una práctica voluntaria de detox afectivo-sexual: parar temporalmente el uso de apps, dejar citas y “situationships”, poner en cuarentena reencuentros con ex y encuentros sexuales, y reconducir la energía hacia el autocuidado y la revisión de expectativas. No se trata de prometer abstinencia “para siempre”, sino de trazar un paréntesis estratégico con un propósito claro: limpiar patrones, ajustar límites y redefinir criterios de elección.

ORIGEN Y EXPANSIÓN

El término se populariza en TikTok y se asocia a la creadora y cómica Hope Woodard, quien divulgó unas “reglas” sencillassin apps, sin citas, sin ex— tras contar su decisión de pasar un año sin salir con nadie. Entre 2023 y 2024, reportajes y entrevistas multiplicaron el interés y la etiqueta se extendió como respuesta a la fatiga de las apps y a dinámicas poco sanas del dating contemporáneo: ghosting, vínculos ambiguos y presión del “hookup culture”.

Mujer leyendo un libro en una mesa de café
La práctica de boysober invita a la reflexión personal y al autocuidado emocional.

EN QUÉ SE DIFERENCIA DE CELIBATO O ABSTINENCIA

Aunque muchas personas en boysober también prescinden del sexo, no es un voto de celibato. La diferencia es su foco funcional: un alto temporal enfocado en lo romántico y sexual para ganar perspectiva, más que una renuncia moral o permanente. Es decir, no se prohíbe el deseo, se ordena el contexto en el que ese deseo se expresa.

LA MIRADA EXPERTA DESDE PALMA

La sexóloga Teresa Ramos, directora del Centro de Terapia y Pareja en Palma, considera que el término resulta interesante para “reconectar a nivel emocional”. A su juicio, la aceleración de las apps intentó convertir las relaciones en “plato precocinado” —rápido y, a la vez, “hecho con amor”—, una promesa difícil. Hoy muchas personas recuperan un enfoque progresivo: conocerse, consolidarse como compañeros, sostener la amistad y, si hay deseo e intereses comunes, formalizar. En este contexto, no extraña que algunos desistieran del modelo de citas centrado en la inmediatez y optaran por encuentros más cuidados, respetuosos y empáticos. En paralelo, ganan tracción las agencias de “matchmaking service”, que actualizan las clásicas agencias matrimoniales de los 80 con criterios y procesos más personalizados.

Mujer con sudadera blanca sosteniendo un café en un café moderno
La práctica del boysober invita a una pausa intencional en citas y sexo.

MOTIVACIONES FRECUENTES

  • Cansancio de las apps y del circuito de citas, tras experiencias reiteradas poco satisfactorias.
  • Salud mental: menos ansiedad por la validación externa y más tiempo para amistades, hobbies y cuidado personal.
  • Revisión de expectativas y valor de la soltería elegida, sin la urgencia de “estar con alguien” para sentirse completo.

El hilo conductor es recuperar agencia: “hago pausa para entenderme mejor”.

¿ES SOLO COSA DE CHICAS?

No. Aunque el nombre surgió en conversaciones de mujeres que decidían “descansar de los hombres”, la lógica del detox es aplicable a cualquier género y orientación. En paralelo se ha hablado de “girl sober” como espejo y de pausas de citas adoptadas por personas LGTBIQ+. La práctica no es excluyente en sí misma; varía el foco de a quién se decide “pausar” y el nombre que se usa para contarlo.

DURACIÓN Y “REGLAS” HABITUALES

Duración

No existe un estándar. 30, 90 días o un año son horizontes habituales. Lo importante es fijar un plazo y un propósito: “noventa días para revisar mis patrones” es más operativo que “ya veré”.

Reglas

Las pautas más citadas —sin apps, sin citas, sin ex, sin situationships y sin hookupsno son un dogma, sino orientaciones adaptables. La clave es la coherencia con los propios límites y contextos personales.

BENEFICIOS PERCIBIDOS

Quienes lo practican mencionan con frecuencia:

  • Mayor claridad emocional y autoconocimiento.
  • Refuerzo de amistades y redes no románticas.
  • Mejor gestión del tiempo al reducir la carga mental del dating.
  • Reajuste de límites y criterios de elección más realistas.

En síntesis, el descanso permite pensar con menos ruido y volver —si se desea— con brújula calibrada.

CRÍTICAS Y MATICES

  • Rebranding de lo conocido: para algunas voces, el boysober es celibato o soltería consciente con un nombre viral.
  • Riesgo de evitación: si se usa para evitar conflictos internos o aplazar aprendizajes relacionales (comunicación, negociación de límites), puede ser un parche.
  • Sesgo de género: al nacer del malestar de mujeres heterosexuales con hombres, puede invisibilizar experiencias LGTBIQ+ o malestares simétricos en hombres; de ahí la propuesta de términos más inclusivos.
  • Dimensión sociocultural: su auge también refleja debates sobre seguridad en apps, autonomía corporal y cansancio de la cultura del “hookup”.

La utilidad depende del para qué y del cómo: pausar no soluciona por sí misma, pero abre espacio para trabajar.

CÓMO PONERLO EN PRÁCTICA DE FORMA SALUDABLE

  1. Define un plazo y un propósito (por ejemplo, 90 días para revisar patrones y límites).
  2. Ajusta las reglas a tus valores: no necesitas cumplir “todas” si no encajan contigo.
  3. Sustituye, no solo retires: invierte ese tiempo en amistades, proyectos, terapia o actividades creativas.
  4. Reentrada consciente: al terminar, fija criterios claros para reabrir apps o aceptar citas (qué buscas, qué no negocias).

Sin un para qué, la pausa es solo pausa; con un plan, es intervención.

El boysober no es un fin en sí mismo, sino una herramienta entre otras para reordenar el tiempo afectivo, recuperar el tempo de la vinculación y tomar decisiones con más conciencia.

Boysober es un detox intencional que propone parar para mirarse, entender qué se desea y redefinir límites. No es exclusivo de mujeres, no equivale estrictamente al celibato y no opera como panacea. Bien planteado —con plazo, propósito y reentrada consciente— puede aportar claridad y bienestar. Mal planteado, se vuelve evitación. La clave no es la etiqueta, sino el proceso. En La Siesta, seguiremos observando cómo esta conversación evoluciona más allá del ruido de la moda y aterriza en prácticas cotidianas con sentido.

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