Han pasado pocas horas desde la finalización del partido que juntó a millones de españoles frente a los televisores para, con una solo voz, animar a los once deportistas que se batieron el cobre contra los autodefinidos como cancheros argentinos, si bien discrepo de esa calificación, considero que fueron marrulleros y carentes de la mínima educación y fair play.
Panem et circenses, hay cosas que jamás cambian. El gran ganador de la final es el premier Sánchez Pérez-Castejón pues, sin duda y como máximo responsable del deporte en España, se atribuirá el gol de Ferràn Torres (yo soy su primer negacionista, he negado su capacidad de marcar gol hasta la saciedad) y además mientras se habla de la roja no se habla de la recientísima condena penal a su hermano David Sánchez Pérez-Castejón. Tampoco se habla de la decisión de la Audiencia Provincial de Madrid de acordar la apertura de juicio oral contra su esposa Begoña Gómez Fernández.
Hace mucho que pienso que el futbol ya no es un deporte sino una industria en la que los deportistas, que lo son, no son más que meros eslabones de la cadena industrial de las grandes corporaciones de marcas deportivas, de las empresas de publicidad y audiovisual. ¿Cuanto puede ganar la empresa Adidas pagando lo que paga al mejor de todos los tiempos Lionel Messi? Si se paga a los deportistas de súper elite esas fortunas, deben generar una riqueza absolutamente indecente. Como hace dos mil años pan y circo. Ahí seguimos.
Vi el partido muy bien acompañado y sin duda me dio que pensar lo que vi y determinados comportamientos que inevitablemente lo traslado a otros aspectos de la vida. Creo que estamos perdiendo nuestra concepción de animal social. Somos cada vez más desinteresamos por los demás en muchos aspectos que se ven a través de pequeños gestos pero que hacen o dan que pensar sobre la realidad.
Estoy viendo de manera preocupante que cuando ocurre un grave accidente cada vez son más los conductores o causantes del siniestro que huyen del lugar dejando a una persona herida tirada en la calzada o incluso peor, muerta. Cada vez vemos que esta infamia crece y me parece un comportamiento de los peor que puede hacer alguien.
Somos una sociedad que no es consciente de que no estamos solos en el mundo y les repito un ejemplo de carretera, vemos demasiados conductores que no circulan por el carril adecuado a su velocidad y generan situaciones de riesgo en el tránsito, pero les da igual. Ellos van por el carril izquierdo de la autopista a una velocidad reducida y les da igual. Naturalmente muchos otros se desesperan ante ese egoísmo y es cuando se produce la situación de riesgo. Ya no les hablo del uso frecuente o infrecuente de los intermitentes, vamos por las carreteras como si fuesen nuestras, que lo son, pero que no circulase nadie más.
Por el contrario ante determinadas situaciones también importantes somos el país más solidario del mundo. En cuanto a la donación de órganos nadie nos supera; si se produce una emergencia y se necesita sangre, abarrotamos los centros de extracción. La solidaridad nos une en a catástrofe. El ejemplo de las donaciones y cooperación en riadas e incendios es apabullante, respondemos con una generosidad incomparable en el mundo entero.
El mundo se unió a favor de España y contra Argentina por el estilo de juego y especialmente de comportamiento que tenían los futbolistas. Los argentinos durante todo el campeonato han sido rácanos con el futbol, entregados a un solo hombre y basaban su fuerza en la intimidación, la agresión y en ser marrulleros. Considero grosero e indecente el comportamiento de la plantilla y cuerpo técnico argentino al dar la espalda a los justos ganadores.
Por el contrario, de ahí su éxito, la selección española optó por jugar desde la creatividad y la imaginación. Desde el fair play y del señorío. Patadas las justas y la ambición de ganar legítima y basada en las buenas artes. Por eso el mundo estuvo con España pues no dispuso de ayudas arbitrales ni decisiones de dudosa legalidad moralidad y legalidad amparada o instada por Trump e Infantino, que a buen seguro que el POTUS ya le da por amortizado.
Dos cosas me quedan pendientes. La primera es a que fueron a USA varios ministros de España que no pudieron acceder al estadio y se tuvieron que conformar con verlo en un plasma como lo hubiesen visto desde Madrid o desde su pueblo. Me parece simplemente una golfada, un más de las que acostumbra este gobierno y recuerden que los ministros nunca viajan solos; llevan una corte exagerada a su alrededor.
La segunda y última es que la mayoría de españoles no nos avergonzamos estos días de proclamarnos españoles y exhibir nuestra bandera. ¿de verdad es necesario ganar un campeonato del mundo para manifestar nuestro patriotismo? Hagámoslo cada día y sobre todo en las cosas importantes de verdad. Por favor.




