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Crecemos, nos trasformamos y morimos

jueves 20 de junio de 2019, 08:14h

Solo hay un futuro cierto: la muerte, todo lo demás es un futuro incierto, donde la incertidumbre lo llena todo. En el camino de la vida hay verdades existenciales que siempre hay que tener presentes. Uno tiene que crear su propia vida, esa es nuestra responsabilidad.” Estoy aquí y ahora qué “.Es fantástico el hecho de vivir, siempre nos tenemos que asombrar y ser conscientes del presente en el que estamos pero también debemos de tener conciencia y eso nos despierta mucho temor de que vamos a morir en cualquier momento. Todos somos terminales. Estas son las dos emociones con las que tenemos que lidiar. De ahí lo importante de que nuestra tarea siempre es construir y reconstruir, pase lo que pase, lo que da sentido a nuestra vida.

Bien en este caminar biográfico hay personas que han sabido re-significar su vida, tras experiencias emocionales donde la culpa existencial era muy grande y dominaba por completo su mente.

Una de estas personas a me ha mandado una serie de reflexiones en las que cuenta como no solo ha crecido sino que se ha trasformado. ¿Cómo lo ha hecho?: a través un cambio en su actitud.

Ahí van: “La resiliencia se puede definir como la capacidad que tiene una persona – y la tenemos todos –para superar circunstancias traumáticas y salir de ella fortalecida. Todos los seres humanos tenemos esta capacidad de superación y adaptación ante la adversidad, la diferencia es el uso decidido y firme de la misma. Decía F. Nietzsche que la resiliencia puede ser definida como “el arte de rehacerse” y no es para menos ya que muchas personas se reconstruyen tras casi haber sido derrotadas por la adversidad y además se rehacen o reconstruyen habiendo sacado algo positivo de la experiencia negativa o traumática.

Con relación a este concepto de rehacerse podemos hacer referencia al arte japonés kintsugi, basado en la práctica de reparar cerámicas fracturadas con barniz o resina espolvoreada en oro: la pieza rota se reconstruye y además el resultado es más bello que antes, más valioso. Esla misma pieza…mejorada. Es curioso cómo, a pesar de tener todos los seres humanos esta capacidad, ante un mismo hecho traumático, objetivamente hablando, dos personas pueden actuar de manera totalmente diferente y sin duda alguna se trata de las circunstancias personales que rodean alas personas a la hora de afrontar esas adversidades.

Hay distintas ideas de los elementos necesarios para activar esta capacidad de resiliencia, pero podemos resumirlos en: tener una motivación, ser consciente de la situación, activar un optimismo saludable – término usado por el Dr. Rojas – y, sobre todo, contar con un apoyo o apego sano. Este afecto, apego, apoyo sano es el gran tejedor de la resiliencia. Tal y como afirma el Dr. Lázaro “basta con que haya una persona en la vida del herido que le escuche, le acompañe y restablezca el vínculo roto para que se produzca el comienzo de la recuperación física y emocional”. Sin duda alguna, la persona si se encuentra sola ante la adversidad va atener más problemas para sobreponerse a la misma, pero si sabe que hay alguien “que está ahí” su capacidad resiliente puede activarse con más facilidad,

Se debe en cuenta que la persona no tiene que notar físicamente ese apoyo, con saber que tiene a alguien cerca en el sentido emocional, en cuanto hay además una ilusión, la resiliencia se intensifica. La resiliencia no es un don que aparece de un día para otro como una varita: todos la tenemos, pero es uno mismo el que debe activarla y ponerla en marcha.”

Ayer alguien me hizo un comentario racista con intención de ofenderme, no logró ofenderme porque es algo que está en mi poder: “no ME permito que me ofendas” pensé, no se lo dije. Lo que sí sentí fue rabia y algo de pena por ver cómo en pleno 2019 hay gente que sigue usándolos orígenes del otro como insulto. Cada mañana al despertar me gusta analizar introspectivamente cómo me siento y hoy lo primero que he pensado es “no voy a quedarme con el sentimiento ayer, no tendría sentido, importa el hoy”. Y es que, como decía Machado“ caminante no hay camino, se hace camino al andar” y si yo hoy hubiese seguido con la rabia y la pena de ayer no habría caminado, no hubiese hecho camino, no habría avanzado.

La cultura nos hace libres y poder hacer un poco nuestros los escritos de los sabios nos ayuda en cada decisión.

Ya saben dónde no puedas amar no te demores y en derrota transitoria pero nunca en doma.

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