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¿De verdad?

Probablemente es culpa mía que no soy capaz de entender al Presidente Trump. No diferencio cuando habla en serio o cuando ironiza, pero como veo que muchas de las cosas que dice las hace, le tomo siempre en serio y ello me lleva a citar al Honorable Josep Tarradellas que dijo eso de que en política se puede hacer todo menos el ridículo.

Cuando una persona, que ni más menos es el Presidente de los Estados Unidos, dice, suplica, que le concedan un premio, a mis ojos hace el ridículo. Alguien Ilustre puede pedir que se la respete, que se respete su legado pero no puede exigir premios ni condecoraciones. Otra persona que también se lo ha tomado en serio es Maria Corina Machado, galardonada el pasado año con el Premio Nobel de la Paz, por la defensa de la democracia y los derechos humanos en la descabezada Venezuela, pues le ha ofrecido al singular Mr. Trump compartir el premio, no se diferenciar si es generosidad, humillación o cachondeo.

Asimismo, con la bélica actuación en Venezuela no creo que el POTUS Trump intente la reinstauración de la democracia ni la defensa de los derechos civiles o humanos de los venezolanos, de hecho pienso que le dan bastante igual al ser solo peones en una gran partida mundial; oí el otro día a un tertuliano radiofónico, de esos que saben de todo, acertadamente decir que Trump no se mueve por principios sino por intereses; ya lo estamos viendo. La Petroleras más importantes del mundo, incluida alguna española que ya está en Venezuela, desembarcarán en el país caribeño para hacer su peculiar agosto en pleno invierno.

Lo que más inaudito me parece de todo ello no es la ilegal intervención militar, es que piensan gobernar el país por persona interpuesta. La premiada Machado, según Trump, no tiene el respeto del pueblo pero la marioneta Delsy Rodríguez (tan amiga el gobierno español), una sátrapa, dictadora y cómplice de Maduro, si tiene ese respeto. Nunca se cuándo ironiza o no el Presidente americano.

Después de todo eso les voy a decir el motivo por el que el Presidente Donald Trump no puede recibir ese galardón, el Nobel de la Paz: Alfred Nobel, descubridor o creador de la dinamita y cuya patente registró, se sintió responsable del uso inadecuado que se hacía de la misma y arrepentido constituyó la Fundación Nobel y entre sus fines están los reconocimientos a personas en diversos campos de la ciencia, la literatura y como no la Paz, con la singularidad que este último se entrega en Oslo mientras que los restantes se hace en Estocolmo, pues bien, el señor Nobel, en su testamento dejo escrito que el premio Nobel a la Paz se otorgará a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos alzados y la celebración y promoción de los acuerdos de paz.

Por este simple y contundente motivo al señor Trump no se le puede conceder el Premio Nobel de la Paz, él va hacia otros intereses que no son la paz ni sus acuerdos, va hacia la riqueza (un resort en Gaza, petróleo de Venezuela) y la última es la de Groenlandia, arrebatar a las buena o por la fuerza una parte inmensa de un país aliado y soberano. El gran Luis Aragonés, el sabio de Hortaleza, diría por lo civil o lo criminal.

Para conseguir un premio Nobel, ya que no puede conseguir el de la Paz por razones más que obvias, puede ponerse a escribir como un loco, atendiendo su edad, y emular a un grande de verdad el gran Winston Churchill que fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1953, siempre admirado y aún hoy vigente su legado.

Termino con una preocupación, he leído, muy bien recomendado, el “síndrome 1933” de Siegmund Ginzberg, ensayo de cabecera del Papa Francisco y en esa magnífica obra se analizan, entre otras cosas los paralelismos existentes en el período entre guerras, especialmente desde 1933 con el ascenso de Hitler al poder, con la actualidad, y como en un puzle muchas piezas encajan; los demócratas debemos estar atentos pues el menos malo de los sistemas de gobierno puede estar tambaleándose y Europa, la vieja Europa, hoy más un museo que otra cosa, puede ser por la mayor existencia de democracias, la primera y gran afectada. Como dijo Javier Cercas la democracia se debe preservar cada día. Tengámoslo claro y hagamoslo.

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