La excepcionalidad del yacimiento se ha ido desvelando a medida que ha sido estudiado y se debe sobre todo a que la mercancía que transportaba el barco desde Carthago Spartaria (en el entorno de la actual Cartagena) se ha conservado como en una cápsula del tiempo a lo largo de más de 1.600 años.
"El yacimiento es muy singular por muchas razones, en primer lugar porque está a 65 metros de una de las playas más turísticas de Mallorca y a 2 metros de profundidad, en un estado de conservación excepcional, con todo el cargamento de ánforas conservado en un estado impresionante", explica a EFE el codirector del proyecto de Ses Fontanelles, Arqueomallornauta, el arqueólogo de la Universidad de Barcelona Miquel Àngel Cau.
La investigación completada una vez finalizada la excavación de todo el cargamento cifra la magnitud del hallazgo: 320 ánforas estibadas en dos pisos que cubrían casi toda la eslora y la manga de la bodega, de 12 por 5 metros, con una remesa mixta de salsas de pescado, aceite y vino de talleres del sudeste hispánico, según recoge un artículo publicado en el último número de la revista del Archivo Español de Arqueología.
ASOMBROSA INTEGRIDAD
Según ese primer análisis de la carga al completo, el pecio de Ses Fontanelles es un hallazgo insólito por la asombrosa integridad de las ánforas, la mayoría recuperadas completas y con sus precintos, porque hay varias con formas nuevas -que han recibido la denominación para la posteridad del yacimiento mallorquín donde se han encontrado- y, sobre todo, porque muchas mantienen inscripciones y restos de su contenido original.
En total, 84 ánforas conservan sus etiquetas pintadas con pincel y tinta negra, lo que supone "un índice de conservación del 26,25 %, insólitamente elevado por tratarse de un yacimiento subacuático", recoge la investigación 'Epigrafía anfórica del pecio tardorromano de Ses Fontanelles (Mallorca)'.
"Es el mayor conjunto de inscripciones pintadas, denominadas 'tituli picti', encontrado jamás en un pecio del Mediterráneo", subraya Cau, uno de los autores del artículo. Una parte de las ánforas "conservan el nombre de las personas que estaban detrás de esos productos", dos mercaderes llamados Alumnio y Ausonio, y la otra es anónima pero con etiquetas que certifican el peso de cada envase, lo que indica un control público fiscalizado.
Esta combinación de lo público y lo privado en un transporte marítimo no había podido documentarse hasta ahora con semejante claridad en un pecio romano.
'GARUM' Y ACEITE VIRGEN
También describen el producto que contiene cada ánfora: "En el caso de la salsa de 'garum', pone 'liquaminis flos', que es flor de 'garum', una salsa muy apreciada, y luego hay 'oleum uiride' y 'oleum dulqe' en las de aceite, y un sistema ponderal que dice el peso vacío y el peso lleno del producto", detalla Cau.
Por el contenido se sabe que la salsa transportada era de boquerón y que buena parte del aceite equivale a lo que hoy sería un virgen extra.
Las inscripciones detalladas han permitido a los especialistas "reconstruir con bastante detalle cómo se organizó el cargamento y cuántos o quiénes fueron los propietarios de las diferentes partidas de ánforas".
COMERCIANTES LIBERTOS
"Da información del contenido y de la estructura social que había detrás de la comercialización de los productos porque eran dos personajes, alumnos de Tausonius, que forman como una sociedad que es la que envasó estos productos", explica Miquel Àngel Cau.
"Además, sabemos que eran seguramente unos libertos que trabajan para otros personajes, seguramente de la familia Flavia", añade el arqueólogo. El vínculo 'flavio' lo determina la inscripción de cuatro tapones sellados. Además presentan el símbolo del crismón, que ha sido uno de los indicios claves para la datación del barco en el siglo IV.
La epigrafía presente en más de una cuarta parte de las ánforas del pecio de Ses Fontanelles no solo abre nuevas vías de investigación histórica sino que también plantea interrogantes significativos sobre la economía y el tráfico marítimo de la Cartaginense en el período tardorromano, remarcan los autores del artículo.
Esta semana han empezado los trabajos para extraer los restos del pecio del mar y determinar su arquitectura naval. "Seguimos trabajando en ello", asume Cau.








