La dirección de la empresa municipal Emaya impuso una sanción de dos meses de suspensión de empleo y sueldo a uno de los dos representante del sindicato CGT en el comité de empresa de Emaya- Calidad del Agua, que fue expedientado por viajar a Bali (Indonesia) durante un período en el que había solicitado horas sindicales, según han confirmado a mallorcadiario.com fuentes de la empresa pública del Ayuntamiento de Palma.
Según estas fuentes, el trabajador fue apartado de Emaya a finales de enero durante 60 días. Cumplida la sanción, "se reintegró con normalidad a sus ocupaciones habituales".
La resolución pone fin a uno de los expedientes internos que mayor polémica han generado en los últimos meses dentro y fuera de la empresa municipal, especialmente porque el departamento de Recursos Humanos de Emaya, encargado de tramitar el expediente, propuso sancionar al infractor con el máximo castigo, el despido disciplinario.
Los hechos salieron a la luz a finales de noviembre de 2025, cuando trascendió que un miembro del comité de empresa había viajado a Indonesia durante unos días para los que había solicitado previamente crédito horario sindical. Según publicó entonces mallorcadiario.com, el trabajador registró una petición de uso de horas sindicales que fue autorizada por la empresa. Durante su estancia en Bali, en octubre de 2025, sufrió un accidente que le obligó a solicitar posteriormente una baja médica por incapacidad temporal.
Fue precisamente la documentación médica la que hizo saltar las alarmas en Recursos Humanos. La fecha y el lugar donde se produjo el accidente permitieron comprobar que el representante sindical se encontraba en Indonesia durante las jornadas que había justificado mediante horas sindicales.
A raíz de ello, Emaya abrió un expediente disciplinario para determinar si se había producido una utilización irregular del crédito horario destinado a la actividad sindical. La empresa permitió al trabajador presentar alegaciones y defender su actuación durante la instrucción del procedimiento. Mientras tanto, el sindicalista permanecía de baja médica como consecuencia de las lesiones sufridas durante el viaje.
Sin embargo, pese a que inicialmente se llegó a contemplar la máxima sanción laboral, la dirección de Emaya optó finalmente por una suspensión de empleo y sueldo de 60 días.
La decisión no ha pasado desapercibida en ámbitos internos de la empresa, donde algunas voces consideran llamativo el contraste entre la contundencia con la que se presentó inicialmente el expediente y la sanción finalmente acordada.
Más aún en una compañía donde los conflictos laborales y sindicales han protagonizado numerosos episodios de tensión durante los últimos años, con expedientes, denuncias cruzadas y enfrentamientos entre distintas secciones sindicales y la dirección de la empresa.








