El acuerdo alcanzado entre patronales y sindicatos para renovar el convenio colectivo del comercio en Baleares merece una valoración positiva. En tiempos de incertidumbre económica, de inflación persistente y de tensiones laborales en numerosos sectores productivos, que empresarios y representantes de los trabajadores hayan sido capaces de alcanzar un entendimiento supone una magnífica noticia para las islas. El nuevo marco laboral dará estabilidad al sector hasta 2029 y beneficiará a cerca de 70.000 trabajadores.
La subida salarial pactada, del 14 por ciento en cuatro años, evidencia además que ha existido voluntad de aproximación y sentido de la responsabilidad por ambas partes. El incremento será progresivo —4,5 % en 2026, 3,5 % en 2027 y un 3 % en 2028 y 2029— e incorpora una cláusula de revisión vinculada al IPC para evitar que los trabajadores pierdan poder adquisitivo si la inflación supera las previsiones.
Se trata de una cuestión fundamental en un territorio como Baleares, donde el coste de la vida continúa siendo especialmente elevado y donde el acceso a la vivienda, los suministros y los servicios básicos condiciona cada vez más la economía de miles de familias.
La prevalencia del convenio balear supone, por tanto, una defensa del comercio de proximidad y de la realidad específica de Baleares
Pero este convenio no solo tiene importancia por la cuestión salarial. También posee un evidente componente estratégico. El acuerdo autonómico blinda al comercio balear frente al futuro convenio estatal de grandes cadenas del textil y del calzado, que amenazaba con debilitar las condiciones laborales pactadas en las islas y reducir salarios en determinados segmentos del sector.
La prevalencia del convenio balear supone, por tanto, una defensa del comercio de proximidad y de la realidad específica de Baleares frente a decisiones adoptadas desde despachos alejados de las singularidades insulares.
El pacto alcanzado por los agentes sociales también transmite el mensaje de que el diálogo social funciona cuando existe voluntad real de acuerdo. Frente a la polarización, el ruido político permanente y a la crispación instalada en tantos ámbitos de la vida pública, empresarios y sindicatos del sector comercial han demostrado que negociar sigue siendo útil y beneficioso para todos.
Baleares gana estabilidad, seguridad jurídica y paz social en uno de sus sectores económicos más importantes. Y eso, en sí mismo, ya es una excelente noticia.


