Sabe que según las encuestas su escaño es el que más peligra de los 8 que están en liza en el Congreso, pero no parece intranquila por ello, sino más animada que nunca. Los sondeos vaticinan que el PSOE perderá su segundo diputado en favor de Podemos, lo que significaría que solo habría un diputado ibicenco en el Palacio de la Carrera de San Jerónimo, José Vicente Marí Bosó (PP) y ningun diputado de izquierdas.
¿Cómo anda de ánimos después de ver que las últimas encuestas no les son muy favorables?
A tope. Estamos haciendo una campaña súper intensa y estoy recibiendo muy buenas sensaciones que no tienen nada que ver con lo que dicen las encuestas. Notamos un ambiente más favorables incluso que el 20 de diciembre. En Eivissa y Formentera hay mucho hartazgo, pero sobre todo del gobierno del PP y lo que hay son muchas ganas de cambio.
Parece que están echando toda la carne al asador para mejorar los resultados del 20 de diciembre…
Sí, pero fundamentalmente porque el 20-D la ciudadanía votó que quería un cambio. El PSOE estuvo trabajando intensamente intentándolo, porque creíamos que era nuestra obligación. Tuvimos el cambio en la punta de los dedos y no fue posible porque otros lo bloquearon. Ahora nuestro motor son esas ganas de cambio. Hemos visto que después del 20 de diciembre ha seguido gobernando Rajoy y bajo ningún concepto queremos eso y por eso estamos haciendo mucha campaña, empujados por los ciudadanos. Nuestro motor son las ganas de cambiar.
¿Cómo calificaría lo que ha vivido durante estos últimos seis meses en esta legislatura fallida que ha supuesto una decepción para todo el mundo?
Han sido unos 6 meses muy intensos, tal vez los más intensos de mi vida política y también los más decepcionantes, no solo porque no se ha conseguido ese cambio de gobierno que era lo que nos habían mandatado los ciudadanos y lo que teníamos que hacer, sino también por el trabajo, las horas y las ganas que pusimos desde el PSOE –y yo lo viví– para que ese gobierno fuera posible. Pero también me han decepcionado mucho nuevas fuerzas que han llegado al Congreso como Podemos. Tenía otra idea que realmente iban a ser agentes del cambio y que harían política de otra manera e incluso a nivel personal han supuesto una gran decepción porque han demostrado que no son útiles para el cambio y además son un partido que tienen todo el día la gente y los problemas de la gente en la boca, pero luego cuando los he visto en el día a día no es eso lo que les preocupa: les preocupa la foto, el eslogan, con muy poco contenido. Y también los diputados de Podemos Balears. Los diputados y el Senador del PP no han presentado ni una sola propuesta sobre Eivissa y Formentera, como es su costumbre y es lo que han hecho durante la pasada legislatura, pero los de Podemos tampoco. Cuando yo presentaba o defendía cosas, los diputados mallorquines de Podemos –porque no había ningún ibicenco ni lo va a haber– no sabían de lo que les hablaba ni tenían el más mínimo interés. Pero toda esa decepción que acumulé en esos 4 meses y medio de legislatura es lo que ahora me está dando la fuerza para trabajar más que nunca.
Desde Podemos se argumenta que hay dos PSOE. ¿Usted diría que hay dos Podemos? En Podemos Balears se da apoyo extraparlamentario al Govern de Francina Armengol que sin embargo no han sido capaces de trasladar al Parlamento nacional…
No hay dos Podemos, hay 20. Lo que ahora nosotros llamamos Podemos de forma coloquial, si analizamos vemos que es una coalición de dos partidos: Podemos e Izquierda Unida (aunque se los hayan comido vivos). Pero es que va mucho más allá, son hasta 20 partidos: las mareas, los partidos, las confluencias… es una amalgama que en realidad no es una organización. Se crea una ficción de un partido que tiene un líder pero no son dos, son 20 y me parece que es un conjunto muy complejo de gestionar y quizás televisivamente esté liderado por Iglesias, pero en el día a día de la política creo que es absolutamente ingobernable. Si algún día tienen que ponerse a tomar decisiones se verá el guirigay que es. Yo he vivido como en el Congreso era súper difícil tener interlocución con ellos porque nadie tenía la autoridad y eso nos sorprendía mucho. No se ponían de acuerdo entre ellos. Son una amalgama de partidos que no piensan lo mismo ni deciden lo mismo.
¿Diría que la repetición de las elecciones era algo deseado por Podemos?
Estoy absolutamente convencida. Después de estos meses en el Congreso he llegado a la conclusión que Podemos y Pablo Iglesias el 20 de diciembre hizo unos cálculos, vio que había sacado unos resultados extraordinarios, pero no había conseguido lo que quería. Porque el objetivo de Iglesias no es sacar a Rajoy de la Moncloa, sino que su obsesión es ganar electoralmente al PSOE para quedarse como primera fuerza de la izquierda y dejar gobernar a Rajoy. Eso no lo consiguió en diciembre y enseguida pensó en la segunda vuelta. Empezó a trabajar intensamente pero también trabajaban en que no lo pareciera. Esa ha sido parte de mi frustración durante estos meses. Ver como hacían una cosa y hacían otra, lanzando mensajes delirantes como cuando Pedro Sánchez está despachando con el Rey e Iglesias da una rueda de prensa insultándolo y pidiendo la vicepresidencia del Gobierno, el Ministerio de Defensa, el CNI y otras cosas delirantes que no eran una oferta sino una patada en el estómago. No han tenido la más mínima intención de negociar y no querían acuerdo, pero querían crear la ficción de que sí lo querían, aunque lo hicieron imposible.
¿Cree que las cosas han sido pacíficas en Podemos?
Para nada. Acuérdese del cese fulminante del secretario de organización nacional, Sergio Pascual, que se atreve a opinar distinto que Pablo Iglesias y lo cesa con un comunicado de prensa a las doce de la noche. Eso en un partido mínimamente democrático es absolutamente impensable. Ellos han tenido problemas internos pero además hay muchos ciudadanos que de buena fe votaron a Podemos para que hubiera un gobierno de izquierdas y ahora están decepcionados y enfadados. Se han sentido engañados por Pablo Iglesias. Ahora vuelve con las mismas y dice que espera que Sánchez le haga presidente. Hay cinismos que duelen. El que estuvo en la tesitura de elegir entre un presidente socialista y Mariano Rajoy fue Pablo Iglesias. Y eligió a la derecha. Creo que se le va viendo el plumero.
Hablemos un poco del PSOE. Negar que ha habido gente molesta porque el PSOE haya optado antes por pactar con Ciudadanos que con Podemos o con Izquierda Unida, eso es negar la realidad ¿Cree que eso os puede pasar factura?
Si me permite una apreciación, es verdad que hay gente molesta pero el PSOE no decidió antes pactar con Ciudadanos que con Podemos. Es lo que estamos explicando. El PSOE intentó un pacto con todas las fuerzas políticas y con Podemos fue imposible. Mientras tanto no podíamos quedarnos a verlas venir. Esa es una ficción que ha creado Podemos de que decidimos pactar antes con Ciudadanos, pero no es verdad porque Podemos jamás se sentó a la mesa. Y con Ciudadanos llegamos a un acuerdo que era un acuerdo de medidas de gobierno que recogían gran parte del programa socialista y que mejoraban al infinito las medidas que está aplicando a día de hoy Rajoy por culpa de Podemos.
El presidente de la FSE, Vicent Torres, dijo que él hubiese preferido que por parte del Comité Federal no se le hubiesen puesto líneas rojas a Pedro Sánchez a la hora de pactar. ¿Usted piensa así?
Evidentemente. Yo lo hubiera preferido. Es verdad que se le establecieron unas líneas rojas que pudieron parecer excesivas al inicio, pero sinceramente creo que la negociación hubiese funcionado exactamente igual, visto a posteriori, con esas líneas rojas o sin ellas. El devenir de las cosas hizo que nos diésemos cuenta de que Podemos no tenía la más mínima intención de negociar y que Ciudadanos estaba abierto.
¿Qué sucederá si los resultados son parejos al del 20-D?
Le hago mi apuesta. No va a haber un gran cambio en los resultados y los bloques van a estar más o menos compensados. La fuerza mayoritaria de la izquierda será el PSOE, sin la más mínima duda, y deseo que una vez en esa situación a la segunda, Pablo Iglesias permita un gobierno progresista en este país. Ni Pablo Iglesias aguantaría un tercer no al PSOE. Ya le dieron dos porque hubo dos votaciones. Creo que de estas elecciones saldrá un presidente del gobierno socialista y además, saldrá rápido. Pero cuanta más fuerza tenga el PSOE, más rápido será porque estoy convencida de que o gana el PSOE como primera fuerza de la izquierda o este país al cabo de muy poco estará gobernando otra vez Rajoy.
¿Por qué?
Porque es lo que desea Podemos. El único objetivo de Podemos es situarse como primera fuerza de la oposición y entonces volverá a hacer imposible el pacto y dejará gobernar a Rajoy.
¿Van a derogar la reforma laboral?
Absolutamente
¿Y van a prohibir las prospecciones en el Mediterráneo?
Yo personalmente presenté una iniciativa en este sentido y la gané en comisión, con el voto en contra del PP. Si hubiese habido un cambio de gobierno eso ya estaría hecho, ya no tendríamos el peligro de las prospecciones. Si ahora aún existe ese peligro es por culpa del PP y de Podemos. Que Pedro Sánchez no sea presidente del Gobierno tiene consecuencias muy negativas y muy directas para Eivissa y Formentera.








