La Semana Santa también se mide en panades. Y en Baleares, cada año un poco más. Eroski ha vendido 283.000 panades y dulces típicos durante la campaña del pasado año, lo que supone un incremento cercano al 3 por ciento respecto a 2024 y confirma una tendencia al alza que la cadena espera consolidar en 2026.
La cooperativa ha presentado en Palma su campaña de producto local para estas fechas, con una previsión de crecimiento que apunta alto: un 10 por ciento más de ventas respecto al año anterior. No es un salto menor si se tiene en cuenta que en 2025 ya se había registrado un aumento del 8 por ciento en la facturación, hasta alcanzar los 3 millones de euros en productos típicos de Pascua.
Detrás de estas cifras hay algo más que tradición: hay negocio. Y también una estrategia clara. Eroski refuerza su apuesta por el producto local en uno de los momentos clave del calendario gastronómico balear, donde la cocina casera sigue teniendo peso. En sus supermercados ya se han desplegado tanto los productos elaborados —panades de carne, pollo, atún o incluso musola— como los ingredientes para quienes prefieren mancharse las manos: harina, manteca, sobrasada, cabello de ángel o huevos.
CAMPAÑA HASTA EL 8 DE ABRIL
La campaña no se queda solo en los dulces. En paralelo, el consumo de producto balear durante estas fechas también deja cifras relevantes: 3.500 corderos vendidos, 205 toneladas de patata, cerca de 800.000 euros en hortalizas y cientos de miles más en quesos, vinos y sobrasada con denominación de origen. Un recordatorio de que la Semana Santa, además de tradición, es un motor económico de primer nivel para el sector primario de las islas.
Desde la compañía insisten en ese vínculo entre consumo y territorio. Su director en Baleares, Alfredo Herráez, ha subrayado que los clientes “valoran y agradecen” la apuesta por el producto local, una afirmación respaldada por el crecimiento sostenido de las ventas.
La campaña estará activa hasta el 8 de abril, en un contexto en el que el consumo de proximidad sigue ganando terreno. La duda no es si se venderán panades, sino cuántas más caerán este año. Porque en Baleares, cuando llega la Pascua, la tradición no solo se mantiene: también factura.







