Ratio de 12,4 turistas por residente

Fundación Impulsa advierte de "cuellos de botella" en el turismo de Baleares

La fundación Impulsa Balears identifica cuellos de botella en el turismo del archipiélago, señalando la necesidad de un enfoque sostenible y diversificado que integre recursos culturales y naturales, y reduzca la alta presión turística actual.

La fundación Impulsa Balears ha detectado varios “cuellos de botella” en el desarrollo turístico del archipiélago, especialmente en ámbitos como la sostenibilidad ambiental, el aprovechamiento de los recursos culturales y la sofisticación del entorno de negocio. Así lo concluye en la nueva entrega de su colección i|posicionamiento, titulada A por un nuevo abordaje del turismo en Baleares, presentada esta semana en el marco de la Feria Internacional de Turismo (Fitur) de Madrid.

El estudio parte de una tesis clara: el enfoque clásico del turismo como sector económico “ha caducado”. Según Impulsa, la estrategia y la gestión del fenómeno turístico ya no pueden limitarse a compartimentos sectoriales, sino que deben abordarse como un sistema complejo, en el que se integren capacidades regionales, recursos naturales y culturales y dinámicas sociales desde una óptica de sostenibilidad.

“El turismo es un fenómeno global en expansión, cada vez más sofisticado desde el punto de vista tecnológico y de mercado. En regiones como Baleares tiene todo el sentido elevar el voltaje y la ambición de la estrategia para convertir los actuales puntos de fricción en motores de regeneración y prosperidad”, ha señalado el director técnico de Impulsa, Antoni Riera.

Índice de Desarrollo Turístico

La fundación defiende una nueva noción de desarrollo turístico orientada a construir un sistema resiliente, sostenible y favorable al progreso social, que vaya mucho más allá de la mera captación de grandes volúmenes de visitantes. En este sentido, el informe analiza los resultados del Índice de Desarrollo Turístico (IDT), que evalúa 325 regiones de 45 países.

Los datos muestran que una alta intensidad turística —medida, por ejemplo, por la capacidad de alojamiento— no garantiza un alto potencial de desarrollo. Regiones como Antalya-Sparta-Burdur (Turquía) o el Mar Rojo (Egipto) presentan un bajo desempeño en el índice pese a su fuerte orientación turística.

Baleares se sitúa en la undécima posición del ranking global, gracias a su buen desempeño en transporte aéreo, equipamientos y servicios turísticos, recursos naturales y contribución socioeconómica del turismo. No obstante, Impulsa identifica importantes debilidades: una base limitada de recursos no lúdicos, un aprovechamiento aún insuficiente de los recursos naturales y un entorno de negocio poco sofisticado, además de un despliegue incompleto de la sostenibilidad ambiental.

Armonizar estas dimensiones, sostiene Riera, permitiría superar la ecuación “atraer-acoger-facturar”, que Baleares domina “de manera excelente”, y generar nuevas motivaciones para viajar que contribuyan a reordenar los equilibrios territoriales.

Más de 12 turistas por residente

El informe subraya también el elevado grado de presión turística que soporta el archipiélago. Baleares registra una ratio de 12,4 turistas por cada residente, muy por encima de la media española, situada en 1,9, según datos del INE a cierre de 2024. La cifra supera ampliamente a la de otras comunidades con fuerte tradición turística, como Canarias (6,8), Cataluña (2,5), Comunidad Valenciana (2,2), Andalucía (1,6) o Madrid (1,2).

Dentro del propio archipiélago, las diferencias son notables. Formentera alcanza una ratio de 27,2 turistas por residente, más del doble que Ibiza (11,7), y muy por encima de Palma (8,2) o Maó (5,8). En conjunto, Baleares concentra el 16,3% de los visitantes extranjeros en un territorio que representa solo el 2,5% de la población del país.

Para Impulsa, el problema no es tanto la escala del turismo como su concentración espacial y temporal. “La narrativa está virando desde la restricción hacia la gestión y redistribución de flujos, con coordinación de políticas y sin renunciar a límites allí donde la concentración compromete la habitabilidad o recursos clave, como el acceso a la vivienda”, ha apuntado Riera.

Oportunidades culturales y no lúdicas

El estudio analiza también la demanda digital a través de Google Trends. Durante el último año, solo una de cada diez búsquedas sobre Mallorca estuvo relacionada con sus recursos naturales. El interés es aún menor en el caso de los recursos culturales (3,7%) y los no lúdicos (1,1%).

Para Impulsa, estos datos evidencian un amplio margen de crecimiento en ámbitos como museos, historia, tradiciones locales, compras, excursiones y turismo de experiencias, que podrían contribuir a diversificar la oferta y reducir las tensiones actuales del modelo turístico balear.

 

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