La Guardia Civil y la Agencia Tributaria incautaron un alijo de 72 kilos de hachís y 3 de cocaína en un almacén de un polígono de Palma. Asimismo, detuvieron a un hombre de 41 años como presunto destinatario.
La operación, llevada a cabo de forma conjunta por la Unidad de Análisis e Investigación Fiscal y de Fronteras (Udaiff) del puerto de Palma y el Servicio de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria, culminó el pasado 15 de abril con la detención del hombre, residente en Palma. El detenido se enfrenta a un delito de tráfico de drogas.
UN PAQUETE QUE NO PASÓ EL FILTRO
Todo comenzó el 11 de abril, cuando los investigadores realizaban un control rutinario en un almacén dedicado a la distribución de mercancías en un polígono industrial de Palma. Entre los cientos de envíos que transitan a diario por esas instalaciones, uno despertó las sospechas de los agentes. Sometido a inspección, el paquete reveló su contenido: 72 kilos de resina de hachís y tres kilos de cocaína ocultados en su interior.
El golpe no fue inmediato. Los investigadores optaron por una estrategia más paciente. En lugar de limitarse a incautar la droga, iniciaron una investigación paralela para identificar, localizar y detener al destinatario real del envío. Cuatro días después, el 15 de abril, la red se cerró sobre el sospechoso.
REDES SOCIALES Y PAQUETERÍA, LA NUEVA RUTA DEL NARCO
El modus operandi desarticulado en esta operación no es aislado. Según la Guardia Civil, estas rutas de introducción de estupefacientes ocultos en mercancías son utilizadas tanto por organizaciones criminales de mayor envergadura como por pequeños traficantes que operan de forma individual.
El procedimiento es siempre similar: la venta se acuerda a través de redes sociales, y la droga se envía posteriormente disimulada entre ropa, comida u otros objetos cotidianos. Se emplean en muchos casos identidades falsas para dificultar la acción policial.







