¿A partir de qué momento las mujeres dejaron de estar secularmente silenciadas en la historia del conocimiento?
Si consideramos a las universidades como la sede del conocimiento, las mujeres quedaron excluidas de esta institución hasta el siglo XX. Las primeras universidades nacieron a finales de la Edad Media y desde sus inicios vetaron a las mujeres. Sin embargo, durante siglos, las universidades convivieron con otros centros, como monasterios y cortes de reyes y príncipes, que tenían una trayectoria aún más larga como centros de conocimiento. Estas instituciones eran más abiertas para las mujeres.
¿Cuáles fueron las principales causas de aquel silenciamiento?
Nuestra sociedad históricamente ha establecido una jerarquía sexual muy clara que determina los roles de hombres y mujeres, y su valor en la sociedad. El campo de acción del hombre ha sido fuera de casa y desde una situación de poder, mientras que las mujeres han estado relegadas al mundo doméstico.
¿En todas las épocas fue siempre igual?
En los siglos XVII y XVIII se publicaron tratados científicos que buscaban validar esta diferencia apoyándose en supuestas evidencias biológicas o filosóficas. Era un mundo en el que el orden de las cosas estaba regido por la divinidad y las funciones sociales dependían de si eras hombre o mujer. Romper este orden establecido era algo extraordinario.
¿Qué grandes científicas relegadas podríamos citar hoy a modo de ejemplo?
Maria Winkelmann, por ejemplo, fue una conocida astrónoma alemana del siglo XVIII. Descubrió estrellas e hizo investigaciones con su esposo, un conocido astrónomo que era miembro de la Academia de las Ciencias de Berlín. Al morir su esposo, Maria pidió ocupar el puesto de su marido. Los académicos la conocían y algunos apoyaban su candidatura, pero nunca la aceptaron. Tuvo más suerte Caroline Herschel, que trabajó toda su vida como astrónoma con su hermano William Herschel y consiguió ser nombrada miembro honorario de la Royal Astronomy Society británica a los 85 años de edad.
¿Marie Curie sería quizás la única excepción a esa situación de discriminación?
Todas las mujeres científicas han sido discriminadas hasta muy recientemente. Esto lo vemos en cosas muy simples, como en el caso de la estación de metro de París que lleva el nombre de Marie Curie. Fue inaugurada en 1946 con el nombre de 'Estación Pierre Curie' y no fue hasta 2007 que se decidió renombrarla como “Estación Pierre y Marie Curie'.
"Si consideramos a las universidades como la sede del conocimiento, las mujeres quedaron excluidas de esta institución hasta el siglo XX"
No lo sabía...
Hoy, Marie Curie nos parece un ejemplo de científica excepcional y pionera, pero ella no era la única: Florence Nightingale, Kathleen Lonsdale, Marjory Stephenson, Margaret Cavendish, Elizabeth Montagu o Frances Boscawen son algunos nombres menos conocidos.
¿Qué fue lo que cambió en la sociedad a partir de un determinado momento?
La sociedad fue avanzando lentamente. La Revolución Industrial dio paso a un nuevo sistema productivo y económico que generó nuevos paisajes culturales. Las ciudades crecieron. Los avances científicos trajeron una mejora de las condiciones higiénicas y una reducción de la mortalidad.
¿Y a partir de ahí?
Esto hizo disminuir la presión sobre la principal función social de las mujeres, la reproducción. Sin tantos niños que criar, se hace más posible que las mujeres empezaran a tener otras actividades. La Primera Guerra Mundial fue clave, porque mientras los hombres estaban luchando, las mujeres los reemplazaron en sus trabajos. A partir de ahí, el cambio, aunque lento, fue imparable.
¿Diría que en estos inicios del siglo XXI se ha conseguido ya la plena igualdad en el ámbito científico?
Aún no hemos conseguido la plena igualdad. Hemos avanzado mucho, pero sigue existiendo desigualdad. El liderazgo femenino es aún una asignatura pendiente.
¿Ve riesgos de estancamiento o incluso de involución en los avances conseguidos hasta ahora por las mujeres en casi todo el mundo?
Quiero ser positiva y pensar que no. Creo que el cambio social ha sido sólido, pero no debe ser tomado por sentado. El feminismo no es algo que haya surgido hace unos años. Es un cambio que lleva siglos gestándose y todos estamos juntos en esto.
"El feminismo no es algo que haya surgido hace unos años. Es un cambio que lleva siglos gestándose"
En numerosas universidades, incluida la UIB, se siguen otorgando más doctorados honoris causa a hombres que a mujeres. ¿Sigue siendo aún necesario un cambio de paradigma también aquí?
Absolutamente. El techo de cristal sigue existiendo. Para conseguir una igualdad real, es clave seguir avanzando y creer que el liderazgo femenino es necesario y valioso.
Como doctora en Filología, en concreto en Filología Inglesa, ¿considera que el lenguaje actual continúa siendo sexista?
Sí, las lenguas son sistemas que pueden llegar a limitarnos. Tienen una estructura que tenemos que respetar para comunicarnos. La buena noticia es que son también sistemas en constante evolución y responden a los cambios y necesidades de los grupos sociales que los usan. En otras palabras, la lengua es un reflejo de la sociedad.
Así es, sí...
En las últimas décadas, las mujeres son más visibles en la sociedad y esto se refleja en la lengua por medio de propuestas. Algunas no gustan y desaparecen, y otras se van asentando. Funciona un poco como la teoría de la evolución de Charles Darwin. La lengua va adaptándose al medio.
Además, usted es también investigadora. ¿Cuáles son sus principales áreas de trabajo?
Empecé especializándome en sociolingüística histórica, que es el campo de estudio del que ha salido mi investigación sobre las mujeres científicas. Cuando me doctoré, decidí especializarme en psicolingüística aplicada a la adquisición de lenguas extranjeras.
¿Y en estos últimos años?
En los últimos años he estado haciendo investigación experimental para intentar entender cómo funciona nuestro cerebro cuando aprendemos una lengua extranjera.





