Jennifer Aniston y Courteney Cox sonriendo en Mallorca
Jennifer Aniston y Courteney Cox disfrutan de unas vacaciones en Mallorca.

Jennifer Aniston y Courteney Cox reeditan 'Friends' frente a Sa Foradada, y Pedro Pascal se suma a la escena

Rachel y Monica volvieron a coincidir, lo hicieron frente a los acantilados de la Tramuntana, sobre un yate de 138 metros. Con ellas, Pedro Pascal, nieto de mallorquina. Mallorca vuelve a ser el decorado que Hollywood alquila cada agosto.

Dos actrices que compartieron una década de plató volvieron a coincidir el martes, pero el sofá naranja del Central Perk quedó sustituido por la cubierta de un yate de 138 metros de eslora. Jennifer Aniston y Courteney Cox aterrizaron en Son Sant Joan el 28 de julio en vuelo privado. Con ellas viajaban Jason Bateman, Amanda Anka y un nombre que el verano mallorquín no esperaba: Pedro Pascal.

UN REENCUENTRO QUE NO ERA UN REENCUENTRO

Conviene desactivar el titular fácil antes de que circule solo. No hay reunión de Friends, ni proyecto, ni anuncio: hay dos amigas que llevan treinta años siéndolo y que han coincidido de vacaciones, algo que ni siquiera resulta novedoso. Aniston había repetido destino balear en 2025, entonces acompañada por Jim Curtis, el coach de bienestar con quien hizo pública su relación meses después y que también figura en el grupo de este verano.

Lo verdaderamente inédito es el conjunto. Bateman y Anka repiten isla y repiten barco. Pascal, no: es su estreno tanto en el circuito estival mallorquín como en la lista de invitados del armador. Y ahí hay una capa que casi nadie está contando.

El detalle mallorquín de Pedro Pascal

El actor chileno de 51 años, hoy uno de los rostros más rentables del negocio audiovisual, declaró en 2017 a un medio español que su árbol genealógico pasa por aquí: «Mi abuelo era vasco y mi abuela de Mallorca». La frase, recuperada ahora, convierte la postal de yate en algo ligeramente distinto. Un regreso, aunque sea tangencial.

EL 'RISING SUN', UN HOTEL DE CINCO CUBIERTAS QUE NAVEGA

La embarcación que hospeda al grupo pertenece a David Geffen, magnate de la industria musical y cofundador de DreamWorks. El 'Rising Sun' despliega 82 estancias repartidas en cinco cubiertas, con cine, gimnasio, bodega y cancha de baloncesto. Es, por volumen y por currículum de pasajeros, uno de los superyates privados más reconocibles del planeta.

Su historial de invitados explica por qué su llegada se sigue como un acontecimiento. En 2025 acogió a Kris Jenner, Oprah Winfrey y Gayle King, recién salidas de la boda de Jeff Bezos y Lauren Sánchez en Venecia. El barco recala en Mallorca cada temporada. La isla, a estas alturas, forma parte de su itinerario fijo.

SA FORADADA, CONVERTIDA EN «BILLONARIO BAY»

El fondeo elegido no es casual. Frente a Sa Foradada, en la costa de Deià, el 'Rising Sun' ha compartido aguas con tres embarcaciones que multiplican el efecto óptico: 'Limitless', 96 metros construidos por el astillero alemán Lürssen en 1997 y vinculados al empresario estadounidense Les Wexner, el hombre que edificó un imperio alrededor de Victoria's Secret; 'Lind', un Amels de 52,3 metros entregado en 2010 y reformado en 2019, con cinco camarotes y autonomía de 4.500 millas náuticas; y 'Moka', un explorer de Sanlorenzo de 42 metros.

Cuatro cascos alineados bajo los acantilados de la Serra de Tramuntana. La prensa local ya lo ha bautizado.

LA POSTAL INCÓMODA: YATES ARRIBA, PROTESTAS ABAJO

Aquí el relato se tensa. Apenas cuarenta y ocho horas antes de que el avión privado tocara pista, Palma vivía una manifestación contra la masificación turística que terminó con ocho heridos en enfrentamientos con la Policía, según el balance difundido por los propios cuerpos de seguridad. La isla protestaba por la presión sobre la vivienda y el suelo mientras, a cuarenta kilómetros de allí, se ensamblaba una exhibición flotante de patrimonio privado.

Ninguna de las dos escenas invalida a la otra. Pero conviene registrarlas en la misma página, porque describen el mismo territorio: una Mallorca que exporta imagen de lujo con enorme eficacia y que discute puertas adentro quién paga el decorado. Los comentarios de los lectores en la prensa insular, ácidos casi por unanimidad, apuntan a esa fractura sin necesidad de análisis académico.