Noticia de trascendencia: la Comisión Europea va a financiar entre un 10 y un 40 por ciento del corredor ferroviario entre la frontera de Port Bou y Murcia, para desde allí seguir hacia Granada y Cartagena. Según explicó nuestro presidente autonómico esta vía férrea “supondrá para las islas el abaratamiento en la exportación e importación de sus productos, así como una sustancial mejora de las conexiones del archipiélago con el continente.” Bauzá añadió que este proyecto “mejorará la competitividad de las empresas de estas comunidades”, al tiempo que creará 65.000 puestos de trabajo de forma directa en estos territorios. Estoy contento con este logro que en un tiempo razonable se notará en el precio de la cesta de la compra, en las exportaciones y en la creación de empleo, como dice el presidente. Lo que tengo que criticar es que, si los resultados van a ser los que indica el presidente, ninguno de los infinitos economistas, analistas y expertos que tenemos en la Universidad, en el Parlament, en las empresas, en la banca, en las consultoras que hicieron planes estratégicos para el archipiélago, en las patronales, en los sindicatos, en la Cámara de Comercio, en el Círculo de Empresarios, en el Foro Financiero, en el Colegio de Economistas, en las cajas de ahorros, en los diversos servicios de estudios privados y públicos, en las consellerias, en los ayuntamientos, en los consells, en el Consell Econòmic i Social o los numerosos directores de Economía de la conselleria del ramo no hubiera detectado que una parte de nuestro futuro, de la rebaja de los precios de los productos que compramos y que vendemos al exterior, se jugaba en este tren. Ni siquiera las navieras, que presumen de entender del negocio del transporte marítimo olieron que su futuro y el de Baleares dependían de este ferrocarril en la Península. Han tenido que pasar muchos años para detectar la trascendencia de esta vía férrea. Más vale tarde que nunca, si es que el presidente tiene razón.





