De forma sorpresiva y sin rueda de prensa previa, la Autoridad Portuaria de Baleares ha presentado el proyecto de reordenación del Portitxol. La iniciativa prevé un cambio profundo en el que liberará 4.300 metros cuadrados para uso ciudadano, sumará 5.500 metros cuadrados de zonas verdes y transformará la dársena en un espacio más integrado en la ciudad.

El plan contempla la creación de una gran plaza frente al mar, la peatonalización de la calle de la Sirena y un aparcamiento subterráneo en sustitución de las zonas ocupadas por tráfico y marina seca. También se habilitará un aparcamiento en superficie exclusivo para residentes, con la intención de reducir la presión que genera la convivencia entre el ocio, el turismo y la vida de barrio.
En el ámbito portuario, el proyecto plantea la construcción de nuevos amarres para pequeñas embarcaciones, la reordenación del varadero y la marina seca, y el traslado de la escuela de vela al muelle de pescadores. Además, se proyecta una cubierta transitable sobre el dique de Troneras, que funcionará como mirador al mar, siguiendo el modelo aplicado en el Molinar.
LOS AMARRES CONTINUARÁN DIVIDOS
La APB subraya que el objetivo es mantener el carácter marinero del Portitxol, donde la náutica de pequeña eslora sigue siendo protagonista. Sin embargo, el futuro de los amarres continuará marcado por la actual dualidad: por un lado, los gestionados directamente por la APB y, por otro, los vinculados al Club Nàutic Portitxol. Los intentos pasados de unificar ambas gestiones no fructificaron y, de momento, esta división seguirá vigente. Actualmente existen 460 amarres de forma directa y 100 a través del Club.
La reordenación del Portitxol abre, en definitiva, una nueva fase tras la reforma del Paseo Marítimo de Palma. El barrio marinero entra ahora en el mismo proceso de transformación. Buscan ganar espacio público, reducir la presión del tráfico y reforzar la conexión entre ciudad y mar. Un paso más en la remodelación de la fachada marítima de Palma, que encara el futuro con un Portitxol renovado pero con el desafío de no perder su carácter de barrio vivo y marinero.