Grandes pérdidas

Los restauradores de La Lonja, indignados por la cena vecinal que les obligó a quitar sus terrazas

cena comunitaria la lonja (2)

La última cena comunitaria del ciclo «Dimecres a la Llesca», celebrada el pasado miércoles en la Plaza de la Lonja, ha causado indignación entre los propietarios de los establecimientos a los que se obligó a desmontar las terrazas. La decisión municipal ha provocado un descontento importante por las cuantiosas pérdidas económicas en plena temporada alta.

La cena comunitaria que puso fin al ciclo “Dimecres a la Llesca”, organizado por el colectivo Brunzit, obligó a bares y restaurantes de la Plaza de La Lonja de Palma a tener sus terrazas recogidas a las 20:30 horas, por orden municipal.

La medida ha causado indignación y un fuerte malestar en el sector por las cuantiosas pérdidas económicas que ha supuesto. Algunos de los establecimientos optaron directamente por cerrar, pues se trata de locales pequeños que sustentan su actividad en las terrazas y sin las cuales, no pueden funcionar con normalidad.

PÉRDIDAS ECONÓMICAS

Los restauradores aseguran que la imposibilidad de atender a sus clientes en la terraza en pleno mes de agosto supone una importante merma de ingresos.

“Un miércoles de verano en La Lonja equivale a varios miles de euros por negocio. Obligar a desmontar para que gente sin ninguna vinculación con el barrio y sin haber una celebración tradicional, nos deja sin la principal fuente de ingresos”, denuncia un restaurador.

La zona, muy dependiente del consumo en terrazas, concentra a turistas y residentes que prefieren cenar al aire libre. “No es solo lo que hemos dejado de ingresar esa noche, es la mala imagen que se transmite: clientes habituales que llegan y se encuentran sin servicio, para que gente de fuera del barrio cene en esta plaza, cuando podrían ir a cualquier parte donde no haya terrazas”, lamenta la encargada de otro local.

El trasfondo: ocio frente a economía local

El acto, impulsado por el colectivo Brunzit y respaldado por la Assemblea de Docents, ha sido la última cena de las ocho celebradas cada miércoles de julio y agosto en diferentes lugares del centro de Palma.

cena comunitaria la lonja (1)

Pero el choque de intereses es evidente. Mientras los organizadores celebran el éxito de convocatoria, los restauradores hablan de “una actuación deliberada para perjudicar a los bares y restaurantes”.

“Nos obligan a sacrificar nuestra actividad en plena temporada alta para que otros hagan un acto reivindicativo. ¿Quién nos compensa por las pérdidas? ¿El Ayuntamiento? ¿Los organizadores de la cena para impedir que podamos trabajar?”, cuestionan.

ESPACIOS PÚBLICOS

Tomeu Mas, gerente de Restauración CAEB, ha confirmado a mallorcadiario.com el malestar de los empresarios de la zona, a quienes el Ayuntamiento de Palma notificó que debían retirar las terrazas el pasado sábado por la noche, con muy poca antelación.

"Nosotros no tenemos ningún problema con que se quieran celebrar eventos, pero se puede hacer en otros lugares donde no moleste a nadie", explica Mas.

También resalta que "se trata de cenas sin un propósito determinado, que no cuentan con tradición en la ciudad ni celebran una festividad especial que deba ceñirse a una fecha concreta. Parece que se hace para fastidiar", ha denunciado el representante de Restauración CAEB.

Igualmente, ha querido dejar claro que los organizadores "reivindican el aprovechamiento de los espacios públicos que según ellos, están ocupados. Nosotros no vamos a entrar en ninguna confrontación. Pagamos una tasa municipal y tratamos de sacar el máximo rendimiento, sobre todo en el mes de agosto".

MALESTAR EN LA LONJA

Este digital ha constatado que también hubo quejas de algunos vecinos de la Plaza de La Lonja por la masificación ocasionada el miércoles por los organizadores de la cena comunitaria, por el ruido que generaron los asistentes y la basura dejada en el lugar, que luego eliminaron operarios de Emaya.

"Los que protestan contra la saturación, han venido a saturar La Lonja mucho más que las terrazas; con el agravante que ninguno vive aquí y todos vinieron de fuera", lamentó un vecino de la zona.

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7 respuestas

  1. El carrer no es vostro,lo de tanta terrassa es una vergonya,com lo del Born,ja està bé de que penseu que els d’aquí només feïm nosa,arruix terrasses

  2. Menuda prepotencia la de los restauradores, llevan décadas con una actividad super molesta para el vencindario, muchos se han tenido que mudar a otras zonas y el barrio se degradó muchisimo, y ahora lloran por un solo dia en todo el verano que no pueden hacer el agosto? venga ya! Basta de tanta tonteria. Se forran todo el año en esta plaza.

  3. es una vergüenza que el gobierno permita estos actos porque perjudica al empresario y a los trabajadores lo que tendrían que hacer los dueños de los restaurante que el que dio ese permiso pague el día perdido a los empresario y a trabajadores

  4. las plazas son para el pueblo no pará negocio se pagan con nuestros impuestos que no son pocos el empresario que busquen, compren y paguen privadas

  5. Negocis privats a esoais privats, els espais públics per als ciutadans. Pagar imposts no un fa propietaris de places i carrers, som els ciutadans els que paguem el seu manteniment.

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