Se cumple un lustro de uno de los crímenes más atroces que han ocurrido en Mallorca. Aquella noche quedó grabada en la memoria colectiva de Baleares. No solo por la brutalidad del acto, sino por la triple condición de sus víctimas: una madre, un bebé que nunca nació y un niño que no pudo salvarse ni después de ver morir a la persona que más quería.
Ali Khouch, de 39 años y origen marroquí, inició aquella noche una discusión con su pareja, Warda Ouchene, de 28 años y embarazada de 21 semanas. Cogió un cincel de 33 centímetros y golpeó a la mujer en la parte posterior de la cabeza. Al ver que seguía con vida, la estranguló hasta matarla. El crimen también causó la muerte del feto que llevaba en el vientre. Su hijo de siete años lo vio todo.
Khouch se dirigió entonces hacia el menor. Lo asfixió. Cerró la puerta con llave y se marchó a Palma en coche. Al día siguiente llamó a la Guardia Civil para confesar. Fue detenido en el Portitxol por la Policía Nacional.
Los cuerpos fueron hallados el lunes 17 de mayo, cuando la Policía Local accedió al domicilio alertada por un familiar. Fue el primer caso de violencia de género con resultado de muerte registrado en Baleares en 2021.
UNA COMUNIDAD ROTA
La reacción fue de conmoción generalizada. La entonces presidenta del Govern, Francina Armengol, expresó públicamente su "rabia, tristeza y el corazón roto". El caso superaba, en su horror, cualquier parámetro habitual de la crónica negra balear.
El padre de Warda lo resumió ante el tribunal con una sola frase, meses después: "Warda no podía decir nada en casa. Si decía algo, él le pegaba".
Durante el juicio también se supo que Khouch había tenido cinco intentos de suicidio en los años previos al crimen. Los peritos no pudieron determinar si había consumido drogas aquella noche.
HISTORIA JUDICIAL EN BALEARES
Cuatro años después del crimen, en enero de 2025, la Audiencia Provincial de Palma celebró el juicio con jurado popular. El caso se convirtió de inmediato en referencia judicial para la comunidad autónoma: la Fiscalía solicitó por primera vez en la historia de Baleares la prisión permanente revisable.
El jurado emitió un veredicto de culpabilidad tras dos días y medio de deliberación. La magistrada Samantha Romero dictó sentencia en febrero de 2025: 25 años de prisión por el asesinato de Warda, con los agravantes de parentesco y discriminación por razón de género, más una condena adicional por el delito de aborto. Por el asesinato del menor, la pena fue la prisión permanente revisable. Se fijó el mínimo de cumplimiento en 22 años, sin posibilidad de suspensión hasta haber extinguido 30 años de prisión. Además, deberá abonar casi 800.000 euros a los familiares de Warda.
En abril de 2025, el Tribunal Superior de Justicia de les Illes Balears (TSJIB) confirmó la sentencia. Ali Khouch se convirtió así en el primer condenado a prisión permanente revisable en la historia de Baleares.
LA HERIDA QUE SIGUE ABIERTA
El caso dejó también una pregunta incómoda sin responder del todo. La víctima había contado en algún momento con una orden de protección, pero esta había caducado antes de la noche del crimen. Esa circunstancia reabrió el debate sobre la eficacia real del sistema de protección a las víctimas de violencia de género: si las herramientas jurídicas existen pero no se sostienen en el tiempo, ¿de qué sirven?
Cinco años después, Warda Ouchene sigue siendo un nombre que no debería olvidarse. Como el de su hijo. Como el del bebé que jamás llegó a nacer. Este sábado, Sa Pobla recuerda que aquí ocurrió algo que no debería haber ocurrido nunca.





