De gira en Mallorca

Muerdo: "En el mainstream siempre tienes que sacrificar autenticidad"

Muerdo: "En el mainstream siempre tienes que sacrificar autenticidad"

El cantautor murciano llega a Palma el próximo viernes 10 de julio a la sala Es Gremi con «Volver a donde nacen las canciones», una gira retrospectiva en la que es el propio público quien elige el repertorio a través de redes sociales. Antes del concierto, habla de su nuevo single junto a Los Rumberos, de por qué ha decidido frenar los grandes festivales, de los discursos de cine que cuela en sus canciones y de la generación de artistas a la que, admite, quizá no pertenece del todo.

La industria musical vive instalada en la lógica del streaming. Canciones cada vez más cortas, estribillos que deben aparecer en los primeros segundos y un ritmo de lanzamientos que deja poco espacio a la pausa, al verso trabajado o a la referencia cultural que exige del oyente algo más que escuchar de fondo. En ese contexto, un cantautor que reivindica la letra como género literario, que introduce fragmentos de discursos de cine en sus canciones y que decide rechazar festivales multitudinarios para tocar en salas y teatros parece, cuando menos, a contracorriente.

Muerdo, nombre artístico del cantautor murciano, Pascual Cantero, afincado desde hace años en un circuito que combina España y Latinoamérica, presenta estos días "Me vas a ver volar", su nuevo single junto a Los Rumberos, mientras recorre el país con "Volver a donde nacen las canciones", una gira retrospectiva por sus seis discos en la que el público decide, canción a canción, qué escuchar. Antes de su concierto en Palma, atiende a mallorcadiario.com para hablar de fusión, de industria, de Sabina y de la extraña sensación de sentirse, según sus propias palabras, de "la generación incorrecta".

"Los teatros permiten conectar con el público de otra manera, tocar la parte del repertorio menos festivalera y más íntima"

"Me vas a ver volar" habla de transformación y de renacimiento, y llega justo después de una gira muy grande. ¿Es casualidad el título, o hablabas de ti mismo sin querer decirlo directamente?

Habla de transformación, sí, y sobre todo de una ruptura: de irse de los lugares donde uno no está bien, de no quedarse, de trascender esas situaciones y marcharse.

¿Qué te llevó a hacer el tema con Los Rumberos?

Nos conocimos en uno de mis viajes a México, donde trabajo mucho. Pegamos onda, empezamos a juntarnos para componer y grabar, y de ahí surgió la canción. El videoclip también lo grabamos allí, en el centro del DF.

Da la sensación de que estás en una fase de repliegue de los grandes festivales, de ese mundo en el que la música se ha convertido casi en un negocio de fast food. ¿Qué analizas de este momento?

Hemos hecho casi todos los festivales del país y también los grandes de Latinoamérica, y nos encantan. Pero estamos un poco cansados. Este año dijimos que no, que ya veríamos con el disco nuevo, para 2027 o 2028. Creo que las salas y los teatros permiten conectar con el público de otra manera, tocar la parte del repertorio menos festivalera y más íntima. Por eso decidimos hacer este año una gira retrospectiva por todos mis discos, con un repertorio elegido por el público en redes sociales.

Cantautor Muerdo reflexionando sobre su música y autenticidad

"Las resacas son muy creativas. Ese momento de hipersensibilidad da mucho de sí"

¿Qué te ha sorprendido de que sea el público quien escoja el repertorio?

Muchas cosas. Han aparecido temas muy antiguos que llevaba mucho sin tocar, y eso me ha obligado a hacer un viaje emocional intenso: volver a esas canciones y volver también a la persona que las escribió, que soy yo, pero que hoy ya es otro. Me ha sorprendido mucho que la gente haya elegido canciones muy ligadas a lo emocional, más que los hits. "Llegué hasta aquí", que fue single de oro aquí en España, ni siquiera está en el repertorio. Y me ha emocionado especialmente que haya gente que me acompaña desde el primer disco, de 2011. Que algo perdure quince años, en este mundo del fast food, me parece un montón.

En "Semillas" incluyes un fragmento del discurso de "El Gran Dictador". ¿Cuándo decidiste que tu voz podía complementarse con el cine o con otros discursos?

Me gusta mucho la interdisciplinariedad. Casi todas mis portadas están ilustradas por grandes ilustradores. Me gusta complementar lo que hago con otras disciplinas. Con los samplers pasa algo parecido: crecí escuchando a bandas como Mano Negra o Manu Chao, que siempre metían samplers de películas o ambientes. Tengo un montón guardados en Instagram, esperando a que tire de ellas, aunque el tema legal siempre es complicado. A mí es un recurso que me llena mucho. Creo que le da fuerza a las canciones, o las frena un instante justo para que el oyente las entienda mejor. El último que usamos fue en un tema con Love of Lesbian, donde metimos una frase de Carl Jung.

También te defines como muy cercano a la poesía. ¿Cuáles son tus momentos más creativos?

Las resacas son muy creativas. Ese momento de hipersensibilidad da mucho de sí. Y luego estar enamorado o estar mal emocionalmente. Esos tres son los terrenos más fértiles. Cuando estás bien, cuando estás de genial, no te dan ganas de escribir canciones.

"Me encantaría poder colaborar con Sabina, es un trovador que ha logrado describir la España de los 80, 90 y 2000"

¿Te identificas como una persona políticamente comprometida?

Me identifico con causas, con temas sociales, pero paso bastante de los partidos. Soy una persona que no vota, que no participa de ese juego de partidos y presidentes, pero sí me gusta levantar la voz contra lo que considero injusto.

Da la sensación de que eres de los artistas que ya no quedan muchos, quizá de la generación incorrecta.

Siempre lo he pensado, no sé si vengo adelantado o atrasado. La música va cada vez más hacia el fast food, y a veces no se aprecian las figuras más completas. Pero nunca he pretendido estar en el mainstream, porque ahí siempre hay que sacrificar autenticidad: tu proceso creativo deja de guiarse por sí mismo y empieza a atender necesidades logísticas, económicas, estratégicas. Puedo vender 3.000 entradas en Buenos Aires, 1.500 en Madrid, 500 en Palma, pero nunca voy a llenar un estadio en ningún lugar del mundo. Y esa posición me permite vivir de la música guiado solo por mi propia creatividad.

Muerdo, cantautor murciano, reflexionando sobre su música y autenticidad.

¿Hay alguien con quien todavía no hayas colaborado y con quien te encantaría hacerlo?

Hay cosas que uno sueña, como cantar con Sabina, aunque sé que se queda en el territorio de los sueños. Me parece un trovador en el sentido más medieval: se ha despegado mucho de la canción de autor pura, se ha tirado más por el rock y el pop, pero ha conseguido hacer algo universal sin dejar de describir la sociedad como nadie. Puedes escuchar sus discos de principio a fin y entender cómo fueron los años 80, 90 y 2000 en España. Y tiene, además, un vuelo poético: sus canciones se pueden leer sin música y son auténticos poemas.

Preparas también un proyecto junto a Diego Guerrero.

Ahora mismo estoy con la gira y preparando el disco nuevo, que sacaré poco a poco: un single en septiembre, otro en diciembre, sin prisa por publicar el álbum entero. Con Diego Guerrero, pasado mañana tenemos el segundo concierto del proyecto. Diego es guitarrista, cantaor, flamenco y productor, mezcla el flamenco con el jazz y lo latino, ha estado nominado varias veces al Grammy, un crack. Ya hemos sacado tres temas juntos, todos clásicos hispanoamericanos llevados al terreno del latin jazz.

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