La primera jornada de la huelga médica nacional ha estallado este martes en Baleares con una contundencia que ha desbordado las previsiones según han comunicado desde los sindicatos. Quirófanos vacíos, consultas paralizadas y pasillos en silencio han marcado el inicio de un paro de cuatro días que amenaza con prolongarse si el Ministerio de Sanidad no rectifica el borrador del nuevo Estatuto Marco, el documento que ha encendido la protesta en todo el país.
Según SIMEBAL, el seguimiento en los hospitales baleares ha alcanzado un 85 por ciento. En el servicio de Anestesia, la participación ha sido del 100 por cien, un golpe directo a la actividad quirúrgica programada. En Atención Primaria, la respuesta ha sido más desigual —entre un 65 y un 70 por ciento— debido a la presión asistencial por la gripe y a unos servicios mínimos que el sindicato denunció como “máximos encubiertos”. Aun así, la implicación de los MIR ha destacado como uno de los indicadores más claros del hartazgo generalizado dentro de la profesión.

El ambiente, subraya SIMEBAL, es de firmeza. Los facultativos se muestran dispuestos a sostener un conflicto “de largo recorrido” si no llega una respuesta inmediata y profunda por parte del Ministerio. Los sindicatos médicos de todo el país ya habían protagonizado movilizaciones previas en otoño y hoy han defendido estas reivindicaciones. Un estatuto propio, reconocimiento de la jornada real, regulación de guardias, mejoras en jubilación y conciliación y una clasificación profesional adecuada.
CONCENTRACIONES TEMPRANAS EN LOS HOSPITALES DE LAS ISLAS
La jornada ha dejado imágenes que hablan por sí solas. Concentraciones tempranas en los hospitales pese a los mínimos, consultas vacías y profesionales que, obligados a permanecer en su puesto, denunciaban la paradoja de un sistema que les exige sostener la carga mientras se ignoran sus demandas. El paro ha arrancado también en un contexto especialmente tenso. La ola de gripe ha disparado la presión asistencial, lo que ha añadido complejidad a la convocatoria y subrayado aún más la precariedad estructural con la que trabajan los centros sanitarios.

La protesta en Baleares se enmarca en un movimiento nacional que prevé concentraciones diarias en los hospitales y una gran manifestación conjunta frente a la Delegación del Gobierno. Si el Ministerio no corrige el rumbo, los sindicatos ya han avisado: enero podría arrancar con una huelga indefinida todos los martes, un escenario que elevaría aún más la presión sobre un sistema sanitario agotado.







