El presidente de la Federación Empresarial Balear de Transportes (FEBT), Rafael Roig, pone el acento en un cambio que pasa desapercibido, pero que lo explica casi todo. “Si un bus tiene 55 plazas y solo suben 30 alumnos, hay asientos vacíos y el precio por familia sube”.
Las explicaciones del sector llegan después de que más de un centenar de centros educativos hayan denunciado el encarecimiento del transporte para salidas escolares. De la mano del GOB, reclaman una tarifa regulada y advierten de que, en algunos casos, el coste del autobús llega a duplicar o incluso triplicar el de la propia actividad.
“Antes las excursiones se organizaban por cursos completos, ahora muchas veces se hacen por clase”, explica Roig. Un detalle logístico que tiene consecuencias directas en el bolsillo.
El autobús cuesta lo mismo, vaya lleno o medio vacío. Y si el grupo es más pequeño, el reparto es inevitable y por lo tanto, cada familia paga más.
No es el único factor. Desde la FEBT reconocen que los costes han subido en los últimos años —mantenimiento, piezas, operativa—, pero sostienen que el incremento que llega a las familias es contenido. “Los precios han subido entre un 3 por ciento y un 5 por ciento, mientras que nuestros costes han aumentado más de un 10 por ciento”, asegura.
Aun así, defienden que intentan ajustar tarifas para los centros educativos. “Se hacen precios especiales para colegios”, insiste Roig.
Uno de los argumentos más repetidos desde la comunidad educativa es que la temporada turística dispara los precios y reduce la disponibilidad de autobuses. Roig no compra esa idea.
“Las empresas no priorizan el turismo frente a la escuela”, afirma. Según explica, comparar ambos tipos de servicio no tiene sentido porque las condiciones económicas son distintas y, en el caso de los centros, se aplican tarifas específicas.
También relativiza algunos de los casos más llamativos que han trascendido en los últimos días, como presupuestos elevados para grupos reducidos o problemas en la prestación del servicio. “No conozco esas situaciones en detalle. Cada empresa acuerda con cada centro el precio y las condiciones”, apunta.
Más allá del ruido, el sector insiste en que el problema no está solo en el precio, sino en cómo se organizan las salidas. Menos alumnos por autobús, más coste individual.
“Hace años los autocares se llenaban. Ahora ya no”, resume Roig, que lanza incluso una propuesta: “Quizá habría que volver a organizar excursiones como antes”. Es decir, agrupar más alumnos para abaratar el trayecto.
El debate llega en un contexto peculiar. El transporte escolar obligatorio está cubierto con fondos públicos y el transporte público cuenta con bonificaciones. Pero las excursiones —las que completan el aprendizaje fuera del aula— quedan fuera de ese sistema.
Ahí es donde aparecen las tensiones. Centros que reclaman precios regulados, familias que ven cómo sube el coste y empresas que insisten en que trabajan con márgenes ajustados y una estructura de costes cada vez más exigente.
Por ahora, el debate sigue en el aire. Los centros han pedido medidas, desde tarifas máximas hasta ayudas públicas o cupos de autobuses para uso educativo. Pero desde el sector aseguran que nadie ha movido ficha.
“Estamos a disposición de las Consellerias, pero no nos han llamado”, reconoce Roig.
El presidente del Consell de Mallorca, Llorenç Galmés, presentó la Plataforma Inteligente de Destino (PID),…
"La isla de las tentaciones" regresa con nuevas parejas, incluyendo a dos de Baleares, listas…
Un derrumbe registrado este jueves por la noche en el comedor del hotel Zafiro Rey…
El ministro Óscar Puente, tras el accidente de Adamuz, intentó desviar la culpa en varias…
Empiezo a creer que lo hacen aposta. Se monta el pollo por un lado y…
El paisaje empresarial está cambiando a una velocidad sin precedentes. Las fusiones y adquisiciones se…
Esta web usa cookies.