Emergencia habitacional

Rosa Ramón: "El sector inmobiliario debe formar parte de la solución, no del problema"

Rosa Ramón posando con una sonrisa en un entorno profesional

La gestora de patrimonio inmobiliario Rosa Ramón analiza en esta entrevista para mallorcadiario.com la actual situación del sector, que se encuentra en un contexto complicado por la guerra en Oriente Medio, que directa o indirectamente repercute en la realidad económica y social de la isla.

¿La guerra en Oriente Próximo podría llegar a tener algún tipo de impacto económico sobre el patrimonio inmobiliario en Mallorca?

Sí, indirectamente puede tenerlo. Mallorca no vive aislada de los grandes movimientos internacionales. Cualquier conflicto geopolítico relevante puede afectar a variables como la confianza inversora, el coste de la energía, la inflación, los tipos de interés o incluso la movilidad internacional de ciertos perfiles compradores.

Ah, de acuerdo...

Dicho esto, el mercado inmobiliario patrimonial en Mallorca ha demostrado una gran capacidad de resistencia. La isla sigue siendo percibida como un destino seguro, estable y muy atractivo para la preservación de capital. En momentos de incertidumbre global, muchos inversores no se retiran, sino que buscan precisamente refugiarse en activos reales, bien ubicados y de calidad.

Así es...

Por tanto, más que un freno automático, lo que puede generar este tipo de escenarios es una mayor prudencia en la toma de decisiones, operaciones más meditadas y una selección todavía más exigente de los activos.

Más allá de la actual coyuntura, ¿cómo se puede saber si es un buen momento o no para comprar o vender una propiedad en la isla?

No existe una respuesta universal, porque no hay un único mercado dentro de Mallorca. Depende del tipo de activo, de la zona, del perfil del comprador y del objetivo de la operación.

Aun así, ¿cuál podría ser un buen momento para vender?

Para vender, suele ser un buen momento cuando la propiedad está bien posicionada, presenta una calidad diferencial y existe poca oferta comparable en su segmento. Pero también influye mucho cómo se presenta al mercado, con qué estrategia y con qué nivel de discreción.

"La isla sigue siendo percibida como un destino seguro, estable y muy atractivo para la preservación de capital"

¿Y para comprar?

Para comprar, el buen momento no siempre coincide con una bajada de precios. A veces el mejor momento es cuando aparece el activo adecuado, es decir, bien ubicado, con potencial de revalorización, seguridad jurídica y sentido patrimonial a medio y largo plazo.

Rosa Ramón en un entorno moderno y profesional
Rosa Ramón comparte su visión sobre el sector inmobiliario en Mallorca.

¿Qué factores deberían analizarse siempre?

Yo siempre recomiendo analizar cinco factores: ubicación, escasez real del producto, capacidad de reposición, presión de demanda y horizonte temporal del comprador o vendedor. Cuando esos elementos se estudian con calma, la decisión deja de depender del ruido del mercado y pasa a apoyarse en criterios sólidos.

¿Existe hoy una burbuja inmobiliaria a la hora de adquirir viviendas de lujo?

Yo sería prudente con la palabra "burbuja". En el segmento prime de Mallorca lo que vemos no es exactamente una burbuja en términos clásicos, sino una fuerte tensión entre una oferta muy limitada y una demanda internacional muy solvente.

¿Y no se podría reducir esa tensión?

Las mejores propiedades, por ubicación, vistas, privacidad, arquitectura o acceso al mar, son escasas por naturaleza. Y cuando un producto es escaso y globalmente deseado, los precios suben. Eso no significa necesariamente que estén desconectados de la realidad, sino que responden a una lógica patrimonial distinta a la de la vivienda media.

¿Añadiría algo más sobre este punto?

Añadiría que sí creo que en algunos casos puede haber expectativas de precio excesivas por parte de ciertos vendedores, especialmente cuando una propiedad no reúne todos los atributos que justificarían una valoración premium. Por eso hoy más que nunca es importante diferenciar entre lujo real, lujo aspiracional y precio inflado.

"Las mejores propiedades, por ubicación, vistas, privacidad, arquitectura o acceso al mar, son escasas por naturaleza"

¿Mallorca sigue siendo un destino atractivo para los inversores extranjeros que quieren adquirir villas en la isla?

Sí, sin ninguna duda. Mallorca sigue siendo uno de los destinos más consolidados del Mediterráneo para el inversor extranjero que busca calidad de vida, seguridad, conectividad, estabilidad y un activo inmobiliario con fuerte componente patrimonial.

¿Qué otros elementos positivos podríamos citar?

La isla combina factores muy difíciles de encontrar juntos en otros mercados, como clima, entorno natural, oferta gastronómica y cultural, buenas conexiones aéreas, servicios de alto nivel y un mercado internacional ya maduro. Eso genera confianza.

Mujer con chaqueta marrón en una sala de reuniones moderna
Rosa Ramón es gestora de patrimonio inmobiliario en la isla.

Entiendo, sí...

Además, el comprador extranjero de una villa en Mallorca no busca sólo una segunda residencia. En muchos casos busca diversificar patrimonio, proteger capital y vincular su inversión a un estilo de vida muy concreto. Esa combinación sigue haciendo de Mallorca un mercado muy competitivo a nivel internacional.

¿No ha habido entonces ningún cambio?

Lo que sí ha cambiado es que el comprador está cada vez más informado y es más exigente. Ya no basta con tener una propiedad bonita; tiene que estar bien ubicada, bien ejecutada, tener sentido de precio y ofrecer garantías.

"Cuando una ciudad tiene problemas graves de acceso a la vivienda, eso termina impactando en todos los niveles"

La actual situación de emergencia habitacional en Palma, ¿está condicionando de algún modo al sector inmobiliario en su conjunto?

Sí, evidentemente está condicionando el sector, y además de una forma profunda. La dificultad de acceso a la vivienda no es sólo un problema social, pues también afecta a la estabilidad del mercado, al tejido empresarial y a la capacidad de la isla para retener talento y trabajadores esenciales.

¿Todos los niveles se ven afectados?

Cuando una ciudad tiene problemas graves de acceso a la vivienda, eso termina impactando en todos los niveles, es decir, en la percepción social del sector, en la presión regulatoria, en el debate político y también en la actividad de promotores, propietarios, inversores y operadores.

¿A qué factores se debe la actual situación?

Creo que ha llegado el momento de abordar esta cuestión con más realismo y menos simplificación. No se puede responsabilizar a un único factor. Hay una combinación de escasez de suelo finalista, lentitud administrativa, falta de producto adaptado a distintas rentas, incremento de demanda y cambios demográficos y turísticos.

¿Qué se puede hacer a partir de ese diagnóstico?

El sector inmobiliario debe formar parte de la solución, no del problema. Y eso exige más colaboración entre administraciones, operadores privados, propietarios e inversores para generar una oferta de calidad, jurídicamente viable y adaptada a las necesidades reales de la población.

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