Tarde de toros

El pasado Domingo, Pascua de Resurrección, el Rey don Juan Carlos se fue a los toros a la Real Maestranza de Sevilla, ahí fue recibido con honores de jefe de estado, sonó el himno nacional cuando llegó al palco, aún sin serlo, y me parece muy bien. Nadie ha hecho tanto por nosotros y poco se lo hemos agradecido, muy al contrario. 

Juan Carlos I acudió a los toros con su hija primogénita que, quizás debería haber sido reina de España por esa condición de no ser por la aplicación de la Ley Sálica; de dudosa constitucionalidad pues prevalece el varón sobre la hembra, como se viene diciendo y vulnerando el principio constitucional de la igualdad. 

No está en mi ánimo abrir ningún debate de tan poca actualidad y ya de hechos consumados pues carece de sentido alguno, sino lo que me interesa destacar es la ovación del público sevillano al Rey, a quien fue su Rey y que de tantos líos nos sacó. Que ha hecho cosas mal, incluso muy mal, sin duda pero su balance a todas luces dice otra cosa.

Si se habla tanto de memoria histórica y nos vamos a la memoria histórica remota ¿Por qué no nos sumergimos en la memoria histórica reciente? La del tardo franquismo, la llegada de la democracia y la España constitucional. Olvidamos con demasiada frecuencia que don Juan Carlos renunció al poder que le otorgaban los principios fundamentales del movimiento y en especial la Ley de Sucesión a la Jefatura del Estado, sin su renuncia y borboneo entre bastidores nunca Pedro Sánchez-Castejón hubiera alcanzado la jefatura de gobierno.

Asimismo, doña Sofía, reina que fue de España, realizó política de cercanía para la Casa Real y viajó por varios lugares de España siendo reconocida y aclamada ahí donde se encontrase, reconocimiento y admiración más que merecido.

Esto de los toros ha resultado sobrevenido pues pensaba hablarles del estalinista presidente del gobierno de la nación. Le califico de estalinista pues nadie como él, en democracia, ha cortado tantas cabezas en su propio interés en lugar de en defensa de los intereses de España.

Hay que decir que cuando decidió una crisis de gobierno, en la que se incluía el propio Ábalos,  a la sazón también secretario de organización del PSOE la lista que a este le entrego de ceses y nombramientos era incompleta, faltaba el nombre del propio Ábalos, traicionó al primero del Peugeot, pero este y su matón de puticlub se lo harán pagar, con intereses, sin duda alguna, aunque el premier Sánchez diga que son cosas suyas que no iban con él, como lo de su esposa y hermano.

Una pieza clave en lo que se ha dado en llamar sanchismo, aparte de los partidos independentistas, filo terroristas y demás gentuza, ha sido quien, cual mosca muerta desde la tribuna de la carrera de San Jerónimo donde se ubica el Congreso de los Diputados, ha ido inutilizando de forma sistemática el poder legislativo apuñalando una y otra vez a Rousseau, esa persona, una vieja conocida de este pequeño país no es otra que la señora Armengol, que ocupa un puesto que solo puede abandonar por muerte o voluntad propia, es decir que Sánchez no la puede cesar como a Alegría y a Montero, que no les ha quedado otra que ir a su tierra de origen a estrellarse electoralmente y ser, en consecuencia ser reprobada la política nacional.

Armengol, gran opositora de Sánchez ab initio para después darle la vuelta al calcetín y convertirse en un perrito faldero del presidente del gobierno. Sin embargo, como tercera autoridad de la nación, ha conseguido que pase de ella el cáliz de presentarse a unas elecciones autonómicas contra Marga Prohens, presidenta de este pequeño y querido país, así, una que sí depende del pulgar de Sánchez será la candidata a estrellarse en Baleares; Rosario Sánchez, a quien tengo la fortuna de conocer, me parece una mujer con criterio y tremendamente válida pero que sin ninguna duda merece mejor suerte política, si bien es joven y quizás, y solo quizás, podrá remontar su carrera de la debacle que le espera. Ese resultado que le espera no es por ella sino para todo aquel que se haya arrimado al tóxico Sánchez-Castejón, un maestro como  pocos en el arte de la mentira y en perder elecciones.

Leyendo hace unos días la obra de Luis E. Iñigo titulado “cinco protagonistas de la segunda república” me permitiré dedicarle una cita a los presidentes Sánchez y Armengol de alguien tan poco sospechoso de no ser socialista, Indalecio Prieto que haya en 1931 dijo Pongo por encima de los intereses del partido socialista los intereses de España y si alguna vez, aunque no lo espero, estuvieran en pugna, yo serviré los intereses de España, sacrificando los intereses de partido  (sic). Espero que sepan quien fue Indalecio Prieto, don Inda, y que de una vez por todas apliquen esta cita y nos intenten sacar del barrizal en el que nos han metido, ningún político de una democracia occidental aguantaría ni un minuto más en su cargo y con el horizonte judicial que se inicia esta misma semana. no queda otra que disolver las Cortes y convocar elecciones generales para que los españoles votemos.

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