El Teléfono de la Esperanza de Baleares nació el 24 de enero de 1986, por lo que recientemente acaba de cumplir cuatro décadas de existencia. "En sus orígenes fue impulsado por un grupo de voluntarios apoyados por Cáritas; de hecho, su primer presidente fue Gabriel Pérez, que fue responsable de Cáritas, y después Mariano Gastalver", recuerda Lino Salas al inicio de su conversación con mallorcadiario.com.
Con el paso de los años, el Teléfono de la Esperanza "ha ido adquiriendo su propia autonomía, pero contando siempre con el apoyo de la Iglesia", algo que ya pasó también en su momento con otra entidad social isleña, Projecte Home, "que había nacido en 1987 gracias al impulso de monseñor Teodor Úbeda y de Gabriel Oliver, conseller de Sanitat". En este caso, fue Bartomeu Català quien desde el primer momento estuvo al frente de Projecte Home, con la colaboración de Salas. "Yo llegué a España en 1985, procedente de México", rememora, para añadir: "En mí país había trabajado durante diez años en la Universidad Iberoamericana y en un proyecto de comunicación para dar visibilidad al movimiento social en México, por lo que monseñor Úbeda me dijo entonces que contactase con Tomeu Català, y así lo hice".
"Tomeu y yo ya estamos jubilados, pero seguimos vinculados a Projecte Home con labores de asesoría y de apoyo; además, soy miembro del Consejo Asesor de Projecte Home Balears y formo parte del Patronato y de la Junta Directiva de Projecte Home Catalunya", explica. Como se ha indicado ya, Salas es hoy el actual portavoz del Teléfono de la Esperanza. "En la actualidad tenemos alrededor de 30 voluntarios activos y hay 15 que están en fase de formación", indica seguidamente. En esta entidad, el periodo de formación se extiende normalmente a lo largo de un año.
DOS EQUIPOS
En el Teléfono de la Esperanza hay dos equipos, uno conformado por psiquiatras, psicólogos y otros profesionales, y otro conformado por las personas que atienden directamente las llamadas, que son denominados orientadores y orientadoras. "Los psiquiatras y los psicólogos no se ocupan en principio de esa función específica, pues su labor es sobre todo asesorar, acompañar y formar a las personas que atienden las llamadas telefónicas", expone.
Para poder ser voluntario y poder atender las citadas llamadas no es preciso contar con una titulación previa vinculada a las ciencias de la salud. A priori, cualquier persona que lo desee puede llegar a ser voluntaria en el Teléfono de la Esperanza, "si bien a lo largo del año de formación podemos descubrir quién posee las habilidades necesarias para poder prestar este servicio y quién no, pues no todas las personas sirven para una labor de estas características".
A continuación, Salas nos pone un ejemplo muy clarificador. "El perfil que buscamos no es el de una persona que quiera salvar el mundo, sino el de una persona que escuche, informe y oriente a la persona que llama detallando un drama personal o una crisis emocional", sintetiza. En ese sentido, afirma que es mucho más difícil de lo que en principio pudiera parecer actuar así y lograr mantener siempre "el temple y el equilibrio" que se precisan para resolver esas situaciones.
PERFIL MEDIO
El portavoz del Teléfono de la Esperanza también explica que entre un 40 por cien y un 45 por cien del total de personas que se ponen en contacto con ellos, utilizan esta vía como primera opción para pedir ayuda. "Nos sorprende, por ejemplo, que todavía hoy haya mujeres maltratadas que no sepan que pueden recibir ayuda inmediata de distintas instituciones públicas o que pueden llamar al 016 —Servicio de atención a todas las formas de violencia contra las mujeres—", reconoce, y destaca: "Nosotros les decimos dónde pueden acudir".
Hablando ya de manera genérica, Salas señala que el perfil mayoritario de los usuarios del Teléfono de la Esperanza sería el de "una persona adulta, que puede ser un hombre o una mujer, cuya edad va desde los 35 años hasta los 80 años o más". Décadas atrás, "llamaban más mujeres que hombres, pero ahora estarían casi a la par, si bien todavía hoy siguen llamando más mujeres".
Por lo que respecta a los menores, como no solían llamar, se decidió hace un par de años poner en marcha en Baleares un chat ideado específicamente para ellos, el Chat de la Esperanza (la app Conéctate.social), que es un chat pensado para una franja de edad que abarca desde los menores de 16 años hasta los jóvenes de 25 años. Su horario actual es desde las 18.00 horas hasta las 00.00 horas. Además, en esa página aparece también el teléfono de ámbito nacional, que es el 717 003 717.
TRES NIVELES
Como es bien sabido, una parte de las personas que llaman al Teléfono de la Esperanza es para comunicar su deseo de suicidarse. En estos casos, hay tres posibles niveles. El primero sería el de la ideación suicida. "Aquí, la persona que llama manifiesta que tiene diversas ideas de autolisis, que le podrían llevar a situaciones de riesgo si no se interviene", concreta Salas. Son personas que, por ejemplo, "afirman que nadie les quiere o que no saben qué hacen en este mundo". A partir de ahí, desde el Teléfono de la Esperanza se les da orientación a esas personas para que busquen dónde apoyarse, que puede ser un familiar, un amigo o un vecino.
El segundo nivel sería el de una crisis suicida. "Aquí, la persona que llama te cuenta ya el método que tiene pensado para suicidarse", prosigue nuestro interlocutor. En ese contexto, el orientador intenta convencer a esa persona que aplace sine die su decisión y que busque hablar con alguien. Por último, el tercer nivel sería el de la persona que llama para "decir que se ha tomado un tubo de pastillas o que se ha cortado las venas". En 2023, llamaron al Teléfono de la Esperanza de Baleares diez personas en esa situación crítica, sobre un total de unas doscientas que llamaron en el marco de la citada temática suicida.
Cuando se produce una llamada encuadrada dentro del tercer nivel, todos los esfuerzos de los orientadores van encaminados a ponerse en contacto de inmediato con los diversos servicios de emergencias para que acudan en auxilio de esa persona. "De ese modo, en 2023 afortunadamente pudimos ayudar a aquellas diez personas a que siguieran viviendo", subraya.
LOS 365 DÍAS
En el año previo a la pandemia, el Teléfono de la Esperanza registró algo menos de 1.200 llamadas, mientras que ya en 2020 fueron cerca de 3.000 aproximadamente. Y desde entonces, la tendencia ha sido la de un constante aumento en el número total de llamadas. "Descubrimos entonces que hasta ese momento sólo habíamos visto la punta del iceberg de los problemas de salud mental y emocional de muchísimas personas", confirma Salas.
En ese contexto, señala que, más allá del Teléfono de la Esperanza, "todos podemos ayudar a alguien próximo cuando vemos que está mal". A veces, lo que nos falta es observar un poco más a la persona que tenemos enfrente, "pues cuando esa persona tiene algún tipo de problema, manda siempre señales, que hay que saber leer e interpretar". A partir de ahí, "debemos evitar regañar o juzgar, pues lo más importante es estar con esa persona, y que ella se dé cuenta de que tus ojos y tus oídos están con ella". Con ello conseguiremos que esa persona hable, "porque lo que necesita es verbalizar la carga o la presión emocional que tiene".
Aun así, en el caso concreto del Teléfono de la Esperanza reciben con una cierta frecuencia lo que denominan "llamadas silenciosas", que hoy representan en torno al cinco por cien del total. "Al marcar nuestro número, esa persona está reconociendo implícitamente que necesita ayuda, aunque no nos diga nada", especifica. En un supuesto así, el orientador sigue el protocolo habitual, saludando y pidiéndole a dicha persona en qué puede ayudarla.
INTERCONEXIÓN
En el marco de nuestra conversación, Salas recuerda que recientemente hubo una llamada de ese tipo, en la que una orientadora le dijo a quien había llamado: "Respira, respira profundo, no hace falta que hables, yo no voy a colgar, estoy aquí para escucharte, puedes llamar en otro momento, cuando te encuentres mejor, porque aquí estamos para escucharte".
Por último, Salas nos recuerda el número del Teléfono de la Esperanza (971 46 11 12) y añade que funciona los 365 días del año. "En España hay ahora 29 sedes regionales, que están interconectadas, por lo que si en un momento dado está comunicando el teléfono de una de ellas, la llamada se redirige a otro centro", aclara. En el conjunto de nuestro país, hay ahora unos 1.200 voluntarios colaborando con esta entidad.
Cada uno de esos voluntarios hace realidad, de manera implícita, una de las sentencias más célebres del gran poeta inglés Alfred Tennyson: "Nunca será tarde para buscar un mundo mejor y más nuevo, si en el empeño ponemos coraje y esperanza".





