Los investigadores del grupo de Delincuencia Económica y Delitos Tecnológicos han confirmado la existencia de un patrón delictivo reiterado, en el que los investigados se ganaban previamente la confianza de las víctimas, aprovechando que muchas de ellas pertenecían a su entorno cercano, como padres y madres del mismo centro escolar, amistades o conocidos.
Esta relación de proximidad facilitaba que las ofertas realizadas no despertaran sospechas, ha indicado el cuerpo policial en una nota.
Una vez establecida dicha relación de confianza, los investigados ofrecían supuestos alquileres de vivienda, paquetes de viaje y entradas para eventos deportivos de gran interés, asegurando disponer de contactos o facilidades especiales que les permitían obtener precios ventajosos
Sin embargo, tras recibir los pagos acordados, los servicios ofertados no llegaban a materializarse.
En varios de los casos investigados, tras recibir el importe inicial, los denunciados solicitaban nuevas cantidades adicionales, alegando distintos pretextos como gastos de gestión, incidencias administrativas o supuestos problemas técnicos y bancarios.
Cuando las víctimas comenzaban a mostrar desconfianza y reclamaban la devolución del dinero, se les comunicaba que el reintegro ya había sido efectuado, sin que este llegara a reflejarse nunca en sus cuentas.
El montante total presuntamente estafado asciende a cerca de 40.000 euros, según el conjunto de las denuncias analizadas.El hombre arrestado junto a su pareja ya había sido detenido por hechos similares, en el que se denunció la estafa de cerca de 190.000 euros.








