Los jóvenes de Baleares tienen peor salud mental por la vivienda y la precariedad laboral. Así se desprende del estudio ‘Cuando vivir ahoga: factores estructurales y salud mental juvenil en Baleares. Vivienda y precariedad como determinantes del malestar psicológico’, publicado en el Anuario de la Juventud y presentado este lunes.
El Anuario está impulsado por el Instituto Balear de la Juventud, con la colaboración de los consells insulares, coordinado por la Universitat de les Illes Balears (UIB) y con el apoyo de la Fundación Guillem Cifre de Colonya.
MÁS ALLÁ DEL ENFOQUE CLÍNICO
El informe, elaborado por la Comisión Permanente del Consejo de la Juventud de Baleares, constata que la salud mental juvenil no puede abordarse únicamente desde la perspectiva clínica. El documento reclama políticas públicas integrales que amplíen la atención sanitaria y, al mismo tiempo, garanticen vivienda asequible, empleo digno, igualdad de género y espacios de participación.
A partir de datos recientes, el estudio señala que la percepción de la situación actual de la juventud balear es mayoritariamente negativa. Solo un 0,5% de las personas encuestadas considera que la situación es muy buena y un 3,5% la califica de buena.
En cambio, el 54,3% la define como regular, un 18,9% como mala y un 17% como muy mala. En conjunto, más de un tercio de la población joven percibe que su generación atraviesa un momento crítico.
VIVIENDA Y PRECARIEDAD, FACTORES CLAVE
Ante la pregunta sobre si vivirán mejor, igual o peor que sus progenitores o tutores, solo un 34% confía en una mejora. El resto considera que vivirá igual o peor, o no sabe qué pensar.
El estudio vincula estas percepciones a realidades socioeconómicas específicas del archipiélago. Entre los factores más relevantes destaca la especulación inmobiliaria y su impacto en el encarecimiento de la vivienda, que obliga a sobreesfuerzos económicos y limita las posibilidades de emancipación y autonomía. Esta situación, apunta el informe, desemboca en frustración, sensación de bloqueo vital y pérdida de expectativas de futuro.
A ello se suma el peso estructural de la precariedad laboral, asociada a la dependencia del sector turístico y a la temporalidad de los contratos.
“Cuando las dificultades para acceder a una vivienda digna se combinan con la falta de ingresos estables, la juventud balear queda atrapada en un círculo de vulnerabilidad estructural que dificulta tanto la autonomía como la construcción de proyectos de vida con garantías”, recoge el documento.
DATOS PREOCUPANTES SOBRE ANSIEDAD Y DEPRESIÓN
Los datos sobre ansiedad crónica resultan especialmente alarmantes: el 13,3% de la juventud balear declara padecerla, más del doble que la media estatal, situada en el 6,2%.
En cuanto a la depresión, las cifras también son superiores en Baleares respecto al conjunto de España tanto entre la población de 15 a 29 años (7,3% frente a 5%) como entre los mayores de 30 años (15,3% frente a 12,4%).








