Los sucesos acaecidos durante la manifestación del sábado, día dos, en el Hospital de Inca han llevado a una parte del personal a exigir a la Delegación del Gobierno que abra una investigación sobre lo ocurrido, ya que hay profesionales que consideran que los hechos pueden ser considerados como una “agresión psicológica”. La situación lejos de calmarse está cada día más tensa y cada vez son más los que piensan que con estos actos se está haciendo “un daño irreparable al hospital”; es más, se habla ya de “estigmatización del centro hospitalario”, lo que va a repercutir “gravemente en los pacientes, porque crear este clima de desconfianza hacia los trabajadores no es bueno para nadie”. El hecho de que, según el personal, se hayan recibido amenazas, se les haya llamado “asesinos” y se les haya insultado de forma reiterada, es claramente “una agresión”, por lo que reclaman una respuesta “clara y contundente del conseller de Salut, Vicenç Thomàs, a estos hechos, ya que él ha repetido en numerosas ocasiones aquello de ‘tolerancia cero contra las agresiones’, y ahora no lo ha cumplido”. Lo cierto es que los trabajadores tienen miedo, pero a la vez están indignados porque consideran que se está lanzando a los ciudadanos contra ellos; es más, exigen que el delegado del Gobierno, el también médico Ramón Socías, diga si esta manifestación estaba o no autorizada y si se delimitó el perímetro de la misma”. Y es que, la Guardia Civil, a la que, según asegura el personal, se pidió protección, se vio obligada a intervenir para evitar que los manifestantes entrasen en el interior del recinto hospitalario, pero durante las más de dos horas que duró la protesta los gritos, los insultos y las acusaciones contra los trabajadores fueron continuos. MUCHA TENSIÓN La situación, como decía ayer mallorcadiario, es muy tensa, tanto que en estos momentos se están barajando diversas actuaciones, entre las que no se descarta acudir a los tribunales con varias grabaciones de lo ocurrido durante la manifestación, una decisión que no se ha tomado todavía, pero sí la de exigir a Socías la apertura de una investigación. De todas formas, la crispación sigue en aumento y los hay que temen una nueva protesta a las puertas del hospital, porque “cuando los ánimos se caldean los insultos pueden pasar a mayores”, motivo por el que consideran que la situación “se tiene que zanjar de una vez por todas”. “Trabajar en estas condiciones -argumentan- es muy difícil, por eso es necesario acabar con lo que está ocurriendo y dejar que sea la Justicia la que diga si hubo o no negligencia en la muerte de Francisco Javier Marchena”.




