Actualidad
Desde siempre, desde niño, he sentido una profunda fascinación por los espejos; sigo en ello. El instrumento en sí me produce una sensación del todo extraña. Un objeto tan simple, ¿verdad?: una mera superficie pulida en la que, después de incidir la luz, se refleja todo aquello que aparece enfrente.
Durante unos cuantos años, (muchos años ha, por cierto) asistí aun gimnasio. Era un local más bien lúgubre, con neones fluorecentes blancos en el techo, algunas manchas de humedad en las paredes y con unas pocas máquinas antiguas para practicar la bicicleta estática, cuatro pesas para ejercitar los músculos, unos