Hace diez años entró en mi vida, un poco fruto de la casualidad y otro poco fruto de mi imprudencia, un ser absolutamente extraordinario, Blacky. Un labrador negro con quien comparto hogar y vida, y creo que cuando en estos días cumple su décimo aniversario, aunque él no sepa leer obviamente, se merece unas líneas de agradecimiento.
Voy a hablar sin ninguna duda del mejor perro del mundo, tiene todas las virtudes que uno puede desear y ninguno de los defectos que tanta gente señala a los perros. No estoy tratando un tema nuevo pues grandes autores con los que no pretendo compararme han escrito sobre sus perros, por ejemplo Bukowski, Cortázar, Borges, Neruda, Byron, Capote, Woolf, y sin duda muchos otros, sin poder olvidar las maravillosas Charlas con Troilo del añorado Antonio Gala, hablaré de mi perro pero con licencias.
En 1990 San Juan Pablo II, Papa, manifestó que los animales tienen alma pero no espíritu, Blacky les aseguro que tiene alma, además tiene valores y sentimientos.
Blacky, mi querido amigo, es un ser honesto pues nunca me ha robado nada en estos diez años de convivencia solo interrumpida por razones de salud o de viaje. Le gusta más la comida humana que el pienso recomendado por su Veterinario, también amigo, pero nunca ha estado al descuido o robado comida y tengan por seguro que oportunidades no le han faltado. Cuantas personas pueden presumir de una honestidad comparable, quizás muchas pero no tantas, después hablaremos de los políticos a lo mejor.
Asimismo tiene una lealtad que ya quisiera para mi. Espero que sea el único ser de la tierra que estuviese dispuesto a dar su vida por mí. Espero y deseo que no haya otro ser o persona que hiciese eso por mí. No soportaría vivir con esa carga y asimismo pienso que sería un error inasumible y carente de toda razón humana. Solo contemplo un escenario en el que se puede dar la vida por otro, un padre por un hijo. Es cierto que han existido otras personas con un nivel de bondad y santidad que han entregado su vida por otras personas. Les aseguro que no es mi caso, pues no tengo ni ese nivel de bondad y tengo muy claro que me gusta vivir y por quien estaría dispuesto a darla, a entregarla sin rechistar y con toda la felicidad de que uno puede ser capaz en un momento tan crítico.
Cuando pienso lealtad inevitablemente lo ligo al perdón; he conocido la deslealtad incluso de personas que he sentado en mi mesa. Obviamente el confundido era yo pues pensaba que eran amigos cuando en realidad solo eran personas que han estado de paso en mi vida. No les critico, ni me quejo de ellos, solo que he aprendido mucho gracias a su comportamiento. Ahora se distinguir las personas que valen la pena y son incuestionables amigos y las que simplemente están de paso en la vida de uno, a l@s cuales simplemente, como dice el viejo aforismo, les aplico el reglamento. El gran Josep Pla decía que en la vida todos tenemos amigos, conocidos y saludos, la no menos grande y sin embargo amiga, la eminente Psicóloga Susana Ivorra me ha dicho, ante mi insistencia y oposición tenaz, no todo el mundo tiene derecho a tomar un café contigo. Ningún comentario, simplemente el tiempo le ha dado la razón.
Vuelvo al redil pues les hablaba de Blacky y debo decirles que tiene sentimientos, se alegra cuando llego o le premio o simplemente salimos a pasear, y reconoce perfectamente mi estado de ánimo, cosa que a él le importa pues diferencia la alegría de la tristeza, la euforia de la pena, y le importa, mucho pues lo demuestra, cosa que de muchas personas puedo decir que les da igual y no se lo reprocho ni las señalo, simplemente lo constato. Eso sí, lo que no entenderé, quizás porque es un sentimiento desconocido para mí, es quien vive con rencor. Yo no sufro nada por el rencor de nadie, es más casi me dan pena cuando de forma ostentosa evitan saludarme, he dicho pena pero a veces me da gracia su interpretación ridícula del enfado.
Para acabar, y no lo digo en broma pues es muy serio, Blacky nunca ha pisado una mierda, sin embargo conozco personas que están de mierda hasta el cuello, esencialmente por el consumo descontrolado, injustificado y excesivo de drogas, las que habitualmente se esnifan. Conozco demasiada gente que están de mierda hasta el cuello por esa sustancia. Son enfermos, sin duda, pero también son adultos y la vida les ha dado oportunidades para recuperarse; nunca voy a intentar corregir a un adulto que ha cogido un camino erróneo si no siento cariño por ell@s.
Les he dicho que les iba a hablar de políticos, demasiados conocemos que asimismo están con la mierda al cuello, pienso en el gobierno central, quizás el más indecente de la historia reciente de nuestro país, pero eso no se merece unas líneas, se merece un tratado y además Blacky no merece que ensucie su día. Gracias por tanto querido amigo, espero que sigamos muchos años juntos.



