En un momento en el que muchas comunidades autónomas mantienen expectativas moderadas, las Islas Baleares han logrado una doble marca: récord de empleo y de gasto turístico. Pero estos logros plantean también nuevos desafíos para la sostenibilidad, la vivienda y el agua. Entender esa paradoja es clave para evaluar el futuro del archipiélago.
EL REPUNTE ECONÓMICO
Según un análisis reciente, Baleares “bate récords de empleo y gasto turístico” con una ocupación media anual que alcanzó las 607.250 personas, un crecimiento del 3 % respecto al año anterior, y una tasa de paro que bajó al 8,2 %, la más baja desde 2007. Por otro lado, en términos de turismo, el primer semestre de 2025 registró 6,4 millones de visitantes y un gasto global de 7.791 millones € en el archipiélago. Estas cifras evidencian que, aun más allá del sol y playa tradicional, el sector ha elevado su aportación al PIB y al empleo local.
LOS FACTORES QUE IMPULSAN
Motivos del crecimiento
-Incremento de la demanda nacional: las reservas nacionales aumentaron un 26,4 %.
-Recuperación post‑pandemia con mayor capacidad de alojamiento y transporte.
-Crecimiento salarial del 4,8 % que impulsa el consumo interno.
-Mejora del marco logístico y turístico, lo que permite extender la temporada.
Áreas de vulnerabilidad
Aun así, la pieza “El turismo récord ya no llena las cajas” advierte que aunque el volumen crece, el gasto medio por turista desciende hasta un 30 % por debajo de los niveles esperados. Esto refleja que más visitantes no siempre equivalen automáticamente a más ingresos netos o a mejor distribución del beneficio económico.
RETOS E IMPLICACIONES
Vivienda y coste de la vida
El crecimiento del empleo y del turismo presiona el mercado inmobiliario local. Un mayor empleo sin suficiente oferta de vivienda asequible puede derivar en tensiones sobre los precios y la disponibilidad residencial.
Recursos hídricos y sostenibilidad
El volumen turístico y de residentes exige mayor uso de agua potable y tratamientos, algo crítico en Baleares, donde los recursos son limitados. La pregunta no es solo cuántos visitantes llegan, sino cómo se gestionan los recursos y cómo se distribuye el beneficio.
Diversificación de la economía
Una economía excesivamente dependiente del turismo puede quedar expuesta a fluctuaciones externas: crisis internacionales, cambio de perfil del viajero, nuevos competidores. El empleo puede crecer, pero con menor calidad o estacionalidad.
En síntesis, las Islas Baleares registran hito tras hito: empleo histórico, gasto turístico en crecimiento y cifras de visitantes en máximos. Sin embargo, esos éxitos vienen acompañados de retos estructurales que exigen políticas integradas en vivienda, recursos y calidad de vida. Para los ciudadanos y los profesionales locales —como los que tú cubres como fotoperiodista—, el desafío está en transformar esos récords en mejoras reales de bienestar. Estar atento a la evolución de vivienda, agua y empleo de calidad será clave en los próximos años.













