www.mallorcadiario.com
'Que Palma esté sucia es más por el incivismo que por el trabajo de Emaya'
Ampliar

"Que Palma esté sucia es más por el incivismo que por el trabajo de Emaya"

domingo 21 de febrero de 2021, 17:00h
El actual teniente de alcalde de Medio Ambiente y Bienestar Animal del Ajuntament de Palma, el socialista Ramón Perpinyà (Palma, 1962), es además también el presidente de Emaya. Ingeniero superior de telecomunicaciones de profesión, este es el primer mandato de Perpinyà en la política activa. De carácter afable y tranquilo, a lo largo de la entrevista explica las distintas iniciativas puestas en marcha en su área en los dos últimos años, elogia en varias ocasiones la labor de todos los empleados de Emaya y confirma que la nueva depuradora de Ciutat entrará en funcionamiento a partir de 2025.

Si me permite una broma, cuando yo era un bebé ya se oía hablar de que Palma tendría algún día una segunda depuradora...

Bueno —sonríe—, cuando en 2019 llegué a Emaya, recuerdo que en una interpelación que me hicieron dije: "Habrá una segunda depuradora, sí, sí o sí". Y sigo afirmando exactamente lo mismo. A finales de esta legislatura veremos empezar ya las obras y en la próxima legislatura la nueva depuradora estará ya totalmente operativa.

Nunca es tarde si la dicha es buena...

La verdad es que hace exactamente 46 años que se empezó a hablar ya de lo que usted comentaba hace un momento, acerca de si haríamos o no una segunda depuradora. La que tenemos ahora es de 1975, que fue el año en que se inauguró. Hay que reconocer que en su momento era muy puntera, probablemente de las primeras que hubo en España. Por otra parte, el mismo hecho de que la actual depuradora esté funcionando desde hace 46 años demuestra que se ha mantenido excelentemente y que la gente que opera con ella es muy buena. Además, cumple los parámetros legales necesarios, pero aun así es imprescindible renovarla, cambiarla, pues hace ya veinte años que está en el final de su vida. En definitiva, le puedo confirmar que habrá una nueva depuradora y que nosotros la veremos siendo aún relativamente jovencitos —sonríe de nuevo—.

"En la próxima legislatura la nueva depuradora estará ya totalmente operativa"

Como presidente de Emaya, ¿cómo valora hoy la limpieza diaria de la ciudad?

Yo percibo una mejora, pero es evidente que es una cuestión que me preocupa, porque no está como a mí me gustaría. Según los informes que nos llegan, objetivamente se está mejorando en la limpieza. La explicación es muy sencilla, se limpia mucho. Así, se han puesto más recursos, se han intensificado muchos servicios, se hacen baldeos que antes no se hacían y se cortan hierbas, algo que durante una época no se realizaba por diferentes motivos. Aun así, si me pregunta si Palma necesita más limpieza, la respuesta sería que "sí". Pero si al mismo tiempo me pregunta si está mejorando, la respuesta sería también que "sí", pues la gente de Emaya hace un gran trabajo en ese sentido.

¿Y el servicio de recogida de trastos?

Se han hecho ya varias campañas informativas para que se haga un buen uso de ese servicio. El problema que teníamos era el mal uso que se hacía de dicho servicio, no el propio servicio en sí. La gente no lo utilizaba como tocaba y eso creaba muchos problemas. En cualquier caso, aún no hemos conseguido resolver esa situación del todo, pero se está trabajando ya de una forma muy intensa para resolverla. Dicho esto, añadiría que Palma tiene un problema que a veces no queremos asumir, que es el incivismo.

¿En qué sentido?

El hecho de que una ciudad esté sucia está mucho más relacionado con el incivismo que con la limpieza que se hace. Le pondré varios ejemplos. Uno de los problemas que tenemos en Palma es el de los excrementos de los perros. Cuando esa situación se da es porque previamente alguien ha dejado el excremento de su mascota en la vía pública. Ese excremento no tendría que estar allí. Por tanto, alguien ha hecho algo que está en contra de las ordenanzas y del civismo. Lo mismo ocurre cuando alguien tira un papel directamente al suelo. La verdad es que Palma tiene una proporción relativamente pequeña, o no tan pequeña, de ciudadanos que son altamente incívicos y que actúan con una impunidad que no se ve en otros lugares. Y luchar contra eso es complicado. El problema del incivismo es grave.

"Lo que se ha de hacer es sancionar, eso está claro, pues los ciudadanos tienen ya toda la información sobre lo que se puede o no hacer"

¿Se puede hacer algo contra el incivismo?

Lo estamos haciendo ya. Lo que se ha de hacer es sancionar, eso está claro, pues los ciudadanos tienen ya toda la información sobre lo que se puede o no hacer. Si alguien no cumple hoy las ordenanzas es porque no las quiere cumplir. También es verdad que sancionar a alguien es complicado, porque has de conseguir demostrar que quien ha hecho algo mal es tal o cual persona realmente. Para ello, Emaya cuenta desde hace años con controladores medioambientales, que evalúan, investigan y hacen informes. Con posterioridad, quien pone la multa o la sanción es la Policía Local, con la que hacemos un trabajo conjunto. Hay una relación muy estrecha y buena con la Policía Local.

¿En Palma también se analizan las aguas fecales en busca de posibles restos de Covid-19?

Sí, efectivamente. Se extraen muestras con regularidad, que luego se envían a Madrid. Con posterioridad, pasados unos días, nos mandan los resultados de esas analíticas. Gracias a esas pruebas, se puede ver de una manera muy clara cuál ha sido la evolución que ha tenido el coronavirus en nuestra ciudad. A finales de julio, por ejemplo, no había Covid-19 en Palma. Concretando un poco más, le puedo decir que el 28 de julio las analíticas eran negativas. En cambio, dos semanas después, el 15 de agosto, eran ya positivas y además empeoraron a finales de ese mismo mes. Con las analíticas se ve perfectamente la evolución real del coronavirus en las principales ciudades de España.

¿Hacen falta más medios en el centro animalista de Son Reus?

Cuando hacen falta más medios, se ponen, pues Son Reus es una prioridad. Entiendo la hipersensibilidad que hay sobre estas cuestiones, pero también me gustaría dejar muy claro que algunas de las cosas negativas que se dicen sobre el funcionamiento de Son Reus no son ciertas. En ese sentido, añadiría que actualmente es el mejor centro animalista de Baleares y uno de los mejores de España. Mire, se han reformado las instalaciones, hemos puesto un tercer veterinario, se está potenciando el trabajo con las colonias de gatos y tenemos en marcha un proyecto de rehabilitación integral de Son Reus que se pondrá en marcha el próximo año. Creo que el resultado final es positivo.

"Pintar un grafiti es un acto de incivismo y de vandalismo brutal, que no tiene nada que ver con el arte urbano"

¿Cuál es el actual nivel de ocupación de las instalaciones?

Son Reus tiene 108 jaulas en total, de las cuales actualmente sólo hay unas 40 ocupadas. Esa es una de las mejores noticias que podríamos tener. De hecho, Son Reus será perfecto el día que esté vacío, pues es evidente que el mejor lugar en el que puede estar una mascota no es una perrera. En ese contexto, lo que nosotros hacemos es dar solución a un problema. Acogemos animales abandonados o extraviados que muchas veces nos llegan además heridos o en muy malas condiciones. En Son Reus se les cura y se les tiene a la espera de que puedan ser adoptados. Nosotros lo que queremos es que esos animales sean adoptados y que salgan de Son Reus en buenas condiciones.

¿Los perros potencialmente peligrosos —PPP— son más difíciles de adoptar?

Es cierto que tenemos un problema específico con los PPP en ese sentido, pues el resto de perros entran y salen muy rápidamente de Son Reus. La verdad es que los PPP son muchas veces unos animales muy tranquilos, pero hay una ley estatal que obliga a sus propietarios a que cumplan una serie de requisitos. Y eso frena mucho. Por otra parte, quien se lleva un PPP ha de saber qué tipo de animal se lleva a casa. El propietario ha de saber educar y cuidar a ese perro.

¿Cómo está funcionando el nuevo servicio de eliminación de grafitis en edificios privados?

Desde su puesta en marcha en noviembre del año pasado, hemos recibido hasta ahora unas 80 peticiones de particulares. Pensamos que es una buena medida y lo que queremos es potenciarla. Dicho esto, me gustaría que se entendiera que la problemática de los grafitis tiene que ver sobre todo con la restauración de las fachadas y que no es estrictamente un asunto de limpieza. Es una cuestión compleja, como todas las que tienen que ver con urbanismo. De hecho, para que podamos trabajar sobre edificios privados, necesitamos que el propietario de la casa afectada le haya pedido previamente a Emaya que acuda a limpiar su fachada. Por lo que respecta al precio fijado para este nuevo servicio, 10 euros por metro cuadrado, es simbólico, pues no cubre ni de lejos el coste real, que se sitúa por encima de los 90 euros.

"Son Reus será perfecto el día que esté vacío, pues es evidente que el mejor lugar en el que puede estar una mascota no es una perrera"

¿Y cómo actúa Emaya en el caso de los edificios catalogados o de las estatuas?

En el caso de un Bien de Interés Cultural —BIC—, de un edificio histórico o de una estatua, las técnicas que se han de utilizar para la limpieza de un grafiti son muy precisas y muy especiales. Se ha de actuar con sumo cuidado, para evitar causar aún más daño en lugar del bien que queremos hacer.

Hay quienes defienden que los grafitis son arte...

En mi opinión, pintar un grafiti es un acto de incivismo y de vandalismo brutal, que no tiene nada que ver con el arte urbano. En ese sentido, desde Emaya intentamos ayudar a resolver esa problemática, pues el propietario del inmueble afectado siempre es una víctima.

¿Hay más pintadas en el casco antiguo de Palma que en los centros históricos de otras ciudades?

Palma estaría hoy en la media de grandes ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia. Es cierto que la situación en Palma se agravó durante unos años, pero también es verdad que ahora ha mejorado un poco, si bien todavía hay mucho trabajo por hacer. Partiendo de esa premisa, me gustaría remarcar que todos, también los ciudadanos, tenemos que poner un poco de nuestra parte para continuar mejorando. Hay personas que en lugar de llamarnos cuando ven una pintada, se limitan a esperar a que Emaya vaya finalmente a limpiar tal o cual edificio. Me gustaría que esas personas fueran más proactivas y nos avisasen. En el marco del nuevo servicio de eliminación de grafitis, nuestro compromiso es ir a limpiar las fachadas afectadas antes de quince días y la verdad es que lo estamos cumpliendo sobradamente.

"Los servicios técnicos de Emaya se adaptan cada día a la actual situación para ofrecer la mejor respuesta posible"

Cuando tiene un día libre y sale a pasear, ¿le cuesta desconectar de su trabajo?

Es así, sí, si bien yo creo que al final a todos los regidores nos ocurre un poco lo mismo —sonríe—. En el caso concreto de Emaya, que es una empresa municipal con muchas vertientes, la atención que precisa es aún mayor si cabe. Siempre ves cosas que se han de mejorar o cambiar en una ciudad como Palma. Así que cuando tienes un día libre y sales a pasear, a veces tienes que hacer un esfuerzo adicional para desconectar un poco, porque tu propia familia te lo pide. "Ya está bien, a partir de ahora eres sólo Ramón, luego ya volverás", me dicen —sonríe nuevamente—.

¿Cuáles son las principales líneas de actuación de Emaya?

Esencialmente son tres. Una de limpieza y recogida de basura, otra relacionada con el ciclo del agua y una tercera vinculada a la energía, que es la más nueva. Piense que Emaya es una de las empresas públicas más grandes de su sector en España y que cuenta con un total de unos 1.500 trabajadores. Además, actualmente tenemos en marcha obras por valor de unos 60 millones de euros. Asimismo, contamos con un plan de energías renovables, que probablemente sea el más ambicioso de todas las islas. En ese capítulo, nuestro objetivo es que a partir de 2030 toda la energía que consuma el Ajuntament de Palma sea provista por Emaya y que proceda de fuentes renovables, como por ejemplo biogás, energía solar y energía hidroeléctrica. Todos estos planes sólo los puede acometer una empresa de la envergadura de Emaya.

Es una empresa municipal mucho mayor de lo que creía, sí...

Le contaré una anécdota. Poco después de ser nombrado presidente de Emaya, me invitaron a ir a unas jornadas que se celebraban en Ripollet. Cuando llegó el momento de mi intervención, opté por contar de manera sintetizada todo lo que hace Emaya en la actualidad y no se lo podían creer. La verdad es que es una empresa que cuando la presentas globalmente fuera de Mallorca, sorprende. Es algo de lo que a veces no somos del todo conscientes aquí.

"Percibo una mejora en la limpieza diaria de la ciudad, pero aún no está como a mí me gustaría"

Ahora hay menos ingresos y las cuentas se han de ajustar. ¿Cuáles son hoy las prioridades?

Yo creo que hay una concienciación por parte de todas las concejalías de que lo primero es no dejar a nadie atrás. En el caso concreto de Emaya también es así, pues a pesar de haber tenido por ejemplo cinco millones menos de ingresos en el servicio del agua, hemos puesto en marcha campañas de ayuda a los hoteleros y de aplazamiento de facturas. Por otra parte, hemos tenido también una reducción de ingresos en el servicio de recogida, en concreto, de 4,5 millones de euros. Aun así, no sólo no hemos paralizado las obras previstas en Emaya, sino que las hemos incrementado en la medida de nuestras posibilidades. Pensamos que las empresas públicas tienen hoy la responsabilidad de liderar la reactivación económica de esta comunidad, junto con la iniciativa privada.

¿Cómo ha influido en la planificación de Emaya la ausencia de turistas o la suspensión de fiestas?

Por una parte, la actividad de limpieza en la Platja de Palma cayó en picado el año pasado por la ausencia de turistas. Por otra parte, los recursos que tradicionalmente utilizábamos en fiestas como las de Sant Sebastià los destinamos a hacer desinfecciones o más baldeos en distintas zonas de la ciudad. En ese contexto, cuando hubo los cierres perimetrales en varias barriadas, como por ejemplo en Son Gotleu, los servicios de limpieza se multiplicaron por seis en esas zonas, en donde además había servicios específicos durante casi todas las horas. Por tanto, como ve, cuando se deja de tener actividad en unos ámbitos, se produce un incremento de la actividad en otros ámbitos.

¿Qué departamento de Emaya es el que propone los cambios que ha señalado?

Bueno, además de la gente que trabaja en la calle, en Emaya hay unos servicios técnicos que se dedican a planificar y organizar las labores que le he comentado, adaptándose cada día a la actual situación para ofrecer la mejor respuesta posible. La verdad es que limpiar una gran ciudad es muy complicado. En el caso de Palma, cada día salen a la calle unos 600 operarios con unas rutas ya prefijadas, a los que hay que añadir más de 400 operarios que recogen la basura. La logística que implica todo ello es muy compleja. Limpiar un millón y medio de metros lineales de calle no es lo mismo que barrer o fregar tu propia casa —sonríe de nuevo de manera afable—.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

Compartir en Meneame

+

2 comentarios