La Semana Santa vuelve a dejar una fotografía reconocible para el sector de restauración en Mallorca. Tras un arranque frío -literalmente- los empresarios han conseguido salvar los números gracias a un cierre “corto pero intenso”. Tras unos primeros días marcados por el viento y las bajas temperaturas, la mejora del tiempo en el tramo final ha permitido recuperar el pulso de la actividad y cerrar el balance con sensaciones más positivas que las que anticipaba el inicio.
“El principio de semana fue complicado, con muchísimo viento y mucho frío, lo que ha perjudicado notablemente a las terrazas”, resume el presidente de Restauración Mallorca CAEB, Juan Miguel Ferrer. Un escenario que, en plena antesala de temporada, vuelve a evidenciar la gran dependencia climática que tienen los empresarios.
El giro ha llegado a partir del viernes. Con la estabilización del tiempo, la demanda ha reaccionado con rapidez y el fin de semana ha concentrado buena parte del movimiento. “Ha sido muy corta, pero muy intensa”, describe Ferrer, en referencia a una Semana Santa comprimida en apenas unos días de actividad real. El sábado, el domingo y el lunes de Pascua han registrado “un comportamiento positivo”, tanto por parte del cliente local como del visitante.
Ese repunte final permite al sector hacer un primer balance "sin dramatismos", pero sin lanzar las campanas al vuelo. Porque, superado el paréntesis de Semana Santa, la mirada ya está puesta en lo que viene después. Y ahí es donde empiezan las dudas.
EL MES DE ABRIL, EN EL PUNTO DE MIRA
La gran incógnita para la restauración mallorquina no es lo que ha pasado, sino lo que puede pasar en las próximas semanas. El sector confía en romper con la dinámica habitual de los últimos años, evitando un descenso acusado de la actividad tras las vacaciones de Pascua.
“La clave es si podremos mantener la línea de trabajo para evitar el bajón después de Semana Santa”, apunta Ferrer. La aspiración es lograr que abril mantenga una actividad “lineal o incluso ascendente” que permita enlazar directamente con mayo y junio, meses en los que ya se empieza a consolidar la temporada alta.
De ello depende, en buena medida, la estabilidad de los negocios en un momento especialmente delicado del calendario. “Si nos volvemos a encontrar con el bajón típico, después de todo el esfuerzo de aperturas y contrataciones, eso daña muchísimo las cuentas de resultados”, advierte el presidente de la patronal.
Y es que muchas empresas del sector han anticipado la temporada, reforzando plantillas y reactivando locales con la vista puesta en Semana Santa. Un parón posterior de varias semanas puede convertir esa apuesta en un problema de rentabilidad.
GEOPOLÍTICA Y TURISMO: FACTORES EXTERNOS
En este escenario, el sector mira también más allá de la isla. Las tensiones geopolíticas en otros destinos turísticos pueden jugar a favor de Baleares, desviando parte de la demanda hacia Mallorca. Es un factor que la patronal observa con atención, aunque sin dar nada por hecho.
La ecuación es sencilla. Si el flujo de visitantes se mantiene, el temido “valle” de abril podría suavizarse o incluso desaparecer. Si no, el patrón de altibajos volverá a repetirse.
LA OTRA PREOCUPACIÓN: LOS COSTES
Mientras el sector espera señales de la demanda, hay otra variable que atormenta al empresario, y no es otro que los costes.
“La mayor preocupación ahora es la contención de la inflación en las materias primas”, señala Ferrer. En un contexto de precios aún tensionados, los empresarios afrontan la temporada con una estrategia definida: intentar no trasladar esos incrementos al cliente final.
El objetivo es mantener una política de precios que permita sostener el consumo sin comprometer la viabilidad de los negocios. Un equilibrio complicado en un sector con márgenes ajustados y una alta exposición a costes variables.
“Contención de precios es el lema que tenemos en la agenda para esta temporada”, resume el presidente de Restauración Mallorca CAEB. Un compromiso que, reconoce, será también el principal desafío de 2026.
ESTABILIDAD EN EL COMERCIO
El comportamiento de la restauración durante Semana Santa no ha sido muy distinto al del comercio balear, que también ha cerrado el periodo con resultados contenidos y sin grandes alegrías. Según la Confederación Balear de Comercio (CBC), las ventas han sido similares a las de años anteriores tanto en zonas costeras como en municipios del interior.
El presidente de la patronal, Mateu Cunill, apunta a dos factores que han condicionado la campaña: el mal tiempo de los primeros días y el hecho de que la Semana Santa haya caído pronto en el calendario. “Esto nunca es bueno”, resume, en una lectura que coincide con la del sector de la restauración.
Aunque el balance general se mantiene en la línea del año pasado, el reparto ha sido desigual. “Algunos comercios han tenido mejores resultados y otros peores”, explica Cunill, quien admite que las expectativas iniciales eran más altas. “Siempre se espera más”, señala, aunque reconoce que este año las “ilusiones” se han visto frenadas por un factor externo: el inicio del conflicto en Oriente Medio.
El sector comercial observa con cautela la evolución de la situación internacional y su posible impacto en la llegada de turistas. “Estamos en una incertidumbre total”, advierte Cunill, que confía en que Baleares quede al margen de los efectos más negativos y que, una vez más, sea el turismo el que “salve la economía”.








