"Vine a vivir a Palma junto con mi padre y mi madre cuando tenía 14 años de edad", rememora Joan Mestre. Primero residieron en la barriada de Santa Catalina y luego, sucesivamente, en Es Molinar, Es Vivero y Verge de Lluc.
Su progenitor era carpintero, mientras que Joan trabajó toda su vida como electricista, "inicialmente en Casa José Buades y con posterioridad en Electrificaciones de Mallorca y en Eléctrica Arias". Desde que empezó a residir en Verge de Lluc, siendo aún muy joven, Joan ha vivido siempre en esta barriada, aunque, curiosamente, algunos amigos y conocidos le apodaban y le siguen apodando "en Porreres" desde hace años.
La entrevista tiene lugar en el recinto en donde se ubican las pistas polideportivas de Verge de Lluc, un espacio que es gestionado por el Institut Municipal de l'Esport (IME). "Desde 1986, soy el coordinador de este espacio, en el que hoy es posible jugar al fútbol, al futbito, al voleibol, al hockey y también a la petanca", confirma. En el caso de la petanca, "se han hecho aquí los campeonatos más importantes de Baleares".

OBJETIVO LOGRADO
Un hecho quizás poco conocido es que, por diversas circunstancias, las citadas pistas no contaban en sus inicios con un campo de fútbol homologado. Sin embargo, la perseverancia de Joan a lo largo de las dos últimas décadas para que esa situación cambiase dio finalmente sus frutos hace apenas un par de años, en concreto, entre finales del pasado mandato e inicios del actual.
Así, el equipo de gobierno del Ajuntament de Palma que presidía José Hila aprobó el proyecto de creación de un nuevo campo, que contemplaba la instalación de césped híbrido para la práctica del fútbol y del hockey, mientras que el equipo de gobierno de Jaime Martínez ha sido el que finalmente ha hecho las obras y ha concluido el proyecto, que también incluye una grada para 120 espectadores, redes de protección, cuatro torres de iluminación con tecnología LED y zonas ajardinadas.
"El ansiado campo de fútbol se inauguró hace un año y medio", recuerda Joan con gratitud. Desde entonces juegan en ese recinto dos equipos de fútbol —el Verge de Lluc y el Baleares sin Fronteras— y uno de hockey —el Mallorca Hockey Club—. La presencia específica del equipo del Baleares sin Fronteras representa un ejemplo positivo de convivencia e integración en esta barriada. "Desde siempre ha habido inmigrantes jugando en nuestras pistas, participando en torneos libres para no federados", explica a continuación.
LABOR TRANQUILA
Visitamos a Joan en una fría mañana invernal de este mes de diciembre. Nuestra charla se desarrolla en el acogedor bar con que cuentan estas renovadas instalaciones deportivas, que seguramente se llenarán de jóvenes unas horas más tarde.
"Estoy hecho para estar aquí", nos comenta nuestro interlocutor con absoluto convencimiento. Joan llega cada día a este emplazamiento por la mañana, en torno a las nueve, se prepara un café y permanece en este lugar hasta las doce del mediodía. Luego vuelve a las cuatro de la tarde, que es la hora en que suelen empezar los entrenamientos. Le preguntamos qué días descansa y, con una sonrisa amable, nos contesta: "Vengo aquí de lunes a domingo".
Cuando era joven, le gustaba practicar el deporte rey —"yo jugaba de extremo"— y durante unos veinte años fue el presidente del equipo de fútbol de Es Vivero, dos vivencias que recuerda con agrado. A lo largo de nuestra afable charla, Joan también nos habla un poco de su vida personal. "Me casé y tuve seis hijos con mi primera esposa", señala, para añadir: "Enviudé y años después me volví a casar, con una mujer sudamericana".

ASOCIACIÓN VECINAL
"Según dicen, también soy aún el presidente de la Asociación de Vecinos de Verge de Lluc", ironiza en un momento dado. Esta es su segunda etapa al frente de esta entidad, tras una primera etapa como presidente y una posterior marcha que duró varios años. La sede de la asociación se encuentra ubicada en la calle Cardenal Cisneros, en un local que en su momento perteneció al Instituto Balear de la Vivienda (Ibavi) y que luego fue adquirido por Joan.
"Mi intención es abandonar la presidencia enseguida que sea posible y así lo he comunicado ya, pero por ahora no han encontrado aún a ningún sustituto para ese cargo", expone. Asimismo, reconoce que en la actualidad la Asociación de Vecinos de Verge de Lluc "no lleva a cabo tantas actividades como en el pasado", en parte porque hoy se inscriben menos personas en los distintos talleres que se programan. Entre los más recientes, Joan cita uno de informática y otro de cocina.
En cualquier caso, la asociación vecinal sigue activa y funcionando, "gracias a la labor de dos mujeres que trabajan en la sede de la entidad".
MÁS POBLACIÓN
Joan es una de las personas que posee una perspectiva más amplia sobre el ayer y el hoy de su barrio de adopción. "Verge de Lluc ha crecido mucho", afirma, si bien ese crecimiento podría haber sido aún mayor si no se hubiera visto limitado por la propia configuración física de esta barriada. "Por una parte, tenemos el torrente que separa Es Pont d'Inca de Verge de Lluc, y, por otra parte, justo al lado está Son Cladera", especifica. En este contexto, le gustaría que a corto y medio plazo fuera posible construir chalets y viviendas en algunos de los solares que hay en la zona.
Preguntado acerca de la realidad actual de Verge de Lluc, indica que al igual que ha ocurrido en otras barriadas de Palma, "la población inmigrante está aquí muy presente", algo que Joan considera bueno y enriquecedor de manera global.
En este contexto, coincidimos en que todos los cambios urbanísticos y poblacionales en los barrios suponen siempre un reto para cualquier equipo de gobierno municipal. En el caso del actual mandato, Joan hace una valoración positiva de la labor de Emaya y de otros servicios. Al mismo tiempo, asevera que le gustaría que, en general, hubiera "una mejor intercomunicación con las instituciones". Por su parte, el primer edil ha reconocido varias veces públicamente el buen trabajo hecho durante décadas por Joan, un hombre que en Verge de Lluc ha encontrado cooperación, calidez humana y tranquilidad.






