Para interpretar las valientes medidas dignificadoras del menorquín tomadas por el Consell de Menorca, se debe partir de una premisa principal: El menorquín no es un catalán-pompeu- estándar mal hablado por los habitantes de la Isla. No, el catalán estándar tiene poco más de un siglo de existencia y está basado en el catalán hablado en Barcelona en el siglo XX. El menorquín, tiene casi ocho siglos y es la evolución de lo que hablasen los habitantes de Menorca antes de la conquista y en las parlas medievales que trajeron los catalanes y otros repobladores del siglo XIII y posteriores.
Aceptando su parentesco estrecho, la realidad es que aquellas parlas medievales han evolucionado de forma diferente, y hoy el catalán hablado en Barcelona, base del catalán estándar, se diferencia claramente en su sintaxis, léxico y fonética del menorquín y de las otras modalidades lingüísticas de las islas hermanas.
El menorquín, con indudable identidad propia, es el resultado de la evolución y adaptación a la realidad isleña, labrada por generaciones y generaciones de menorquines. Su aislamiento, su concepción tranquila de la vida han conformado un lenguaje con una fonética dulce suave, quizás la más agradable de las modalidades isleñas. A mi parecer cabe aplicar y elevar aún más lo que dijo Josep Pla del mallorquín el año 1921, cuando visitó Mallorca:
“El parlar mallorquí és una cosa tan agradable, tan deliciosa, tan prodigiosament feta, pastada i civilitzada, que només per sentir parlar mallorquí val la pena d’anar a les Illes”.
Las modalidades isleñas son verdaderas joyas que los isleños tenemos la obligación de trasmitir a las nuevas generaciones, y en ningún modo sacrificar a mayor gloria del catalán estándar. No cabe duda de que la enseñanza en catalán estándar, la utilización en medios oficiales y privados (con que horrendos anuncios en catalán pompeu nos masacran por radio y TV), no hacen sino impulsar de forma desgraciadamente eficaz la sustitución de nuestras modalidades por el catalán estándar. Por eso, es de aplaudir la valentía del presidente y conseller de cultura de Menorca en dar pasos claros para su conservación, modificando un reglamento que permite su uso en medios oficiales por funcionarios y administrados. No hacen sino cumplir con el Estatuto de Baleares, y con algo mayor: con su compromiso moral, y de responsabilidad ante las nuevas generaciones, de conservación del mayor tesoro que les han dejado sus antepasados.
Enfrente están los de siempre. Los políticos que necesitan para lograr la anexión a Cataluña la erradicación del castellano y una lengua, el catalán estándar, común, sin matices, sin modalidades que alienten el sentimiento de identidad menorquina propia e independiente de Cataluña, y los habituales políticos de izquierda compañeros de viaje ¡Cómo si fuera de izquierdas y muy progre despreciar la propia cultura! Enfrente, también, algunos profesores, periodistas y escritores que no tienen la valentía de defender las modalidades heredadas de sus mayores y que, por militancia pancatalanista, adoctrinamiento, comodidad, miedo u oportunismo- deciden ser miembros activos, especialmente significados, en la defensa del catalán estándar. No quieren, o no les interesa entender, que unidad de la lengua no puede significar uniformidad, y que en la diversidad y respeto a las modalidades baleares, que no son ni mucho menos dialectuchos, se incrementa su riqueza. El catalán estándar, si quiere ser aceptado plenamente por la población como oficial en Baleares, tiene que ser capaz de reconocer y amparar nuestras antiquísimas modalidades, señas de nuestra verdadera identidad.
Som noltros, ses nostres administracions: Govern, Consells Insulars, Ajuntaments, Universidat Balear, entidats civils balears, a qui mos correspon inexcusablement sa preservació de ses nostres modalidats, i això només se pot fer dignificant-les, a s'ensenyança i usant-les, no tan sol en es carrer, sinó en tot registre per molt oficial o solemne que sigui, li agradi o no a s'UIB. Mem, ¿qui són es de s’Institut d’Estudis Catalans, o de s’Universitat de ses Illes Balears per dir-mos que es menorquí no és digne d’esser emprat a àmbits cultes o generals? ¿Qui és sa UIB, farcida de catalanistes, per imposar an es balears on, com i quan poden parlar i escriure ses nostres modalidats?
Que no passi pena sa nostra Universidat Balear: Es català estàndar ja té, i bé qui l'ajudi socorri i mantengui a Catalunya. No desapareixerà. És es menorquí i altres modalidats illenques ses que estan en risc d'extinció empeçolades precisament per aquest català estándar que no les reconeix, i a sa preservació de ses quals s'UIB hauria de dedicar tots es seus esforços.
Sebastián Jaume Muñoz-Maldonado





