El monumento se construyó en 1948 con la voluntad de ensalzar a los casi 800 marineros que murieron cuando proyectiles republicanos hundieron el navío franquista la noche del 5 al 6 de marzo de 1938, durante la batalla del Cabo de Palos.
Trece meses antes de esa batalla, la mayor de la Guerra Civil, el Baleares participó en el bombardeo de la población civil que huía de Málaga hacia Almería por la carretera litoral, un episodio conocido como La Desbandá.
El mismo día en que el Gobierno instó a su demolición, el pleno del Ayuntamiento de Palma aprobó una moción con el apoyo de PP y Vox para proteger el obelisco, bajo el argumento por parte del ejecutivo local de que en la actualidad no cuenta con símbolos de exaltación de la dictadura.
En un comunicado, la formación ha explicado que la PNL, firmada por el diputado de Vox en el Congreso por Baleares, Jorge Campos, pretende proteger el monumento del "acoso" por parte del Gobierno, puesto que el obelisco "honra" a los oficiales fallecidos.
El texto insta al Gobierno a cesar cualquier iniciativa de eliminación de símbolos históricos "por razones ideológicas y a impulsar la derogación total de la ley de memoria democrática de 2022", norma a la que la formación acusa de "imponer una versión oficial de la historia"







