El pasado 8 de mayo, patronales y sindicatos del comercio de Baleares firmaban el nuevo convenio del sector. El acuerdo contempla una subida salarial acumulada del 14 por ciento hasta 2030 para cerca de 70.000 trabajadores, una cifra que ambas partes valoran positivamente. Sin embargo, desde las patronales advierten de que ese incremento "no bastará si la administración no acomete una reforma fiscal que alivie la carga sobre empresas y empleados".
La presidenta de PIMECO, Carolina Domingo, y el vicepresidente de AFEDECO, Tolo Servera, coinciden en señalar que el coste de un trabajador para la empresa "casi duplica el salario que este acaba percibiendo", algo insostenible. "Es una barbaridad la diferencia entre el coste de un trabajador y lo que acaba recibiendo", afirma Domingo.
Servera apunta en la misma dirección y reclama medidas concretas como la bajada de cotizaciones sociales: "Hemos planteado elementos que pueden aligerar las cargas y mejorar los salarios netos". Para ambos, el convenio es un punto de partida, no de llegada.

LOS TRABAJADORES RECHAZAN LAS HORAS EXTRAS POR LA FISCALIDAD
Uno de los efectos más llamativos que describe Domingo es que cada vez más trabajadores rechazan hacer horas extras porque, con las retenciones actuales, económicamente no les compensa. "Hay que hacer un cambio en la política fiscal para favorecer que llegue más dinero a los bolsillos de los trabajadores. Está claro que así no podremos aguantar mucho más", advierte.
Ambas patronales piden al Gobierno central que deje de señalar al empresario como responsable de la situación y se implique con soluciones reales. "La política debe plantear acciones más rápidas, porque señalar permanentemente al empresario no es la solución", afirma Servera. Domingo es igualmente contundente: "No conozco a ningún empresario explotador. Todos buscamos ofrecer las mejores condiciones a nuestros trabajadores".
EL FANTASMA DE LA POBREZA LABORAL
Las patronales también lanzan una advertencia sobre una realidad que consideran cada vez más extendida. Existen trabajadores que, pese a tener empleo, no logran una vida digna. "Hace años tener un trabajo te garantizaba estabilidad, una casa y una vida digna. Ahora mismo puedes estar trabajando y en riesgo de grave pobreza", señala Domingo.
Servera comparte esa preocupación y alerta además de la fuga de talento hacia el sector turístico, donde los salarios son más elevados, aunque confía en que comercio y turismo seguirán siendo sectores complementarios en las islas.

UN SECTOR QUE MIRA AL FUTURO CON CAUTELA
Más allá de la fiscalidad, las patronales no ocultan su inquietud por la evolución del sector a largo plazo. Domingo advierte de que cada vez desaparecen más negocios históricos y que muchos jóvenes no ven futuro en el comercio, aunque también destaca que otros apuestan por el trato personalizado como vía para diferenciarse de las grandes cadenas y el comercio online.
Servera, por su parte, recuerda la caída de la industria en Baleares como un escenario que el comercio quiere evitar a toda costa. "Preocupa la situación del comercio porque todos tenemos en mente lo que le pasa a la industria, un sector que era muy fuerte y que ha ido cayendo", señala, aunque confía en que el vínculo con el turismo actúa como escudo protector.
Ambos coinciden en que el nuevo convenio es una buena noticia, pero insuficiente sin el respaldo de la administración. "Le pedimos al Govern que nos ayude a poder ofrecer mejor vida a nuestros trabajadores", concluye Servera.








