Joaquín Sabina es un gran mujeriego. Así queda de manifiesto en el libro ‘Pongamos que hablo de Joaquín’. Libro que sale a la venta el 15 de junio. Un libro que se centra en la pasión por las faldas del cantautor. Y entre las mujeres, novias, flirteos, putas y devaneos aparece la mallorquina Cristina Zubillaga. El encuentro de Sabina con Zubillaga tuvo lugar en la discoteca madrileña América. Cristina, modelo de profesión, acababa de llegar de Mallorca. Llegó a la disco acompañada de su hermana. Sabina se quedó prendado de ella nada más verla. Contaba con 19 años y el cantautor de Úbeda con 40 tacos. La relación de Sabina con Cristina tardó en cristalizar. Por aquella época estaba relacionado con Isabel Oliart, dicen que tan hermosa como Zubillaga. Sabina les canta a todas nada más conocerlas, siempre de madrugada. Pero la modelo tardó en caer rendida, cuenta el libro escrito por Joaquín Carbonell. Estando con Cristina iba de novia en novia. Una por gira, como los marineros en los puertos. Y sin dejar del todo a Isabel. Su exmanager dice que estando en un hotel de Barcelona, un asistente le llamó de urgencia a la habitación para decirle que “sacara de la cama a la señorita Cristina porque subía la señorita Isabel”. Sabina dice adorar a las putas. Frecuenta sus bares para huir y evitar agobios. “Debe de tener una lista de todos los prostíbulos de España y Latinoamérica. De todos. Y los conoce de primera mano. Poco a poco, noche a noche, fue elaborando esa lista. Algún día editará esa lista”, se cuenta en el libro de Ediciones B.





