Hay dulces que se prueban una vez y se olvidan. Y luego está la ensaimada: un bocado que funciona como souvenir emocional, tanto si la comes recién hecha en una cafetería de barrio como si la llevas bajo el brazo camino del aeropuerto. El matiz importante es este: no todas son iguales. Y cuando la diferencia está en el producto y el oficio, conviene saber mirar.
La ensaimada tradicional se define por su masa dulce horneada y por un ingrediente central: la manteca de cerdo, vinculada al término “saïm” (de ahí su nombre). En la documentación pública de referencia se recogen sus ingredientes base: harina de fuerza, agua, azúcar, huevos, masa madre y manteca de cerdo. Y, en términos de perfil, se describe como un producto predominantemente dulce donde se aprecia la presencia de la manteca y el aroma a masa horneada.
Es la versión que mejor permite juzgar el punto de fermentación, el horneado y el equilibrio entre suavidad y ligereza. Si una lisa es buena, la casa suele ser fiable.
Existe como categoría tradicional reconocida, elaborada con la misma base y rellena de cabello de ángel.
Es la que suelen elegir quienes buscan una experiencia más golosa, con un extra de dulzor.
Si buscas garantías, prioriza piezas claramente identificadas como Ensaimada de Mallorca y, cuando aplique, con referencias a su control de calidad y origen.
Una ensaimada correcta no debe sentirse compacta. La miga tiene que ser tierna, con sensación aireada y un desgarro suave al separar.
El azúcar está para rematar y perfumar, no para tapar defectos. Si solo sabe a azúcar, mala señal.
El olor debe recordar a masa horneada, con un punto dulce limpio.
Compra según el momento: pequeña para consumo inmediato; grande si es para compartir. La ensaimada es social: se entiende mejor en mesa.
Recién hecha es imbatible. Aun así, una buena pieza bien conservada mantiene dignidad. Lo importante es no prometerte “lo mismo” que salida del horno.
Elaboración con fermentación, manteca y buen horneado no suele ser lo más barato. Cuando el precio es sospechosamente bajo, suele notarse en boca.
La regla de oro es simple: aire y frío excesivo son sus peores enemigos.
En la definición tradicional, la manteca de cerdo es un elemento central del producto.
La documentación pública distingue, de forma general, entre ensaimada sin relleno y ensaimada de cabello de ángel.
Fíjate en textura ligera, aroma a masa horneada y coherencia del producto en conjunto.
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