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La escena es difícil de contemplar. En la parte trasera de un tren de cercanías semivacío de Charlotte (Carolina del Norte) se sienta una joven. Rubia, delgada, frágil, casi una niña. Arrellanado detrás de ella hay un hombre corpulento, vestido con una especie de sudadera con capucha. Unos minutos más
Dos ejemplos, de esta misma semana. Uno. «España tiene hoy el doble de población migrante que hace 20 años y, sin embargo, la delincuencia está en mínimos históricos». Lo dice Elma Saiz, ministra de Ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, y tiene la virtud de condensar dos falsedades con
Sira Rego ha denunciado que vivimos en una sociedad «adultocéntrica», y ha dicho que hay empezar a escuchar a los niños. «¿Es que nadie piensa en los niños?», repetía quejumbrosa la mujer de Ned Flanders en Los Simpsons, y tenía gracia. Sira Rego reclama también «el derecho de la infancia
La alegoría del barco y el capitán es arriesgada. El que la emplea –en este caso Pedro Sánchez- pretende evocar una imagen heroica. Se imagina a sí mismo desafiando tempestades desde el puente, gobernando la rueda de timón mientras las olas barren la cubierta (y al final de su fantasía