Las panaderías y pastelerías de Mallorca han cerrado la campaña de Pascua con mejores números que en 2025. La Associació de Forners i Pastissers de PIMEM cifra en torno a un 5 por ciento el aumento de la facturación en 2026 respecto al año pasado en la venta de productos tradicionales como panades, robiols y crespells, aunque advierte de que este crecimiento esconde cambios de fondo en los hábitos de consumo.
El sector apunta a dos factores clave para explicar esta subida. Por un lado, la desaparición progresiva de establecimientos en la isla, lo que concentra la demanda en menos negocios. Por otro lado, está que cada vez son menos los hogares que elaboran estos dulces en casa, una tradición que durante décadas formó parte del calendario familiar mallorquín.
De hecho, los profesionales aseguran haber detectado una caída en la venta de materia prima —harina, confitura o requesón— que tradicionalmente se adquiría en las propias panaderías para preparar estos productos de forma casera. Una señal clara de que la cocina doméstica pierde terreno frente al mostrador.
A pesar del encarecimiento de las materias primas, el incremento de precios no ha frenado la demanda, lo que confirma el tirón de estos productos en fechas señaladas. Sin embargo, el comportamiento del consumo no es uniforme en toda la isla. Desde la asociación subrayan que las ventas son más sólidas en los pueblos donde la tradición sigue arraigada, mientras que en zonas costeras o barriadas de Palma con mayor población foránea el consumo es más irregular.
LOS NEGOCIOS COMO GUARDIANES DE LA TRADICIÓN
El presidente del colectivo, Miquel Àngel Torrens, reivindica el papel de estos negocios como guardianes de la tradición. “Se puede vender más o menos, pero lo cierto es que las panaderías y pastelerías siguen siendo un punto de referencia”, señala, destacando el esfuerzo y la vocación que hay detrás de cada elaboración.
En términos concretos, las panades han registrado subidas de entre el 2 por ciento y el 10 por ciento, mientras que los robiols han experimentado incrementos de hasta el 20 por ciento en algunos municipios. Desde el sector admiten que no hay una explicación clara para este mayor tirón de los robiols, aunque apuntan a que en muchos hogares se sigue manteniendo más viva la elaboración de panades y crespells.
Por su parte, las Monas de Pascua han mantenido cifras similares a las del año pasado, sin grandes variaciones.








