
Restaurant Puig de Santa Magdalena
Sentado en una de las terrazas sobre un banco de madera y que en su espalda luce la leyenda: NO HAY ATARDECER SIN BESO, contemplo la hermosura de la Serra de Tramuntana y discurro por Selva, por Inca, por Binissalem y a lo lejos Consell y el aroma de la









